Un día trágico para EEUU

Duro golpe contra el matrimonio

“Estamos profundamente decepcionados con la decisión de la Corte Suprema que atenta contra el auténtico sentido del matrimonio”, declaró la Arquidiócesis de Denver el 26 de junio, unida al sentir de todos los Obispos de los Estados Unidos.

Ese mismo día, la Corte Suprema estadounidense decidió que parte de la Ley de Defensa del Matrimonio o DOMA (por sus siglas en inglés), que definía el matrimonio como unión exclusiva entre un hombre y una mujer, es inconstitucional. Con esta decisión, el Tribunal máximo de la nación ha dejado desprotegido al matrimonio, diciendo que cada estado podrá “redefinirlo” según el gusto subjetivo del “sentir popular”.

“El Tribunal se equivocó”, dijo la Conferencia  de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés). “El gobierno federal debe respetar que el matrimonio es la unión entre un varón y una mujer, aun cuando los estados no lo hacen. La preservación de la libertad y la justicia requiere que todas las leyes, federales y estatales, respeten la verdad, incluida la verdad sobre el matrimonio”, expresó.

La cuestión llegó al Tribunal Supremo a raíz de la Proposición 8, un referéndum realizado en California en el 2009. Esta proposición aprobada por la mayoría de ciudadanos, establecía que “sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer es válido o reconocido”. La Corte no tocó la Proposición 8, pero sí declaró inconstitucional el DOMA aprobado en 1996, que establecía al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer en relación a los beneficios federales.

Los obispos advirtieron que la decisión de los jueces fue “lamentable” y afirmaron que ahora el bien común de todos, especialmente el de los niños, dependerá de los esfuerzos por defender la verdad del matrimonio.

“Ahora es el momento de redoblar nuestros esfuerzos en el testimonio de esta verdad. Estas decisiones forman parte de un debate público de gran importancia. El bienestar de nuestra sociedad están en juego, porque el matrimonio es la única institución que reúne a un hombre y una mujer para toda la vida, proporcionando a cualquier niño que viene de su unión, la base sólida que sólo pueden dar una madre y un padre”, señalaron los obispos.

La Arquidiócesis de Denver, por su parte, emitió un comunicado apenas se supo esta decisión.

“La Corte ha tomado una posición directamente en contra del sentido común y de la gran riqueza de la experiencia humana, al desaprovechar la oportunidad de defender la verdad, respecto del matrimonio”, señaló.

La Arquidiócesis remarcó que “la complementariedad entre un hombre y una mujer no es un mero accidente. A pesar del sentir popular y la ideología, la Iglesia siempre ha sostenido y siempre sostendrá, alentará y apoyará la institución del matrimonio. Ninguna ley cambiará esa convicción, y ninguna campaña convencerá a la Iglesia para negar lo que siempre ha enseñado sobre la importancia crucial de esta institución”.

Ante estos ataques, la Arquidiócesis de Denver alentó a todos a enseñar la verdad y el auténtico sentido del matrimonio, “incluyendo sus tres bienes esenciales: unidad, indisolubilidad, y apertura a una vida nueva”.

“Actualmente, la Constitución del estado de Colorado no reconoce la validez del matrimonio del mismo sexo. La Arquidiócesis de Denver alienta a los funcionarios electos a que sostengan y apoyen la Constitución del estado”, concluye la declaración de la Arquidiócesis.

Pueden encontrar información valiosa en http://archden.org/repository/Documents/MarriageFamily/Resources/UnHombreunaMujer.pdf

 

 

 

Próximamente: El Evangelio de la Vida- La medicina de nuestros tiempos

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Por el arzobispo Samuel J. Aquila.

Han pasado 25 años desde que San Juan Pablo II lanzó su histórica carta encíclica Evangelium Vitae – El Evangelio de la Vida – que hizo una contribución significativa a la comprensión de la Iglesia de cómo se debe valorar la dignidad humana de cada persona. A lo largo de los años desde su publicación, el mundo ha sido testigo de una erosión constante de las leyes y las creencias sociales comunes que han protegido esta dignidad dada por Dios, desde los cambios a lo que el estado reconoce como matrimonio, la forma en que tratamos a los ancianos, a la continuación destrucción del feto. El Papa Francisco ha unido su voz a esta enseñanza al enfatizar el valor propio de los no nacidos y los ancianos mientras habla fuertemente en contra de nuestra cultura de usar y tirar en todo el mundo.

Siempre he apreciado la naturaleza clara y profética de Evangelium Vitae. De hecho, la amenaza actual del virus COVID-19 será un momento decisivo en cómo nuestra sociedad trata la dignidad de cada persona. ¿“Respetaremos, protegeremos, amaremos y serviremos la vida, cada vida humana” (EV, 5) en la forma en que respondemos, o solo cuidaremos de nosotros mismos? ¿Respetaremos la vida de los ancianos tanto como de los jóvenes?

San Juan Pablo II tiene palabras de sabiduría para nosotros en esta elección: solo en la primera dirección “encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad” (EV, 5). Solo cuando los países siguen el Evangelio de la Vida, vendrá la paz verdadera y duradera.

En una entrevista para El Pueblo Católico, el padre Ángel Pérez subraya que la dignidad y el valor de cada persona tienen su origen en la imagen y semejanza de Dios. Hoy vemos la devaluación de la persona en la implementación generalizada de la creencia de que la verdad es relativa y determinada por cada persona. El Evangelium Vitae advierte que esta forma de acercarse a la vida lleva a las personas a llegar inevitablemente al punto de rechazarse unas a otras como obstáculos en el camino o como herramientas para la autosatisfacción. (Cf. EV, 20).

El padre Luis Granados aborda el aborto y la eutanasia como ideas que actualmente están de moda como principales amenazas contra la vida humana. Algunos han presentado el argumento de que el cambio climático o la inmigración son agresiones contra la vida humana que son tan moralmente graves como el aborto y la eutanasia. Pero estos problemas son cualitativa y moralmente diferentes. Entre las diferencias que resalta están el hecho de que un niño no nacido es inocente, que estos actos implican la toma directa e intencional de la vida, y que matar a los no nacidos, ancianos y discapacitados corrompe el corazón de la persona que quiere o participa en causar su muerte, de una manera que destruir el medio ambiente no lo hace.

La seriedad de estos importantes temas resalta los desafíos importantes que enfrentamos hoy en día. Como dice San Juan Pablo II, “perdiendo el sentido de Dios, se tiende a perder también el sentido del hombre, de su dignidad y de su vida. A su vez, la violación sistemática de la ley moral, especialmente en el grave campo del respeto de la vida humana y su dignidad, produce una especie de progresiva ofuscación de la capacidad de percibir la presencia vivificante y salvadora de Dios” (EV, 21). Hemos visto crecer la obscuridad progresiva especialmente en los últimos 10 años con el suicidio asistido por un médico, la redefinición del matrimonio y algunos obispos, aún más tristemente, ya que deberían saberlo mejor, argumentando que el aborto es un tema preeminente en la votación. .

Como creyentes en la Resurrección y como personas redimidas por Jesús, somos llamados para entrar en esta oscuridad con la luz del Evangelio. En la lectura del Evangelio de Juan el pasado fin de semana, Jesús abrió los ojos del ciego, y muchos están espiritualmente ciegos hoy. Jesús desea abrir sus ojos si ponen su fe en él. Jesús nos enseña: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan. 8:12).

A medida que celebramos el 25 aniversario de Evangelium Vitae, las palabras de cierre de San Juan Pablo II resuenan aún más fuerte: “A todos los miembros de la Iglesia, las personas de la vida y para la vida, hago esta petición urgente, para que juntos podamos ofrecer a este mundo nuestras nuevas señales de esperanza y trabajar para asegurar que la justicia y la solidaridad aumenten y que se afirme una nueva cultura de la vida humana, para la construcción de una auténtica civilización de la verdad y el amor”. En este momento del coronavirus es bueno recordar esta esperanza y continuar construyendo una “civilización auténtica de la verdad y el amor”.

Que nuestra Señora de la Nueva Evangelización interceda por nosotros durante estos tiempos difíciles y nos ayude a estar atentos a la inspiración del Espíritu Santo para ver cómo podemos defender la dignidad de cada persona desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.