Misión cuaresmal en Reina de la Paz tratará sobre los retos de la familia durante el COVID-19 

Rocio Madera

No es una novedad que nuestra Iglesia Católica ha trabajado duro y de formas creativas durante el último año para mantener a las familias y a los jóvenes fieles en su fe y sin perder la esperanza durante estos tiempos de incertidumbre debido a la pandemia del COVID-19.  

Es por esto que la parroquia Reina de la Paz en Aurora estará presentando “La misión de la familia cristiana en el tiempo del COVID-19 este 27 y 28 de febrero, un evento que brindará apoyo a las familias en estos tiempos de crisis. El evento tendrá como predicador principal al padre José Noriega, teólogo experto en temas de familia, quien hablará sobre la misión de la familia cristiana y sobre cómo trabajar unidos en familia. 

Elegí este tema porque lo principal para mí ha sido ver el problema de los jóvenes en este tiempo del COVID. Esto me ha llevado a pensar un poco: ¿cómo podríamos hablarles a los padres sobre esto? El COVID ha sido el origen de tantos problemas que estoy viendo con los jóvenes, ya que han estado en la casa, han estado sin poder ver a sus amigos, sin poder ir a la escuela durante tantos meses, muchas veces sin ver a sus familiares”, comentó el padre Félix Medina, párroco de Reina de la Paz, sobre los problemas que ha visto en su comunidad en este último año. 

El padre Félix ha diseñado este evento para ayudar a familias que actualmente están pasando por crisis familiares debido a la pandemia, sobre todo a aquellas con jóvenes, pues estos se enfrentan día a día a grandes retos emocionales, los cuales han aumentado debido a la incertidumbre por la pandemia. 

“Veo tantos problemas en los jóvenes, en los matrimonios y en las familias por todo esto del COVID. Veo que necesitamos luchar contra tantas cosas que no están funcionando bien en las familias: la falta de comunicación, la falta de tiempo juntos, la falta de oración, tantas preocupaciones, los medios de comunicación social que muchas veces los jóvenes no saben utilizar bien... Por eso quiero animarlos a que se preparen mejor, sobre todo en este tiempo de la Cuaresma, que es un tiempo de purificación, de cambio y de sanación profunda para recrear muchos de estos asuntos que están afectando a la familia y a los jóvenes en particular”, agregó el padre Félix. 

Con este fin, el padre Félix le pidió al padre José Noriega, experto en el tema de la familia, abordar estos temas con las familias hispanas, para así poder orientarlos, llegar a la raíz del problema y lograr ser una mejor familia cristiana.   

Actualmente, el padre José Noriega sirve como párroco de la Iglesia St. Mary en Littleton y es profesor de Teología Moral Fundamental en el Seminario St. John Vianney de Denver. También cuenta con una extensa experiencia de 18 años como catedrático de Teología Moral en el primer Instituto Juan Pablo II, en Roma. 

“La misión de la familia cristiana en el tiempo del COVID-19” se llevará acabo este fin de semana comenzado el sábado 27 de febrero de 11 a.m. a 1 p.m. con el tema de “La misión de la familia cristiana”, y concluirá el domingo 28 con el tema de “El año de San José y la familia Cristiana” a las 2:45 p.m. Este evento es completamente gratis.  

Las personas que deseen asistir a esta misión cuaresmal deberán presentarse en la iglesia antes del evento. No es necesario reservar un lugar. 

“Animo a toda la gente a trabajar con la familia, a defenderla y sobre todo a valorar la importancia de la familia concluyó el padre Félix.  

 

 

Photo by Helena Lopes on Unsplash

Próximamente: La dignidad humana en el libro del Génesis

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “EL GRAN RESCATE”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

Por el diacono Pedro Reyes, Parroquia St. William, Ft. Lupton.

Todo ser humano tiene una dignidad que le fue otorgada por Dios. San Juan Pablo II en su teología del cuerpo nos dice lo siguiente:

“El hombre es creado sobre la tierra y al mismo tiempo que el mundo visible. Pero, a la vez, el Creador le ordena subyugar y dominar la tierra (cf. Gén 1, 28): está colocado, pues, por encima del mundo. Aunque  el hombre esté tan estrechamente unido al mundo visible, sin embargo la narración bíblica no habla de su semejanza con el resto de las criaturas, sino solamente con Dios”.

Lo que san Juan Pablo II nos está recordando es que el hombre no fue creado de la misma manera que los demás seres vivos. Esto, naturalmente, nos hace diferentes al resto de la creación. No podemos darle los mismos derechos a una mascota, como un perro o un gato, que a un ser humano. Es triste que hoy en día la dignidad del ser humano sea despreciada a tal grado que muchas personas le dan más amor y atenciones a las mascotas que a los propios familiares. Hoy en día hay algunas personas que tratan a los animales como seres humanos y a sus semejantes, que son seres humanos,] como animales.

San Juan Pablo II nos dice también esto:

“En el ciclo de los siete días de la creación es evidente una precisa gradualidad; el hombre en cambio no  es creado según una sucesión natural, sino que el Creador parece detenerse antes de llamarlo a la existencia, como si volviese a entrar en sí mismo para tomar una decisión: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza…’ (Gn 1,26)”.

Nuevamente, san Juan Pablo II nos recuerda la manera tan diferente en la que Dios creó al hombre. Y aquí nos recuerda la principal diferencia entre los seres humanos y el resto de la creación. El hombre, a diferencia de los demás seres vivos, fue creado a “imagen y semejanza” de Dios. O sea, el ser humano tiene una dignidad única e inigualable que le ha sido otorgada por Dios.

En todo lo que hemos visto, podemos darnos cuenta de lo siguiente: cuando el autor del libro del Génesis narra la creación de todo, al referirse al ser humano, especifica que lo creó y lo bendijo. Sin embargo, la creación del hombre se distingue de todo lo demás creado de tal manera que le da ese grado de dignidad superior al resto de la creación.

Esto se puede ver claramente porque antes de crear al ser humano, Dios es presentado como si estuviera deliberando sobre cómo lo creará, mostrando el acto de crear al hombre como un acto muy importante. Igualmente, la excepcional dignidad del ser humano se muestra en su totalidad por la ‘semejanza’ con Dios. Por lo tanto, todos los seres humanos, sin importar raza, color de piel, país de origen, etc., tenemos una dignidad específica que debe ser respetada por todos. Y esta dignidad viene por el hecho de haber sido creados “a imagen y semejanza de Dios”.

 

Lee todos los artículos de la edición “EL GRAN RESCATE”de la revista de El Pueblo Católico haciendo clic en la imagen.