¿Qué sucede en la Misa? Te explicamos paso a paso

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Vladimir Mauricio-Perez

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¿Alguna vez estando en Misa, y quizá un poco distraído, te has preguntado cuál es el significado de todo lo que se hace en Misa semana tras semana: las oraciones, los cantos, los momentos para hincarse, ponerse de pie, sentarse? Parece lo mismo cada vez, pero ¿por qué no cambia? ¿Cuál es la razón por la que la Iglesia Católica tiene Misa todos los domingos y no hace algo más “creativo” o “divertido”?

Estas son preguntas frecuentes y válidas, y si alguna vez has querido entender la Misa un poco más, entonces tienes que leer la nueva edición de la revista de El Pueblo Católico, titulada “¿Qué sucede en la Misa?”, que te introducirá al significado de la celebración eucarística.

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Este tiempo, en el que el acceso a la Eucaristía ha sido restringido debido a la pandemia del COVID-19, puede ser el mejor para prepararnos para volver a recibir a Jesús en la Eucaristía con regularidad.

La realidad es que cuando recibimos algo gratis y con regularidad, existe el riesgo de acostumbrarnos a su valor y de no apreciarlo debidamente.

Un examen de conciencia

La pandemia ciertamente ha causado muchas reacciones distintas en todos nosotros. ¿Qué ha causado en ti?

Quizá para ti ha sido un golpe muy fuerte y ha aumentado tu deseo de poder recibir de nuevo la Eucaristía, como cuando extrañas a un ser muy querido.

O quizá lo que ha pasado es que el domingo ha ido perdiendo su sentido y te has acostumbrado a no ir a Misa. Incluso puede que hayas disfrutado un poco tener todo el domingo “libre” para hacer otras cosas.

Pueden que sean ambas cosas: que te has encontrado en una lucha constante, sintiéndote algo culpable.

Cualquiera que haya sido tu experiencia hasta el momento, no podemos ignorar que la Misa debe ser una parte central en nuestra vida. ¿Por qué?

No un invento

La Misa no es un invento que algún día se la ocurrió a un católico. Desde el primer siglo ya los apóstoles y discípulos de Jesús se reunían para “partir el pan” en el domingo. Pero ¿a qué se referían estas palabras? No era simplemente compartir los alimentos, pues ya el mismo san Pablo decía: “El que come el pan o bebe la copa del Señor indignamente, peca contra el cuerpo y la sangre del Señor” (1 Cor 11,27).

Sabían que era algo más profundo. Jesús mismo se hacía presente en el pan y el vino, como él mismo lo había dicho: “Esto es mi cuerpo… Esta es mi sangre… Hagan esto en memoria mía” (Lc 22,19-20; 1 Cor 11, 23-25). Y también cuando aseguró: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”, cuando muchos de sus discípulos no querían interpretar estas palabras de forma literal (Jn 6,51-66).

Por eso no nos debe impresionar que tenemos archivos y escritos de los primeros siglos, como los de san Justino mártir del año 150 después de Cristo, que ya describen las partes principales de la Misa que aún celebramos hoy en día. San Justino también proclamaba con toda seguridad:

“El alimento que se ha convertido en la Eucaristía por la oración eucarística establecida por [Cristo]… es el cuerpo y la sangre del mismo Jesús encarnado”.

Y así se ve a través de la historia hasta nuestro día.

“No consideren el pan y el vino como simplemente eso, pues son, según la declaración del Maestro, el cuerpo y la sangre de Cristo”, decía san Cirilo de Alejandría por el año 350 después de Cristo.

Una invitación

Si la liturgia eucarística se ha celebrado desde el tiempo de los apóstoles hasta ahora, entonces significa que es algo muy importante, algo que los discípulos de Jesús hicieron basado en los mismos actos y palabras de Jesús.

La Santa Misa no es como cualquier otro momento. Es el lugar y la hora en donde Dios quiso venir a nosotros en la apariencia de pan y vino. Es la manera en que él quiso darnos lo que necesitamos y en que él quiso que lo adoráramos. Él desde el principio nos dio la mejor manera de responder a sus gracias: en la celebración eucarística, la Misa.

La Misa es más de lo que parece. Y detrás de los momentos de estar sentados, parados o hincados, o de las oraciones que pueden parecer muy largas, se esconde una realidad muy rica que nos invita a descubrirla.

Así que no tomes la Misa a la ligera. Te invitamos a descubrir su significado, pues Dios mismo se hace presente frente a tus ojos.

Encuéntralo. Descúbrelo.

La nueva edición de la revista de El Pueblo Católico puede ser un primer paso en este descubrimiento.

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Próximamente: 5 lugares de Colorado nombrados en honor a santos católicos

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El pasado 1 de agosto Colorado cumplió 144 años. Mejor conocido como el “Día de Colorado”, este día conmemora la fundación de nuestro gran “Estado del Centenario”, que sucedió en 1876.

Así mismo, la Iglesia Católica tiene una rica historia en Colorado, y aunque muchos no lo saben, varias regiones, puntos de referencia geográficos y lugares en el estado llevan el nombre de santos católicos. La sierra de San Juan, el río San Miguel y el valle de San Luis son solo algunos ejemplos.

En honor al “Día de Colorado”, te mostramos cinco lugares dentro de nuestro colorido Colorado que toman su nombre de un santo católico. Probablemente ya conozcas un par de ellos, pero los otros tres son verdaderos diamantes que valen la pena visitar; de hecho, dos de ellos fueron construidos y fundados antes de que Colorado fuera Colorado.

Santuario de la Madre Cabrini, Golden, CO

Es uno de los sitios de peregrinación más populares de Colorado. En verdad es difícil no enamorarse del Santuario de la Madre Cabrini. Originalmente fundado como un campamento de verano para niñas por santa Francisca Cabrini en 1910, el santuario da al corredor I-70 que se dirige hacia las montañas y es tan encantador como relajante. Además de orar en la capilla, los visitantes pueden alojarse en la antigua Casa de Piedra que se construyó en 1914 o en una de las varias casas de retiro que se han agregado a lo largo de los años. Además de ser un espacio maravilloso para rezar, el Santuario de la Madre Cabrini es el hogar de la gran estatua del Sagrado Corazón en la cima de la escalera de 373 escalones, conocida de cariño como la escalera de oración.

Capilla de Santa Catalina de Siena, Allenspark, CO

Foto de Andrew Wright

Mejor conocida como la Capilla en la Roca, esta capilla católica en funcionamiento es quizás uno de lugares más destacados y emblemáticos de Colorado. Según cuenta la historia, a principios del siglo XX, un hombre llamado William McPhee era dueño de la tierra donde se encuentra la capilla, conocida como Camp St. Malo. McPhee era feligrés de la Catedral de Denver y a menudo permitía que la parroquia llevara a los niños a caminar y acampar en su propiedad. Durante uno de esos viajes varios campistas vieron un meteorito o una estrella fugaz que parecía haber golpeado la tierra. Fueron a buscarlo y se toparon con la Roca que ahora permanece como la base de la Capilla de Santa Catalina de Siena. Fue finalizada en 1936, y el nombre oficial de la capilla es apropiado, ya que la santa y la capilla comparten un vínculo común de experiencias místicas facilitadas por Dios. Ha tenido muchos visitantes a lo largo de los años, pero tal vez ninguno tan famoso como san Juan Pablo II, quien alguna vez fue el amante de la naturaleza y quien hizo una parada en Denver para la Jornada Mundial de la Juventud en 1993.

Abadía de St. Walburga, Virginia Dale, CO

Photo courtesy of the Abbey of St. Walburga

Ubicada en la pintoresca Virginia Dale, una pequeña comunidad al sur de la frontera de Wyoming, la Abadía de St. Walburga es un lugar donde la voz del Señor vive en las montañas, llanuras y ríos que la rodean. Nombrada así por la patrona de las monjas benedictinas, el monasterio fue fundado en 1935 cuando tres hermanas de la abadía de St. Walburg en Eichstätt, Baviera, fueron enviadas a una granja remota en lo que era Boulder. Allí construyeron una base sólida para el futuro del monasterio a través del trabajo duro, la pobreza y una confianza firme en la providencia de Dios. Hoy las monjas benedictinas de Walburga llevan a cabo humildemente las buenas obras de la orden benedictina y continúan el legado que comenzó hace casi un milenio en 1035, cuando se fundó el monasterio original de Walburg en Eichstätt.

San Luis, CO

Photo by Jeremy Elliot

Al visitar las regiones más al sur del Estado de Colorado, las raíces católicas de la región se vuelven mucho más evidentes. La ciudad más antigua de Colorado, San Luis, fue fundada en 1851 en la fiesta de San Luis, y es previa a la fundación oficial de Colorado como estado por 25 años. La ciudad está ubicada a lo largo de la cordillera Sangre de Cristo. Una de las principales atracciones de la pequeña ciudad de poco más de 600 habitantes es un santuario en la parroquia católica local de la ciudad. El Santuario de las Estaciones de la Cruz fue construido por los feligreses de la parroquia Sangre de Cristo y las hermosas estaciones fueron diseñadas y moldeadas por el escultor nativo de San Luis, Huberto Maesta.

Capilla de Viejo San Acacio, Condado de Costilla, CO

Photo from Wikicommons

Justo al oeste de la ciudad de San Luis se encuentra una de las gemas más antiguas de Colorado. La Capilla de Viejo San Acacio  es el sitio religioso más antiguo no nativo americano en Colorado que sigue activo en la actualidad. Aunque se desconoce la fecha exacta de la edificación del edificio de la iglesia, probablemente se completó en algún momento de la década de 1860. El homónimo de la iglesia proviene de San Acacio de Bizancio, un mártir del siglo III. Cerca de la iglesia se encuentra el pequeño pueblo de San Acacio, que según la tradición local obtuvo su nombre después de que uno de los primeros asentamientos del Valle de San Luis, originalmente llamado Culebra Abajo, fue atacado por una banda de Ute en 1853. Cuando los atacantes de Ute se acercaron, los aldeanos pidieron la intercesión de San Acacio, un santo popular entre su gente. El Ute de repente se detuvo y huyó antes de llegar a la ciudad, asustado por una visión.