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¿Qué sucede en la Misa? Te explicamos paso a paso

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¿Alguna vez estando en Misa, y quizá un poco distraído, te has preguntado cuál es el significado de todo lo que se hace en Misa semana tras semana: las oraciones, los cantos, los momentos para hincarse, ponerse de pie, sentarse? Parece lo mismo cada vez, pero ¿por qué no cambia? ¿Cuál es la razón por la que la Iglesia Católica tiene Misa todos los domingos y no hace algo más “creativo” o “divertido”?

Estas son preguntas frecuentes y válidas, y si alguna vez has querido entender la Misa un poco más, entonces tienes que leer la nueva edición de la revista de El Pueblo Católico, titulada “¿Qué sucede en la Misa?”, que te introducirá al significado de la celebración eucarística.

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Este tiempo, en el que el acceso a la Eucaristía ha sido restringido debido a la pandemia del COVID-19, puede ser el mejor para prepararnos para volver a recibir a Jesús en la Eucaristía con regularidad.

La realidad es que cuando recibimos algo gratis y con regularidad, existe el riesgo de acostumbrarnos a su valor y de no apreciarlo debidamente.

Un examen de conciencia

La pandemia ciertamente ha causado muchas reacciones distintas en todos nosotros. ¿Qué ha causado en ti?

Quizá para ti ha sido un golpe muy fuerte y ha aumentado tu deseo de poder recibir de nuevo la Eucaristía, como cuando extrañas a un ser muy querido.

O quizá lo que ha pasado es que el domingo ha ido perdiendo su sentido y te has acostumbrado a no ir a Misa. Incluso puede que hayas disfrutado un poco tener todo el domingo “libre” para hacer otras cosas.

Pueden que sean ambas cosas: que te has encontrado en una lucha constante, sintiéndote algo culpable.

Cualquiera que haya sido tu experiencia hasta el momento, no podemos ignorar que la Misa debe ser una parte central en nuestra vida. ¿Por qué?

No un invento

La Misa no es un invento que algún día se la ocurrió a un católico. Desde el primer siglo ya los apóstoles y discípulos de Jesús se reunían para “partir el pan” en el domingo. Pero ¿a qué se referían estas palabras? No era simplemente compartir los alimentos, pues ya el mismo san Pablo decía: “El que come el pan o bebe la copa del Señor indignamente, peca contra el cuerpo y la sangre del Señor” (1 Cor 11,27).

Sabían que era algo más profundo. Jesús mismo se hacía presente en el pan y el vino, como él mismo lo había dicho: “Esto es mi cuerpo… Esta es mi sangre… Hagan esto en memoria mía” (Lc 22,19-20; 1 Cor 11, 23-25). Y también cuando aseguró: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”, cuando muchos de sus discípulos no querían interpretar estas palabras de forma literal (Jn 6,51-66).

Por eso no nos debe impresionar que tenemos archivos y escritos de los primeros siglos, como los de san Justino mártir del año 150 después de Cristo, que ya describen las partes principales de la Misa que aún celebramos hoy en día. San Justino también proclamaba con toda seguridad:

“El alimento que se ha convertido en la Eucaristía por la oración eucarística establecida por [Cristo]… es el cuerpo y la sangre del mismo Jesús encarnado”.

Y así se ve a través de la historia hasta nuestro día.

“No consideren el pan y el vino como simplemente eso, pues son, según la declaración del Maestro, el cuerpo y la sangre de Cristo”, decía san Cirilo de Alejandría por el año 350 después de Cristo.

Una invitación

Si la liturgia eucarística se ha celebrado desde el tiempo de los apóstoles hasta ahora, entonces significa que es algo muy importante, algo que los discípulos de Jesús hicieron basado en los mismos actos y palabras de Jesús.

La Santa Misa no es como cualquier otro momento. Es el lugar y la hora en donde Dios quiso venir a nosotros en la apariencia de pan y vino. Es la manera en que él quiso darnos lo que necesitamos y en que él quiso que lo adoráramos. Él desde el principio nos dio la mejor manera de responder a sus gracias: en la celebración eucarística, la Misa.

La Misa es más de lo que parece. Y detrás de los momentos de estar sentados, parados o hincados, o de las oraciones que pueden parecer muy largas, se esconde una realidad muy rica que nos invita a descubrirla.

Así que no tomes la Misa a la ligera. Te invitamos a descubrir su significado, pues Dios mismo se hace presente frente a tus ojos.

Encuéntralo. Descúbrelo.

La nueva edición de la revista de El Pueblo Católico puede ser un primer paso en este descubrimiento.

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Vladimir Mauricio-Pérez
Vladimir Mauricio-Pérez es el editor de El Pueblo Católico y el gerente de comunicaciones y medios de habla hispana de la arquidiócesis de Denver.
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