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martes, mayo 24, 2022
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Religiosa de Denver recuerda sus días con la Madre Teresa

Este 4 de septiembre celebramos el quinto aniversario de la canonización una santa pequeña de estatura, pero con un corazón enorme: santa Teresa de Calcuta. Es una fecha muy emotiva, sobre todo para las más de cinco mil Misioneras de la Caridad, comunidad fundada por ella en 1950.

Recordemos la entrevista que le hicimos a la hermana Damascene, superiora local de la comunidad de las Misioneras de la Caridad en Denver, en el 2016, justo a días de la canonización de la Madre Teresa.

 

La hermana Damascene en el centro y sus hermanas Misioneras de la Caridad

 

La hermana Damascene, superiora local de la comunidad de las Misioneras de la Caridad en Denver -ubicada cerca de la parroquia Saint Joseph y que atiende un albergue para mujeres de la calle-, vivió con la Madre Teresa y nos compartió algunos recuerdos y también lo que significa esta canonización para su comunidad.

¿Tiene algún recuerdo personal de la Madre Teresa?

“Yo hice toda mi formación en la casa madre, donde ella vivía. Todos los días rezaba en la capilla con ella. A menudo la Madre nos decía que estábamos llamadas a ser santas. «Si tú aprendes a rezar, no tengo miedo por ti». Y nos decía «si no quieres ser santa, empaca tus cosas y ándate. Tú felizmente viniste y yo, felizmente te ayudaré a irte. Yo no necesito números». La Madre Teresa era muy amorosa, pero a la vez muy firme con nosotras.

En 1992 tuve un hermoso momento con ella. Junto con otras cinco hermanas viajé con la Madre Teresa desde San Francisco hacia Vancouver, Canadá para abrir una comunidad allí. Varios sacerdotes fueron a recibirnos y cuando se fueron, la Madre comenzó a trabajar duro hasta las 2 a.m. ordenando las cosas y dejando todo listo para la apertura de la comunidad al día siguiente. Ella era una con nosotras haciendo estas labores. Luego dijo a los sacerdotes que sacaran todo lo que no nos era necesario incluyendo el microondas, el congelador, la máquina para lavar platos, la secadora etc. Quería que viviéramos una vida sencilla como la de los pobres. Fue una bendición estar con ella en la apertura de esta casa”.

¿Qué significa esta canonización para su comunidad?

“Es un tiempo histórico y lleno de gracia en la vida de nuestra sociedad. Es causa de mucha alegría en el mundo, tanto para creyentes como para no creyentes. Esto debido al lenguaje del amor que ha tocado a todos los que tienen hambre del amor de Dios en sus vidas.

Para nosotras como hijas suyas, es un tiempo particular de muchas gracias. De renovación y redescubrimiento de la belleza y fecundidad de nuestra propia vocación como Misioneras de la Caridad en el mundo actual. Y es una bendición para quienes hemos vivido con ella. Nos da muchos ejemplos y guías para la formación. Ella vivió lo que predicó y ahora nosotras tenemos una intercesora en el cielo”.

¿Qué tenía esta madre que la hizo tan amada en todo el mundo?

“Ella era la misionera de la paz, la misionera del amor. Su vida era sencillez, alegría, santidad, perseverancia y traía paz a todo el mundo con quien entraba en contacto. Ella veía a Cristo en cada persona practicando las obras de misericordia. Eso fue lo que tocó al mundo. «Ella trajo a Dios al mundo y llevó el mundo a Dios», dicen algunos”.
¿De qué manera la Madre ha tocado las vidas de las mujeres a quienes ustedes sirven aquí?

Las mujeres que vienen a nuestro albergue experimentan una atmósfera de paz y tranquilidad. Disfrutan de la compañía de nuestros voluntarios, quienes hacen muchos sacrificios para llevarles la cena y compartir con ellas.

Muchas de quienes no practican la fe al dejar el albergue han aprendido a rezar el Rosario, la Coronilla de la Divina Misericordia y quieren orar. Varias de las que pasan por aquí han cambiado sus vidas y miran con aprecio el tiempo que estuvieron aquí. Se muestran muy agradecidas con Dios y con las hermanas. A algunas les encanta regresar una y otra vez”.

¿Cómo va el crecimiento de su orden en el mundo?

“Nuestra sociedad fue fundada en 1950 por la Madre Teresa de Calcuta. Comenzó en la India. Ahora estamos presentes en 139 países, tenemos 758 casas, 243 en la India y 515 fuera de ese país. Somos alrededor de 5.200 hermanas de 100 nacionalidades diferentes. En mayo pasado 37 hermanas tomaron sus primeros votos”.

 

Aaron Lambert
Aaron Lambert es el editor de Denver Catholic, el medio oficial en inglés de la arquidiócesis de Denver.
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