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25 años: Mayé Agama recuerda frutos y sorpresas como editora de El Pueblo Católico

Este artículo forma parte de una serie que explora la historia de El Pueblo Católico con motivo del 25 aniversario y que se publicó en la edición conmemorativa de la revista El Pueblo Católico.

Primer artículo: 25 años: Fundadora de El Pueblo Católico recuerda sus inicios

Segundo artículo: Exeditora de El Pueblo Católico: «A mí la comunidad hispana me dio mucho»

En el 2012, llegó a El Pueblo Católico la tercera editora: Mayé Agama, también fraterna, periodista y máster en comunicación corporativa. Mayé había llegado a Denver para servir como superiora de su comunidad y encargarse de la edición del periódico.

Durante su tiempo, El Pueblo Católico incursionó en las redes sociales, siendo Facebook el medio que se escogió como plataforma para continuar evangelizando. “Hacernos conocidos en Facebook no fue tarea fácil; sin embargo, contamos con la bendición de crecer muy rápido: en menos de cinco meses ya contábamos con un poco más de nueve mil seguidores”, aseguró Lara Montoya.

Mayé aseguró que, para ella, el hecho de llegar al periódico fue un regalo, así como lo fue el trabajar en equipo, ya que de otra manera no hubiera sido posible mucho de lo que se logró mientras ella estuvo a cargo de la edición de la publicación.

“Nada de lo que hicimos habría sido posible sin el trabajo y profesionalismo de Lara Montoya y Filippo Piccone (diseñador del periódico desde el año 2005), así como la ayuda de muchos voluntarios, quienes con su compromiso ayudaron a que El Pueblo Católico llegara a muchos hogares del norte de Colorado”, dijo Mayé.

A continuación, la entrevista con Mayé Agama con motivo del 25 aniversario de El Pueblo Católico.*

Mayé Agama

Editora de El Pueblo Católico (Junio 2012 – Diciembre 2014)

 

 

 

 

¿Cómo fueron tus inicios en El Pueblo Católico?

Soy laica consagrada, miembro de la comunidad de las fraternas, y también soy periodista. Trabajar como editora de El Pueblo Católico fue una oportunidad maravillosa de responder al llamado del Señor de servirle y servir a la Iglesia a través de mi trabajo como periodista, contribuyendo en la evangelización de la cultura. Me encantó compartir con la creciente comunidad hispana en Colorado el don de nuestra fe, ofreciéndoles un espacio concreto de información y formación, para que no pierdan su fe y fortalezcan su amor al Señor y a la Iglesia, especialmente sabiendo que muchos inmigrantes hispanos enfrentan muchos desafíos al llegar a Estados Unidos.

¿Cuál fue el mayor reto que enfrentaste durante tu tiempo como editora del periódico?

Comenzar nuestra presencia en redes sociales para llegar cada vez a más personas.

¿Cuál fue el mayor logro durante tu tiempo como editora?

Durante este tiempo que incursionamos en las redes sociales recibimos distintos premios de la Asociación de Prensa Católica, y los recibimos con mucha humildad y gratitud a la vez, queriendo en todo ello dar gloria a Dios.

¿Qué frutos y recuerdos te llevas del tiempo que estuviste al frente del periódico?

Mi trabajo en El Pueblo Católico estuvo marcado por grandes sorpresas. Por ejemplo, mi primer día de trabajo como editora fue el mismo día en que se anunció públicamente el nombramiento del arzobispo Samuel Aquila como nuevo arzobispo de Denver. Otra gran sorpresa durante mi tiempo como editora fue que el papa Benedicto XVI renunció al pontificado, hecho totalmente inesperado y que no había sucedido en siglos. A ello se sumó la elección del primer papa hispano, argentino, de toda la historia de la Iglesia. Fueron todos hechos realmente increíbles que atesoro en mi corazón.

¿Qué impacto te dejó trabajar como editora del periódico?

Aprendí mucho de la comunidad hispana en Colorado; en primer lugar, el inmenso amor de la comunidad a Nuestra Señora de Guadalupe. Tuve la inmensa bendición de ir en peregrinación con el arzobispo Samuel Aquila a Ciudad de México a visitar a la Morenita, y eso llenó mucho mi corazón y fortaleció mi fe. También me edificó grandemente ver cómo en medio de las dificultades de la vida como inmigrantes, muchos hispanos cuidan con amor a sus familias. Asimismo, me impactó la nobleza y sacrificio de muchos hombres y mujeres que llegando a Estados Unidos trabajaban arduamente para ofrecer un futuro mejor a sus hijos y contribuir a la sociedad. Finalmente me encantó ver tantas iniciativas apostólicas y movimientos con mucha fuerza y ardor apostólico en la comunidad, es decir, una Iglesia viva.

*Esta entrevista fue editada y resumida para la revista de El Pueblo Católico.

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