¿Cómo puede un celíaco recibir la comunión?

Therese Bussen

La noticia de que las personas no pueden comulgar con hostias sin nada de gluten generó confusión entre algunos fieles. Por ello presentamos una serie de preguntas frecuentes acerca las opciones para que los celíacos puedan recibir la Eucaristía.

¿Puedo comulgar con hostias sin gluten?

Las hostias sin gluten son materia inválida, lo cual indica que no puede ocurrir la transubstanciación*. En el documento vaticano Redemptionis Sacramentum de la Congregación para el Culto Divino, la disciplina y los sacramentos, dice: “El pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa”.

¿Esta es una nueva disposición?

Estas eran las normas existentes sobre la materia válida en el sacramento de la Sagrada Eucaristía. Nada ha cambiado en lo que tiene que ver con la materia válida en el sacramento de la Santa Eucaristía. En este caso, la Congregación para el Culto Divino, la disciplina y los Sacramentos publicó una carta a los obispos reiterándoles estas normas. Este tipo de cartas se publican usualmente cuando alguien se ha planteado esa pregunta o cuando ha sido alertado sobre el posible abuso de esta norma.

¿Por qué las hostias necesitan tener algo de gluten?

Jesús instituyó el sacramento de la Eucaristía sobre el pan de trigo y el vino de uvas. Esa es la materia para que exista el sacramento. Esto no puede cambiar.

¿Cuáles pueden ser las demás opciones?

En una carta publicada en el año 2003 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, dice: “son materia válida las hostias con la mínima cantidad de gluten necesaria para obtener la panificación sin añadir sustancias extrañas ni recurrir a procedimientos que desnaturalicen el pan”.

El gluten de estas hostias no es lo suficientemente bajo como para que se consideren libres de gluten, pero están aprobadas por la Celiac Support Association. Pueden comprar hostias bajas en gluten, llevarlas a la parroquia a la que asistes y pedir al sacerdote que la consagre en una patena diferente, según escribió un bloguero católico con intolerancia al gluten.

La página de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés) tiene una lista de lugares donde se pueden comprar hostias sin gluten.

¿Y qué ocurre si tampoco puedo consumir hostias bajas en gluten por motivos de salud?

Puedes recibir la comunión solo bajo la especie de vino, y si tu enfermedad es muy severa, pedir recibir la preciosa sangre de Cristo en un cáliz separado del que usan los sacerdotes regularmente, para asegurar de que no esté contaminado.

  • En la transubstanciacióntoda la substancia del pan y toda la sustancia del vino desaparecen al convertirse en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Cristo.

Próximamente: El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

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Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza