Corpus Christi: La historia del milagro eucarístico ocurrido en Polonia

Corpus Christi

Por Mercedes de la Torre | ACI Prensa

El P. Andrzej Ziombra, párroco de la iglesia de San Jacinto en Legnica (Polonia) relató a EWTN la historia del milagro eucarístico ocurrido en la Navidad de 2013 y que, tras los estudios científicos, la Congregación para la Doctrina de la Fe autorizó al Obispo local la difusión de lo que ocurrió.

“En la Navidad de 2013 la Hostia consagrada cayó al suelo durante la distribución de la Santa Comunión y después esta Hostia fue colocada en agua. Después de 10 días se descubrió que había una mancha roja en ella. Por este motivo, el Obispo solicitó una investigación científica y se descubrió que, primero que nada, los científicos no lograban explicar el motivo de la mancha roja. Sin embargo, en una investigación histopatológica detallada, se encontró un fragmento del músculo cardíaco en agonía bajo el microscopio. Posteriormente, estos documentos fueron presentados a la Santa Sede y la Santa Sede autorizó al Obispo local a hacer pública esta información, hecho que ocurrió el 10 de abril de 2016″, describió P. Ziombra al equipo de EWTN Polonia.

Además, el P. Andrzej Ziombra señaló que su trabajo en estos años ha consistido en recopilar historias de peregrinos, no solo de Polonia y otro países de Europa, sino también de los Estados Unidos y de Latinoamérica, que han recibido “conversiones inesperadas en sus vidas”; incluso personas hostiles que, en efecto, han “cambiado radicalmente su vida, su actitud hacia Dios y se ha convertido en un creyente muy apasionado”.

En esta línea, el párroco polaco destacó que el milagro eucarístico de Legnica es un evento que tiene diferentes claves de lectura. En primer lugar, que “este es un signo dirigido principalmente a cada uno y debe ser recibido en modo muy personal. Es decir, cada persona que en cualquier forma está vinculada a este signo, a este milagro eucarístico, podría preguntarse qué quiere decirme Dios con este signo”.

En segundo lugar, el P. Ziombra destacó que “en la Hostia consagrada haya sido encontrado un corazón moribundo, que subraya sin duda el carácter del sacrificio de Jesús”.

“El hecho que el Señor Jesús haya dado su vida por cada uno de nosotros, por mí, es decir, que tuvo que ver con su pasión cruel, su sufrimiento, que a su vez me llama, como católico, a hacer mi vida un sacrificio, en forma que mi sacerdocio sea de verdad incorporado a este sacrificio con total dedicación; de modo que la vida de toda familia católica sea incorporada en este sacrificio”, meditó el presbítero.

Para el P. Ziombra el aumento de las peregrinaciones a Legnica y el interés de los medios de comunicación es también “un signo” para él: “Una confirmación de que Dios ha enviado este impulso a todo el mundo, de forma que todo el mundo medite el milagro eucarístico en Legnica y se pregunte: ¿Qué me dirá Dios a través de este signo?”.

La población de Legnica se localiza en el sureste de Polonia, cerca de la frontera con Alemania y República Checa.

Foto: EWTN Polonia.

Próximamente: El asombro del Adviento y la Navidad

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada El asombro de la Navidad”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

La espera de la Navidad es uno de los recuerdos más preciados para muchos de nosotros, y con razón: ¿quién no recuerda las bellas tradiciones que se celebraban en este tiempo cuando éramos niños?

Un autor decía que en nuestra vida hay “tres momentos de encanto” en la Navidad.

El primero es cuando somos niños. Muchos de nosotros quizá́ podemos recordar con ilusión el gran sentido de asombro que había en todo lo que se hacía: los cantos, las posadas, la celebración, el nacimiento, el niñito Jesús… Era algo casi místico que dejaba una huella en el corazón y nos abría a un misterio hermoso.

El segundo momento de encanto es cuando crecemos y podemos crear la misma experiencia para nuestros hijos. Al intentar recrear la realidad que nosotros vivimos en nuestra niñez, descubrimos el gran número de detalles y actos de amor que conlleva hacer algo hermoso y memorable. Pero, además, es un momento en el que los papás vuelven a ser como “niños”, al recordar y experimentar de nuevo el entusiasmo y la alegría de lo que se avecina. No es fácil hacerlo, pues requiere de sacrificios, pero en realidad es esencial que un adulto vuelva a ser como niño, que de nuevo sea capaz de asombrarse ante el misterio del nacimiento de Cristo.

El tercer momento es cuando pasamos a ser abuelos y observamos a nuestros hijos suscitar el asombro navideño en nuestros nietos. Para un abuelo, los nietos son una de las alegrías más grandes. Ahora que sus hijos cargan con la mayor parte del peso de la celebración, los abuelos pueden volver a ser como niños, aunque ahora experimentando el asombro y la alegría a través de sus nietos.

En realidad, la Navidad se trata de volver a ser como niños, de permitir que Dios nos llene de asombro y alegría con las bendiciones simples de nuestra vida. El corazón y la mente de un niño son capaces de alegrarse y apreciar las cosas pequeñas. Al final, ellos nos recuerdan que debemos ser como niños para poder ser verdaderos discípulos de Cristo.

La Navidad es entonces una oportunidad para dejarnos asombrar por Cristo y ayudar a nuestros hijos a hacer lo mismo.

Por eso es importante recuperar el sentido cristiano profundo de muchas de las tradiciones propias del Adviento y la Navidad, para así transmitir a nuestros hijos la fe y el asombro que debe suscitar en nosotros el plan maravilloso de Dios.

Si los papás no creamos una cultura de encuentro con Dios en nuestro hogar, ¿quién lo hará? Son precisamente las prácticas palpables que nos abren al misterio de Cristo y las que hacen posible que un niño se enamore de Dios y que un adulto renueve su amor por él.

Descubramos, pues, el sentido cristiano de las prácticas navideñas y asegurémonos de que nuestros hijos lo conozcan.

Lee todos los artículos de la edición “El asombro de la Navidad”de la revista de El Pueblo Católico haciendo clic en la imagen.