Camilo será recordado por su gran entrega a Dios y su legado musical

Rocio Madera

“Un hombre fuera de este mundo, un hombre que cualquiera que lo conocía quería ser su amigo”.

Así es como la Señora Lita Trejo describe a quien fue su compañero y amigo, Camilo Contreras, quien falleció a sus 70 años el pasado 5 de junio, luego de permanecer varias semanas en un coma inducido debido al coronavirus.

Camilo Contreras, originario de Zacatecas, México, descubrió su amor por la música a muy corta edad. Durante años fue director de la Comparsa Universitaria de la Laguna de Torreón en Coahuila, México, donde grabó más de 25 discos y tuvo la oportunidad de viajar a varias ciudades de México y Estados Unidos.

Años después, por cosas del destino Camilo llegó a Denver, Colorado, donde comenzó a involucrarse con la comunidad y a entregarle su talento musical a Dios. Fue así que conoció a su amiga Lita Trejo y junto con otros compañeros comenzaron el grupo Trigo de Jesús.

Camilo Contreras falleció el 5 de junio, dejando un legado musical y personal en la comunidad hispana de Colorado y de Estados Unidos. (Foto provista)

“Fue un maestro de la música que vivió plenamente sus últimos años. Fue un hombre tan entregado al servicio y al don de la música que Dios le dio. Él tenía todo en el teclado, hacía unos arreglos maravillosos”, dijo su amiga Lita Trejo a El Pueblo Católico.

Aunque a lo largo de los años el ministerio de alabanza Trigo de Jesús ha tenido que pasar por cambios y momentos muy difíciles, incluyendo el fallecimiento de otra de sus integrantes, hasta el día de hoy han logrado salir adelante y ser de los grupos favoritos entre la comunidad católica tanto en Colorado como en otros lugares de los Estados Unidos. Durante los últimos años, Trigo de Jesús ha presentado su música y alabanzas en otros estados y han grabado 4 discos.

“Estábamos preparando ya el quinto disco. Somos de verdad bendecidos y privilegiados porque en todas partes como California, México y Texas estuvieron haciendo oración por Camilo, e incluso ya comenzaron a rezar novenarios por él”, señaló Lita.

Trio Trigo de Jesús (Foto provista)

Sin embargo, una vez más la agrupación Trigo de Jesús sufriría otra pérdida. El pasado mes de abril, luego de estar con sus compañeras cantando el Rosario y conmemorando el día de la Divina Misericordia, tanto Camilo como su compañera Martha comenzaron a sentir malestares. Ambos fueron hospitalizados, y aunque semanas después Martha logró ser dada de alta, la gravedad de Camilo llegó al punto que los médicos tuvieron que inducir el coma.

Según cuenta su amiga Lita, al principio los médicos lo diagnosticaron con neumonía, pero luego dio positivo en COVID-19, lo cual agravó su condición cada vez más. Fue así como el pasado viernes, 5 de junio, después de semanas de lucha e incertidumbre, Camilo partió a su encuentro con el Señor.

“Yo nunca perdí la fe ni la esperanza. Somos gente de fe, sabemos que hay que aceptar la voluntad del Señor y esperar la respuesta de para qué, no del porqué, pero del para qué… Jesús lo dijo claro en la palabra ‘me voy a hacerles una morada, volveré por ustedes’. La morada de Camilo ya estaba lista”, expresó Lita.

Fueron muchas las personas que tuvieron la fortuna de conocer a Camilo a través de su ministerio de alabanza y su talento musical. Aunque la comunidad se encuentra de luto, muchos lo recuerdan por su modo amable de relacionarse con las personas, su entrega al Señor y se consuelan con el legado musical que dejó.

(Foto provista)

“Era una persona muy profesional y no se quedaba con lo que sabía, tenía mucha paciencia y compartía su sabiduría. Él estaba para enseñarte y siempre dispuesto. Lo vamos a extrañar; deja un espacio muy grande musical y personalmente”, expresó Alejandro Lejarazo, integrante del coro Ángelus de la parroquia de Holy Cross.

El obispo Jorge Rodríguez también recordó el servicio fiel de Camilo a la Iglesia.

“Lo que conocí de él fue a través de su presencia siempre discreta, su disponibilidad para usar su talento musical para la gloria de Dios y su modo afable de relacionarse”, dijo el prelado. Trigo de Jesús, con Lita, Martha y Blanquita (q.e.p.d.) y Camilo gozaban cuando se entregaban a animar la alabanza en retiros y celebraciones eucarísticas. Camilo siempre estaba ahí al teclado. Así lo conocí y así lo recuerdo: tocando para el Señor y entregado al ministerio”.

Camilo fue un hombre caballeroso y toda la gente lo sabe,” Lita concluyó. “Un hombre fuera de este mundo, un hombre que persona que lo conocía quería ser su amigo. Quería estar cerca. Tenía una luz propia, diferente. Era tan blanco, tan blanco, que no era de este mundo; un enamorado de la santa Eucaristía, de la Virgen María”.

Que en paz descanse el Sr. Camilo Contreras.

Próximamente: La sabiduría de San Benito en nuestros tiempos

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Por el arzobispo Samuel J. Aquila.

“Levantémonos, pues, de una vez; que la Escritura nos exhorta”, nos insta la Regla de San Benito. “Abramos nuestros ojos a la luz… y nuestros oídos a la voz del cielo que todos los días nos llama… ‘Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón’” (Sal 95,8). El 11 de julio, la Iglesia conmemora a San Benito, y sus palabras de hace 1,500 años parecen perfectamente adecuadas para los tiempos desafiantes y cambiantes de hoy.

La Regla de San Benito se escribió alrededor del 530, una época en que el Imperio Romano se había derrumbado y la existencia del cristianismo en Europa estaba amenazada. Dada nuestra situación cultural actual y sus paralelos con su tiempo, creo que podemos encontrar fruto en las enseñanzas de San Benito.

San Benito creció rodeado de una cultura moralmente corrupta, pero con la gracia de Dios vivió una vida virtuosa. Después de pasar un tiempo estudiando en Roma, huyó de su decadencia moral para buscar una vida más solitaria. San Benito vivió la vida de ermitaño durante varios años antes de que finalmente fundara varios monasterios, que se convirtieron en centros de oración, trabajo manual y aprendizaje.

San Benito comienza su regla instando a los monjes a “escuchar atentamente las instrucciones del maestro y atenderlas con el oído de su corazón” (Regla, Prólogo 1). Para nosotros, esto significa establecer un tiempo diario para escuchar al Señor, tanto en la lectura de las Escrituras como en la oración conversacional y la meditación.

Nuestra base segura durante estos tiempos difíciles debería ser la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, no los mensajes en constante cambio que nos bombardean en las noticias o en las redes sociales. Para algunos, cada tendencia en línea se ha convertido en una forma de evangelio que debe cumplirse con convicción religiosa. Pero la fe que nos transmitieron los Apóstoles es el único Evangelio verdadero y el único que puede salvar almas. Aunque los tiempos y la tecnología eran diferentes, San Benito entendió la importancia de escuchar “las instrucciones del maestro”.

En su libro El misterio del bautismo de Jesús  el predicador de la familia papal, el padre Raniero Cantalamessa, aborda la necesidad de que los sacerdotes se armen para la batalla “contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad actual” (cf. Jn 10: 12) En el centro de su reflexión está la idea de que “Jesús se liberó de Satanás mediante un acto de obediencia total a la voluntad del Padre, de una vez por todas entregándole su libre albedrío, para que realmente pudiera decir: ‘Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.’ (Jn. 4,34)”.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Pongo primero la voluntad del Padre en mi vida, en cada decisión que tomo y en todo lo que digo y hago? Si colocamos la voluntad del Padre en el centro de nuestras vidas y realmente lo escuchamos con “los oídos de nuestro corazón” como enseñó San Benito, estaremos preparados para lo que suceda y siempre daremos testimonio del amor de Dios y de los demás. Vivimos en un mundo que ha eliminado a Dios de su cultura. La historia, tanto la historia de la salvación como la historia mundial, muestra claramente lo que sucede cuando esto ocurre. Cuando Dios es eliminado, algo más se convierte en “dios”. Las sociedades descienden y eventualmente caen y desaparecen a menos que regresen al Dios verdadero y se conviertan en culturas que promuevan una vida de santidad y virtud.

Hay por menos una lección más de la regla de San Benito que es aplicable en estos tiempos de desunión y división social. Los monjes y hermanas de la familia espiritual benedictina son conocidos por su hospitalidad. La Regla enseña esta virtud de esta manera: “A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo, porque él dirá: ‘era forastero y me acogieron’ (Mt 25,35). Hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe (Gálatas 6:10) y a los peregrinos” (Regla, # 53).

Pidamos en nuestra oración poder ver a otros como Cristo mismo que viene a nosotros, incluso si están vestidos con lo que Santa Madre Teresa llamó “el disfraz angustiante de los pobres”. Si buscamos continuamente la voluntad del Padre y pedimos en oración por la configuración de nuestro corazón al suyo y nuestra voluntad a la suya, entonces podremos resistir cualquier desafío.