Corre a los brazos de Dios, Él te ama

(Foto de Xan Griffin/ Unsplash)

Como lo he dicho muchas veces antes, no me considero buena rezando. Mi oración es muy a menudo seca. Tan seca como: “¿alguien me está escuchando?” No es que [esto] no “cuente” o algo así, pero apenas soy algo mística.

Entonces cuando algo dramático pasa [durante] la oración, a menudo lo tomo como una señal de que [la señal] no es solo para mí, sino también para compartir con todos ustedes.

Fue hace algunos días, mientras estaba rezando que trate de imaginar como Dios me estaba viendo en ese momento. Inmediatamente, recibí una imagen de Jesucristo, el Salvador del Universo, con sus brazos abiertos y una enorme sonrisa en su cara, recibiéndome como yo recibía a mis sobrinos cuando eran pequeños (y aun emocionados de verme), y corrían a toda velocidad a mis brazos. Él estaba haciendo lo mismo, listo para encontrarme mientras yo corría hacia él, y se deleitaba de la misma manera en que yo solía deleitarme con la alegría en los rostros pequeños y milagrosos [de mis sobrinos].

Lo sé, pudo haber sido solo mi imaginación. Pero la inmediatez y la vivacidad lo hizo sentir como si hubiera sido algo más.

Aún si hubiera sido solo mi imaginación, todavía refleja la verdad. Me estremece pensar que puede amarme tanto como yo amo a cinco hermosos niños que Él ha puesto en mi vida. Y, aun así, mi fe me dice que me ama aún más. Mucho más. Eso es casi imposible para mí de comprender. Todavía.

Como dije, creo que esta pequeña visión es tanto para ti como lo es para mí. Para ayudarte a ver y tal vez comenzar a comprender su amor por ti.

Todos hemos escuchado que “Dios es amor”. Repetidamente. Algunos incluso colocamos la frase en los carteles de nuestras clases en Community College of Denver en la década de los setenta. Pero, en algún punto, lo escúchanos tanto que se convierte en otra frase sin sentido. ¿Cuantos de nosotros realmente lo sabemos? ¿Cuantos de nosotros basamos nuestra fe en una relación con un Padre que nos ama con locura?
Creo que, no importa cuántas veces escuchemos que Dios es amor, es todo muy fácil de revertir a una mentalidad basada en reglas. Ser “santos”, solo tengo que hacer “x” y “y”. Evitar el pecado. Rezar el Rosario. Tratar de no divertirme mucho.

No hay nada de malo en todo eso. De hecho, todo es cierto. (Excepto, claro, la parte de la diversión.) Pero por sí solo, no te va a ser santo. Y sin una relación próspera y activa con Dios, será difícil mantener un programa basado únicamente en reglas.

Mi santo favorito, San Juan Pablo II, dijo que cuando comenzamos a preguntar lo que suponemos de hacer, hemos dejado el reino del amor y entrado en el reino de la ética. Cuando alguien está enamorado, las “reglas” brotan naturalmente. Un hombre enamorado no pregunta “¿cuántas veces se supone que mandar flores? ¿cuántos capullos por entrega?” Quiere mostrar su amor, tanto como pueda y en todos los sentidos posibles. Se desborda. Cuando estamos enamorados de Dios, queremos servirlo. Buscamos maneras de servirlo aún más. Nos da alegría.

El problema, por supuesto, es que Dios generalmente es invisible. Es fácil tener una relación recíproca con una persona de carne y hueso. Pero una conversación bidireccional con el Señor del Universo es un poco más difícil de conseguir. Hay dos claves importantes para una relación bidireccional real y amorosa con Dios. La primera son las Escrituras. Si estás enamorado de alguien, querrás conocer todo de ella. Tanto más importante cuanto no podemos ver de manera tangible a nuestro Amado. ¿Cómo podemos conocer mejor a Dios? A través de leer su historia de amor, la Biblia. Vemos las primeras revelaciones de Dios a su gente. Vemos a Cristo en acción, curando a los enfermos y recibiendo a los pecadores. Vemos su sacrificio por nosotros.

Si no estamos estudiando las Escrituras, el Dios que adoramos puede muy bien ser el producto de nuestra propia imaginación, y no el Dios real que se nos ha revelado.
La segunda clave es la oración – el corazón de la relación. Es donde hablamos con Él. Nuestra oración no debe ser simplemente recitación de fórmulas. Debería ser una verdadera comunicación, un compartir del corazón. Santa Teresa de Ávila dijo que “la oración no es otra cosa que estar en términos de amistad con Dios”. Le damos nuestros corazones. Compartimos nuestras luchas. Le agradecemos por nuestras bendiciones. Pedimos su ayuda. Y, si logramos bloquear el ruido de nuestras vidas, encontraremos que Dios nos habla a través de la oración y las Escrituras.

Quiero que hagas un pequeño ejercicio. Cierra los ojos y pídele a Dios que te rodee con su paz y protección. Y luego, imagínalo, con los brazos extendidos y una gran sonrisa en su rostro, esperando atraparte mientras corres hacia Él.

Y luego rezar. Habla con ese chico. Derrama tu corazón a Él. Él te ama.

Próximamente: Propuesta 115: La verdad detrás del aborto tardío

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Esta vez, quiero centrarme específicamente en una parte del tema: el aborto tardío. Hago esto porque Colorado votará sobre medidas electorales para limitar estos abortos tardíos. Actualmente, somos uno de los siete estados sin límites en cuanto a la edad gestacional en la que se puede realizar un aborto. La Propuesta 115 prohíbe los abortos en Colorado después de 22 semanas, a menos que la vida de la madre esté en peligro inmediato. La medida prevé sanciones para los médicos que realicen tales abortos, pero especifica que no se podrán presentar cargos contra las mujeres que se sometan a ellos.

Creo que quizás se ha llegado el momento de echar un breve vistazo al tema.

En primer lugar, entendamos de qué estamos hablando. Un aborto después de las 22 semanas se realiza mediante un método llamado dilatación y extracción, lo que básicamente significa que el cuello uterino está dilatado y que el bebé, que pesa entre una libra y el peso completo al nacer, es “extraído” del útero y destruido. La forma en que se realiza es inquietante, por decir lo menos. (Considere esto como mi “advertencia desencadenante” para lo más delicado). El médico comienza inyectando el corazón del bebé para matarlo. Esto, según Wikipedia, se hace para “ablandar los huesos”. En una “extracción no intacta”, el médico utiliza unas pinzas para agarrar, torcer, aplastar y separar las distintas partes del bebé, hasta que el útero está vacío. Luego, el bebé se vuelve a montar en una mesa para asegurarse de que no se hayan dejado partes. En una “extracción intacta”, el bebé nace, con los pies primero, hasta que solo queda la cabeza dentro del cuerpo de su madre. Y luego el médico aplasta la cabeza del bebé o le clava unas tijeras en la parte posterior del cráneo y succiona el cerebro.

Es espantoso. Y me enferma físicamente pensar que no podemos encontrar una forma más humana de resolver los problemas de las mujeres, sean los que sean.

Entonces, ¿por qué alguien piensa que este terrible procedimiento debería ser, o seguir siendo, legal? Veamos los argumentos en contra de la Propuesta 115, extraídos directamente de BallotPedia:

“La medida no incluye excepciones por riesgos para la salud de la mujer o para una mujer que ha sido víctima de violación o incesto”.

La salud de la madre es obviamente el argumento más poderoso. Pero pensemos en esto. Este no es un embrión diminuto. Es un feto entre las 22 y las 36 semanas de desarrollo. El primer bebé prematuro que sobrevivió nació a las 21 semanas. Dejando de lado por el momento la opción de St. Gianna Molla de una madre que sacrifica su vida por su hijo, ¿no sería más compasivo dar a luz al niño y hacer todo lo posible para tratar de salvar ambas vidas? En cuanto a la violación o el incesto, me opongo a esos abortos en cualquier etapa. ¿Pero incluso un partidario del aborto encontraría la necesidad de permitirlos después de que una mujer ya haya estado embarazada de cinco a nueve meses?

“La decisión de interrumpir un embarazo es a menudo una decisión seria y difícil, y debe dejarse únicamente en manos de la mujer, en consulta con su médico y de acuerdo con sus creencias”.

¿En qué otra área de la ley o de la vida permitimos que una persona tome la vida de otra “de acuerdo con sus creencias”?

“Además, no ofrece excepciones para la detección de una anomalía fetal grave después de las 22 semanas, lo que puede obligar a las mujeres a llevar a término un embarazo no viable”.

Este es un bebé actualmente vivo, pero se espera que muera más tarde. Así que, no. No cortamos a los bebés ni les chupamos el cerebro porque tienen una esperanza de vida corta. Entiendo que es un sacrificio tremendo para una mujer tener un bebé que no se espera que sobreviva mucho después del nacimiento. Pero se sabe que esos bebés sorprenden incluso a los profesionales. Y, ya sea que vivan horas, días, semanas o meses, son creados a imagen y semejanza de Dios, amados por Él y destinados a la vida eterna en su tiempo (de Dios), no en el nuestro. Cuando terminamos prematuramente con sus vidas, nos hacemos dioses y anulamos el plan de Dios para el desarrollo de la vida de ese niño, por breve que sea.

“Después de 21 semanas, solo se inician 1.2% de los procedimientos de aborto”.

Y eso equivale a más de 8,000 incidentes por año en los EE. UU. Decir que esta brutalidad “solo” ocurre 8,000 veces al año no es un respaldo rotundo.

Particularmente triste para mí, es la cantidad obscena de dinero que se ha invertido para mantener legales estos procedimientos obscenos. Según BallotPedia, “La campaña que apoya [la Prop. 115] había recaudado $257,398 en contribuciones. Los opositores a la iniciativa habían recaudado 5.3 millones de dólares. “La gran mayoría de ese dinero proviene de varias organizaciones de Planned Parenthood.

Somos David, luchando contra Goliat.

Quiero dejar en claro que me uno a la Iglesia para oponerme al aborto en cualquier etapa, de cualquier forma que se realice. Para citar al Dr. Seuss, “una persona es una persona, no importa cuán pequeña sea”. Cada aborto detiene el latido de un corazón humano. Muchas mujeres que conozco y amo han tenido abortos. Algunas me consta, otras solo supongo. En los casos que conozco, han sufrido mucho como consecuencia. Simplemente no creo que podamos resolver los problemas de las mujeres tomando su dinero, invadiendo sus cuerpos, matando a sus bebés y enviándolas a casa.

Podemos hacer mucho más por las mujeres y sus hijos.

Sé que esta es una elección complicada, desordenada y difícil en muchos niveles. Pero les estoy pidiendo, implorándoles, que tengan en cuenta a los no nacidos al emitir sus votos.

Y vote sí en la Propuesta 115.