¿Por qué San Valentín es el patrón de los enamorados?


San Valentín, el patrono de los enamorados, nació en Italia, cerca del año 175. Fue ordenado sacerdote y posteriormente obispo. Famoso por su evangelización, milagros y curaciones, ejerció en Roma durante el siglo III bajo el emperador Claudio II, quien prohibía la celebración de matrimonios entre los jóvenes. El emperador decía que “los solteros sin familia son mejores soldados, ya que no tienen ataduras”.

Valentín no acató el decreto, y desafió al emperador celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. El emperador se enteró y lo mandó encarcelar. Fue torturado y decapitado el 14 de febrero del año 270.

La creencia general es que esta fiesta es reciente pero la realidad es que esta celebración data del Siglo III, y comenzó a cobrar más notoriedad a partir del siglo XIV, tomando como nombre de Día de los Enamorados o Día del Amor y la Amistad.

Esta fiesta ha sido manipulada por la comercialización. La tradición dice que los enamorados, novios o esposos y hasta los amigos deben expresarse su amor con un regalo o una cita, y mientras más grande y costoso sea, más grande el amor. El consumismo se ha apoderado pues de esta fiesta.

El Día del Amor y la Amistad puede ser una fiesta muy bonita para nosotros católicos pues es la oportunidad de celebrar la verdad del amor. Jesucristo nos dejó como mandamiento nuevo: “Ámense los unos a los otros como yo los he amado” (Jn. 13, 34), entonces el punto de referencia de cómo debo de amar no es cómo yo amo sino cómo Jesús me ama a mí. Incluso, lo puso como condición para sus discípulos cuando dijo: “En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos; si se aman los unos a los otros como yo los he amado” (Jn. 13, 35). El fundamento de nuestra fe está en el amor, pues “Dios es Amor” (1 Jn. 4, 8).

Como seres humanos todos anhelamos amar y ser amados. Desde el bebé que duerme en los brazos de su madre hasta el anciano que espera con ansias la visita de sus hijos y familiares, todos tenemos una necesidad innata de sabernos importantes, valiosos y amados por otras personas. Nuestros corazones anhelan amor, lo sepamos o no. Dios nos creó con una sed y necesidad de ser amados para que justamente lo busquemos a Él que es la única fuente del amor.

Él es esencial, pues constituye el principio, la idea por la cual el hombre fue creado y el fin para el cual existe. Esta será la actividad del hombre por toda la eternidad.
El amor es la única razón que justifica la existencia de todos y cada uno. El universo entero se creó por amor. Es el acto supremo de la libertad, la actividad humana por la que una persona elige y realiza el bien del otro. Y la prueba más grande de amor nos la dio Jesucristo. Él se entregó y derramó hasta la última gota de su sangre por nosotros.

Esto es lo que el Obispo Valentín, como santo de la Iglesia Católica, nos inspira a vivir en su día.

 

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Con una asistencia de más de 700 personas se realizó en Denver la conferencia “La revolución del amor” con padre Ángel Espinoza de los Monteros y organizada por el ministerio de preparación para la vida familiar “Dios entre nosotros”. El sacerdote estuvo en los estudios de El Pueblo Católico donde nos habló sobre el tema de la conferencia, sobre su llamado particular a predicar acerca del matrimonio y sobre su nuevo libro “El anillo es para siempre”.