Cómo prepararnos para Pentecostés con san Pablo

Por Abram León

Quiero compartirles algo impresionante que le pasó a san Pablo cuando salió de Jerusalén con un motivo errado, pero que nos puede pasar a todos nosotros: “Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: ‘Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?’ él respondió: ‘¿Quién eres, Señor?’ y él: ‘Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer’” (Hechos 9, 3-6).

Reflexionemos en tres momentos importantes del “Pentecostés” de san Pablo, que nos pueden ayudar a prepararnos en este tiempo de pascua, el cual nos conduce a celebrar la gran fiesta de Pentecostés.

Primer momento: ser valientes y arriesgados; salir de nosotros mismos sin miedo.
San Pablo, movido por un motivo nada bueno, pero lleno de celo, pasión y fervor se puso en camino. Gracias a eso, san Pablo vivió una experiencia que le cambió la vida. Recordemos nuestro primer encuentro con Jesús, quizás también íbamos como san Pablo, por otros motivos, pero a partir de ahí ya nada fue igual. Esto fue lo que le sucedió a san Pablo cuando iba de camino a Damasco. Este primer momento nos enseña que lo que nosotros andamos buscando con tanta pasión no es lo que imaginamos o queremos, es algo mucho más grande, es Dios quien quiere salir a nuestro encuentro.

Segundo Momento: dejarse encandilar, iluminar, instruir, renunciar a nuestra visión corta y estrecha que no nos deja ver lo que verdaderamente Dios quiere mostrarnos. Si nos dejamos encandilar es quedar ciegos por un momento, como dejar que otros nos guíen en lo que no sabemos, es humildad dejarse conducir de quien sí conoce y sabe el camino a donde debemos dirigirnos. Dejar de creer que ya lo sabemos todo.

Tercer momento; renunciar a nuestros propios motivos, planes o proyectos, arrepentirnos y creer en Dios y en sus planes. San Pablo se puso a orar, ayunar y seguramente se arrepintió de sus motivos erróneos. Así se preparó para la sorpresa más grande de su vida. San Pablo no tenía ni la más mínima idea de lo que Dios estaba planeando hacer con él; no tenía idea lo necesario que él era para llevar a todo el mundo la buena nueva del Evangelio. Cuando Ananías entró y le impuso las manos san Pablo creyó que eso que estaba a punto de sucederle era de Dios. Veamos el texto: “Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: ‘Saúl, hermano, me ha enviado a ti El Señor Jesús, El que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo’” (Hecho 9,17).

“Lleno del Espíritu Santo”: me gusta esta frase pues es la misma frase que utiliza el evangelista san Lucas, en Hech. 2, 4: “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo” en el gran día de Pentecostés, cuando todos estaban ahí reunidos con María, nuestra Madre.

Hermanos, ¡ya estamos en camino a Damasco! la parroquia, el grupo de oración, la comunidad… Vamos a prepararnos para la fiesta de Pentecostés. Reflexionemos en estos tres momentos del “Pentecostés” de san Pablo. Jesús dijo; “El reino de Dios es de los valientes” (Mt.11, 12). Seamos valientes dejémonos sorprender por la luz de Cristo, su palabra, con humildad y en oración; preparando ese momento para ser llenados del Espíritu Santo. No importa cuál sea el motivo que nos mueve, Dios tiene su propio motivo para la vida de cada uno de nosotros.

¡Vamos a Damasco! Dejemos que Dios nos muestre cuál es su propósito. Seguramente también como San Pablo tú y yo somos necesarios para la misión de llevar su palabra a donde él nos envíe, en persona y por los medios de comunicación que tenemos.

Que la santísima Virgen María, Reina y Madre nuestra, y san Pablo, gran apóstol, nos acompañen como Iglesia en este camino a Pentecostés, se unan a nuestra oración y pidan por todos nosotros una nueva efusión para quedar todos llenos del Espíritu Santo.

Abram León es especialista en movimientos eclesiales laicales en la Arquidiócesis de Denver.

Próximamente: Obispos de Colorado piden votar “Sí” para prohibir el aborto tardío en noviembre

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Los obispos de Colorado publicaron la siguiente carta sobre la iniciativa que podría prohibir el aborto tardío y que aparecerá en la boleta electoral de noviembre.

1 de julio del 2020

El 8 de junio, con apoyo bipartidista, los habitantes de Colorado consiguieron suficientes firmas para asegurar que la prohibición del aborto tardío (actualmente denominada “Iniciativa 120”) apareciera en la boleta electoral de noviembre.

Nosotros, los obispos de Colorado, imploramos a los habitantes de Colorado -especialmente a los fieles católicos- a votar para la prohibición del aborto tardío en la boleta electoral de noviembre. Hemos encomendado esta prohibición al patronazgo de santa Francisca Xavier Cabrini, “la Madre Cabrini”, dado su papel en la ayuda a niños e inmigrantes en Colorado.

Le pedimos a la Madre Cabrini que interceda por todas las familias y niños directamente afectados por el aborto, y por el éxito de este esfuerzo para prohibir el aborto tardío.

Colorado es uno de siete estados en Estados Unidos que no tiene restricciones para tener un aborto con respecto a la edad de gestación. Esto significa que en Colorado niños no nacidos pueden ser asesinados en cualquier momento antes del parto. La mayor parte de estados del país han puesto restricciones el aborto a partir de las 20 semanas de gestación o de la viabilidad del bebé fuera del vientre. Colorado está muy por detrás de otros estados en la protección de la vida de los no nacidos.

Terminar la protección legal del aborto es el objetivo político más importante de los católicos de Colorado porque estos niños son privados del derecho a vivir. Aunque la prohibición del aborto tardío no eliminaría el aborto por completo, sí protegería a los niños que tienen más de 22 semanas de gestación. Este es un cambio positivo del estado actual y promueve una “cultura de vida” que valora a los niños no nacidos. Es un paso en la dirección correcta.

La Iglesia enseña, y la razón humana basada en hallazgos científicos afirma, que la vida humana comienza en la concepción. La Iglesia se opone al aborto bajo el principio moral de que cada persona tiene una dignidad inherente, y por eso ha de ser tratada con el respeto debido a una persona humana. Este es el fundamento de la doctrina social de la Iglesia. Nunca ha habido y nunca habrá una necesidad legítima de abortar a un bebé de 22 semanas en el vientre.

Es nuestro deber como fieles católicos y habitantes de Colorado aprovechar esta oportunidad única para abordar la ley injusta de Colorado y reducir los abortos limitándolo a las 22 semanas. Esto requiere de su participación, votando “SÍ” para prohibir el aborto tardío en la boleta electoral de noviembre.

Madre Cabrini, ruega por nosotros.

Su Exc. Revma. Samuel J. Aquila

Arzobispo de Denver

Su Exc. Revma. Jorge Rodríguez

Obispo Auxiliar de Denver

Su Exc. Revma. Stephen J. Berg

Obispo de Pueblo

Su Exc. Revma. Michael J. Sheridan

Obispo de Colorado Springs