Un regreso clásico: Lourdes agrega el campus sur

Una vez al borde del cierre ahora la escuela clásica agregará un segundo campus

Escritor Invitado

Por: Roxanne King

Cuando Rosemary Anderson llego a la escuela Our Lady of Lourdes en 2011, solo había 90 estudiantes y estaba al borde de cerrar. Ahora casi a su capacidad total con 231 estudiantes y una larga lista de espera, la escuela localizada en Denver y que educa provee educación a niños desde kínder a octavo grado, acaba de anunciar la apertura de su segunda localidad para este otoño.

¿Qué ocasiono el cambio? Un cambio a la educación clásica y un liderazgo fuerte.

“Fui contratada para traer un cambio y revitalizar la escuela”, dijo la directora de 33 años, quien desde su matrimonio en diciembre ahora se llama Vander Weele. “El próximo año comenzamos el proceso de implementación de tres años. Los resultados de este proyecto han sido increíblemente gratificantes..

El campus sur de Lourdes se abrirá en la antigua escuela St. Louis en Englewood. St. Louis, que estuvo en operación por 87 años, cerro en mayo del 2016.

“Será bueno escuchar las voces de los estudiantes resonar en los pasillos de nuevo”, dijo el padre Bill Jungmann, párroco de la iglesia St. Louis. “El domingo que esto fue anunciado, la gente estaba tan emocionada que aplaudieron”.

Mrs. Bigelow, asistente del 2do – 5to grado de Our Lady of Lourdes, ayuda a un estudiante con un problema. Al personal en Lourdes, bajo el liderazgo de Rosemary Vander Weele y el padre Brian Larkin, se le acredita grandemente el haber ayudado a cambiar la escuela durante los últimos siete años (Fotos de Andrew Wright).

Aquellos familiarizados con Lourdes, le dan el crédito al liderazgo de Vander Weele por el dramático éxito de la escuela.

“Tiene una visión y ha formado un equipo que también comparte esa visión y pasión que es capaz de hacer que ocurra”, dijo Karin Middleton una madre que antes brindaba educación en el hogar a su hijo quien junto a su esposo Tom tiene un hijo de 12 años en la escuela. Su otro hijo de 15 años que estudia en la secundaria se graduó de Lourdes. “[Rosemary] se apresuraría a decir que no podría haber hecho esto sin [el párroco] El padre Brian Larkin, [el subdirector] Ryan O’Connor y el resto del equipo de Lourdes”.

Ben Akers, un decano y profesor de teología en Augustine Institute, que junto con su esposa Heather tienen un hijo de primer grado en Lourdes -el mayor de sus cuatro hijos- estuvo de acuerdo.

“La influencia de Rosemary en la escuela es tremenda”, dijo. “transformó una escuela que estaba a punto de cerrar sus puertas a una que ahora tiene que abrir sus puertas en otro lugar. Eso es un testimonio de su visión y de llevar esa visión a la práctica y comunicarla a los maestros y padres y, simplemente de ser un gran líder “.

La creencia en la pasión y capacidad de Vander Weele para liderar estimuló al ex obispo auxiliar de Denver, James Conley, para que la contratara en un último esfuerzo para evitar que Lourdes se cerrara. El obispo, que ahora dirige la Diócesis de Lincoln, compartió la historia en una conferencia de educadores el año pasado.

“Conozco a una maestra, ella nunca ha tenido ninguna experiencia como directora, pero tiene un gran corazón y mucha energía, y tiene una gran comprensión de la educación católica”, recordó decirles a aquellos que cerrarían la escuela. “¿Por qué no la nombran director de la escuela? Si falla, en un año estará cerrado “.

El arzobispo Charles Chaput, entonces prelado de Denver acordó asumir el riesgo de que una directora novata fuera la primera en implementar el modelo clásico, que utiliza un proceso de tres partes de gramática, lógica y retórica para enseñar a los estudiantes cómo aprender y cómo pensar, en una escuela de la arquidiócesis.

“El primer año fue inestable, luego lentamente las cosas comenzaron a despegar”, dijo el Obispo Conley. “[Rosemary] hizo muchas relaciones públicas por sí misma, y se corrió la voz. La comprensión de la educación de estilo clásico ganó interés … y aquí estamos hoy “.

Cuando Vander Weele tomó las riendas de Lourdes, tenía solo 27 años y era la directora más joven de la arquidiócesis.

Nativa de Denver con varios títulos y 14 años de experiencia en escuelas católicas locales, Vander Weele afirma que la resurrección de Lourdes de la muerte cercana se debe a la fidelidad de su equipo al Señor y a mantenerse fiel a su misión en la escuela.

“No ha sido fácil”, dijo acerca del cambio al nuevo plan de estudios. “Como comunidad, hemos crecido y aprendido sobre la riqueza de la educación clásica.

“El padre Brian es extremadamente comprensivo, como lo fue Mons. [Peter] Quang, quien me contrató. Caminar brazo a brazo con ellos y liderar juntos ha sido una gran bendición. Ryan O’Connor, los maestros y el personal son simplemente increíbles. El éxito de esta misión se debe a ellos “.

La cultura de Lourdes abarca la fe católica y se combina con un plan de estudios clásico de educación. (Fotos por Andrew Wright)

El campus sur de Lourdes comenzará ofreciendo desde jardín de niños hasta segundo grado para el año escolar 2018-2019, con planes para agregar grados adicionales según las necesidades.

“Es una continuación de la misión aquí”, enfatizó Vander Weele, explicando que los administradores se dieron cuenta de que necesitaban expandirse ya que las familias actuales solo llenaron los grados K-2 en el sitio de Denver para este otoño, sin dejar espacio para las 40 familias en un Lista de espera.

“La demanda”, dijo alegremente, “ha sido abrumadora”.

“Estamos súper emocionados de poder servir a más familias”, dijo el padre Larkin. “Creo que los padres se están dando cuenta cada vez más de que nuestra cultura se está moviendo contra el cristianismo y se ha convertido en la mayor importancia para proporcionar a nuestros niños la mejor educación que puedan tener, una que entienda la realidad con una mente católica cristiana”.

La madre de familia Middleton estuvo de acuerdo.

“Esta es una solución brillante para hacer posible la experiencia de Lourdes -que retiene realmente la experiencia de Lourdes- para más estudiantes, en lugar de sobre llenar las clases y convertir la escuela en algo diferente”, dijo.

Para conocer más acerca de Nuestra Señora de Lourdes, visite lourdesclassical.org.

 

 

 

 

 

Próximamente: El seminario de Denver tiene un riguroso proceso de selección y formación de sus sacerdotes

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Debido a los escándalos de abuso sexual ocurridos en Estados Unidos mucha gente se pregunta con qué criterio se admiten a los jóvenes en los seminarios. Por ello ofrecemos este artículo en el que explicamos cómo los seminarios de la Arquidiócesis de Denver evalúan a aquellos jóvenes que vienen con la inquietud sobre la vocación al sacerdocio.

La Arquidiócesis de Denver cuenta con dos seminarios: Saint John Vianney y Redemptoris Mater han liderado durante casi 30 años la investigación diligente de seminaristas y la formación de futuros sacerdotes sanos.

“Nuestra tarea consiste en formar hombres virtuosos con el corazón de Jesús, que mueran a ellos mismos, que estén dispuestos a servir donde estén llamados y que sirvan a los fieles confiados a su cuidado con caridad pastoral”, dijo el arzobispo Samuel Aquila. “El sacerdocio no se trata de uno mismo, sino de servir a Cristo y a la Iglesia, donando la propia vida como Cristo donó su vida por nosotros”, aseguró.

Por su parte el padre Daniel Leonard indicó que “la generación actual de seminaristas es la más estudiada”. Christina Lynch, quien ha trabajado durante 12 años como directora de servicios psicológicos del seminario, asegura que las pautas para examinar candidatos han evolucionado con el tiempo y siguen siendo cada vez más estrictas. “Lo que ocurrió en el pasado nos muestra que si tú no quieres ver algo no lo ves”, dice. “Esto ha cambiado en los seminarios”.

“Creo que la diferencia no es solo el espíritu de transparencia sino que funciona en ambos sentidos”, asegura. “Los hombres sienten que sus formadores están ahí para su mejor interés.

 

 

Selección

El proceso de selección en el seminario comienza en el momento en que los hombres están interesados en seguir el sacerdocio.

Para el St. John Vianney, los candidatos deben tener un encuentro primero con el director de vocaciones, el padre Ryan O´Neill, quien busca conocer la vida personal, espiritual y familiar de cada hombre durante un período de tiempo.

El siguiente paso consiste en llenar una aplicación que consta de aproximadamente 20 páginas, el certificado de no antecedentes penales, una autobiografía, cuatro cartas de referencia y, si se aplica, el certificado de inscripción a la universidad.

De otro lado, para aquellos interesados en ingresar al Redemptoris Mater deben someterse a un doble proceso de admisión que vienen del Camino Neocatecumenal y que “incluye la selección de candidatos en un proceso que consta de cuatro partes, entre ellos, una selección por parte de sacerdotes y laicos antes de que ellos sean recomendados por una admisión al seminario tanto a nivel local como regional y nacional”, dice el padre Tobias Rodriguez-Lasa, rector de este seminario.

“Si estos procesos de selección culminan de manera exitosa y si los candidatos se sienten preparados, ellos son invitados a participar en el retiro vocacional internacional en el que son analizados una cuarta vez”, dice.

Después los candidatos pasan por un el proceso estándar que tiene la Arquidiócesis.

Quienes aspiran ingresar a ambos seminarios deben pasar por un proceso psicológico integral donde se evalúa si tienen la capacidad para ingresar al seminario. La evaluación cubre una variedad de áreas, incluyendo el desarrollo psico-sexual y la historia familiar. Los análisis también detectan si tiene algún tipo de adicción que el candidato pueda tener o si sufre de atracción al mismo sexo.

“Hacemos preguntas muy rigurosas en esta entrevista y luego elaboramos una serie de pruebas como personalidad y pruebas de proyección”, dice la doctora Lynch. “Es una entrevista extremadamente profunda”.

Finalmente el comité de admisiones (que incluye rectores y otros miembros del equipo del seminario) elabora una entrevista al candidato.

Los aspirantes pueden ser rechazados en cualquier momento del proceso de selección. De acuerdo con la doctora Lynch y el padre O’Neill, los problemas comunes que impiden que los hombres sean aceptados son adicciones, tendencias homosexuales profundamente arraigadas o trastornos de personalidad que pueden incluir la inhabilidad para controlar las inclinaciones sexuales poco saludables.

“La Iglesia católica es para todos”, dice el padre O’Neill, “pero el seminario no. El hecho de que un joven quiera ser sacerdote no quiere decir que necesariamente llegará a serlo”.

 

Dentro del seminario

La selección no termina cuando se entra al seminario. “Una vez ellos son admitidos, son evaluados constantemente por un equipo de formación, por supervisores de apostolado y por sus mismos compañeros”, dice el padre Leonard.

Una mayor parte de la vida del seminario es la formación la cual, en el St. John Vianney, tiene cuatro pilares: humano, intelectual, pastoral y espiritual. Además los seminaristas realizan  un año de espiritualidad dedicado a la oración y el discernimiento.

“Es un año en el cual los candidatos están verdaderamente desconectados del mundo para que puedan así sumergirse en las partes más profundas y misteriosas de su corazón”, dice el padre O´Neill.

“El año de oración enseña al candidato cuál es la prioridad en su vida cristiana”, agrega “y permite un honesto discernimiento en el celibato sacerdotal”.

La formación en el seminario Redemptoris Mater de Denver dura alrededor de diez años, los cuales incluyen dos o tres años experiencia misionera. Durante este tiempo los seminaristas son monitoreados por los sacerdotes y laicos en diferentes situaciones fuera del seminario.

“El hecho de que sea un tiempo más largo y exista una variedad de lugares no institucionales la experiencia de los seminaristas le da al equipo de formación más y mejores oportunidades para identificar y actuar sobre cualquier potencial problema que puede aparecer en la evaluación psicológica inicial, durante la formación o los años de estudio o durante la experiencia misionera”, dice el padre Rodríguez-Lasa.

El doctor David Kovacs, psicólogo clínico del seminario St. John Vianney, dijo que el vivir en el seminario hace que sea difícil que permanezcan ocultas aquellas dificultades más profundas que pueda presentar el candidato.

Las evaluaciones son una gran herramienta para ver lo que sucede debajo de la superficie, aquello que la gente no puede ver”, dice el Dr. Kovacs. “Y una vez ellos ingresan ahí hay muchos ojos observando a ese muchacho”.

Los dos seminarios de Denver tienen como formadores a personas que los acompañan y que monitorean su comportamiento, así como evaluaciones rutinarias.

El equipo del St. John Vianney y del Redemptoris Mater continúa así esforzándose por alcanzar la transparencia, el análisis riguroso de los seminarios y, especialmente la excelencia para formar a los sacerdotes de la mejor manera posible – los que están comprometidos a servir al pueblo de Dios y llevarlos a un encuentro con Jesucristo.

 Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa