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martes, abril 16, 2024
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“Dios me libró de la muerte y las drogas”: Joven adulto trabaja para salvar a otros de las drogas

Desde pequeño, César Sánchez vivió en carne propia el dolor de perder a un ser querido. A los nueve años perdió a uno de sus hermanos a causa de las pandillas. Su madre, que era soltera, llena de dolor por la pérdida de su hijo, se alejó de César. Su dolor lo llevaría a refugiarse en el alcohol y las drogas para intentar sobrellevar su situación. .

Con tan solo 14 años, César ya se debatía entre la vida y la muerte en la cama de un hospital debido a una sobredosis, y los médicos estaban listos para desconectarlo de las máquinas que lo mantenían con vida. Entonces su madre se arrodilló y pidió a Dios un milagro.

Dios escuchó su súplica, y César se recuperó. Al despertar, el joven agradeció a los médicos por salvarle la vida, pero ellos contestaron: “No fuimos nosotros” y señalaron a su madre. César recuerda cómo su madre le dejó claro a quién realmente le debía la vida: “Tienes que agradecer a Dios, porque él es quien te dio otra oportunidad”, le dijo.

Desde la muerte de su hermano, César había dejado de creer en Dios y solamente asistía a la iglesia para complacer a su madre. Pero luego de su recuperación, decidió darle a Dios la oportunidad de demostrarle que era real.

La siguiente vez que asistió a Misa, el sacerdote compartió durante la homilía historias que resonaron con gran fuerza en su corazón, tanto que parecía que hablaban directamente de sus secretos que solo Dios conocía. Entonces creyó.

Mas esa experiencia se vería opacada por un sinnúmero de tentaciones. César volvería a caer en una vida de excesos y fiestas con amigos. Recuerda que su gran debilidad lo llevó a caer el doble de fuerte. Creía que era demasiado joven para cambiar su forma de vida y no quería que la fiesta se acabara.

Esto lo llevo a sentir que era lo peor de lo peor, que no era digno siquiera de que Dios dejara a 99 personas más merecedoras para venir a salvarlo. Pero al igual que en la parábola de la oveja perdida, el joven se dio cuenta del amor de Dios por él cuando asistió a un retiro para jóvenes adultos tras las súplicas de su madre. El segundo día del retiro, César recuerda haber recibido su “llamado”.

Primero sintió el llamado a participar en el grupo juvenil de Prevención y Rescate en la parroquia de la Ascensión en Denver. Este ministerio se enfoca en ayudar a adictos y pandilleros que se encuentran en las calles. El programa utiliza un proceso de 12 pasos que enseña a las personas a examinar su vida y les ayuda a trabajar en sus relaciones familiares para superar obstáculos. Tiempo después, se le extendió la invitación de ser líder del grupo. Joven adulto trabaja para salvar a otros de las drogas y pandillas.

César recuerda como su madre nunca se dio por vencida con él, así como santa Mónica nunca se dio por vencida con san Agustín. Él, a su vez, nunca se dio por vencido con su otro hermano, que era 16 años mayor que él.

Su hermano se había involucrado en la oscuridad del culto de la llamada Santa Muerte, que está asociada con los cárteles de la droga en México y ha sido condenada por el papa Francisco. Su hermano había perdido su hogar y su matrimonio, pero un día en el 2020 finalmente renunció al culto y comenzó a asistir a Misa. Entonces César compartió historias bíblicas con su hermano, quien pasó los siguientes meses creciendo en relación con Dios y aprendiendo más sobre la fe.

Lamentablemente, su hermano fue asesinado a balazos afuera de su casa ese mismo año. Un mes antes de morir, César recuerda que su hermano le dijo que sentía que su tiempo estaba llegando a su fin, pero que estaba agradecido por el tiempo que Dios le había permitido estar cerca de él.

“Ninguno de nosotros estaba listo para perder a mi hermano, pero [su conversión] nos dejó un poco de paz”, dijo César, quien ahora tiene 23 años. “Cuando mi otro hermano murió en el 2009, estaba deprimido y quería venganza, pero esta vez fue diferente… El ministerio ayudó a fortalecer mi fe”.

Hoy día, César usa el dolor y los desafíos de su vida para ganarse la confianza de los jóvenes que participan en el ministerio de Prevención y Rescate. Su grupo se reúne semanalmente en la parroquia y tienen retiros de fin de semana varias veces al año. Con su testimonio, César desea que los jóvenes se den cuenta de que no vale la pena exponerse a situaciones de peligro en las fiestas o al portar armas.

“Perdí a dos hermanos. Rezo para que los jóvenes tengan un encuentro revelador. Ayudarles a ellos también me ayuda a mí. Estoy encontrando mi propósito”, concluyó César.

Felicidades César Sánchez, por ser el discípulo del mes de la Colecta Anual del Arzobispo. Si conoce a alguien que vive una vida arraigada en Cristo y comprometido con la misión del evangelio, comparta su historia con nosotros y nomínele para el reconocimiento de “Discípulo del Mes”. give.archden.org/nominate

 

Este artículo fue traducido del inglés y se publicó en la edición de la revista de El Pueblo Católico titulada «Vive de la fuente». Lee todos los artículos o la edición digital de la revista AQUÍ. Para suscribirte a la revista, haz clic AQUÍ.

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