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domingo, septiembre 25, 2022
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Compartiendo el amor de Dios, una cobija a la vez

Al crecer en las calles de Brooklyn, Patrick Lubrano supo lo que era ver a la gente viviendo en las calles y pasando frío en los meses de invierno. Desde muy joven, Patrick a menudo se llevaba un sándwich extra o una cobija camino a la escuela para dárselo a una persona necesitada. Años más tarde, este intenso llamado de ayudar a los pobres se convirtió en un ministerio que ahora proporciona alimentos y ropa a muchas personas necesitadas en la ciudad de Denver.
“Nos criaron de esa manera: ayuda cuando puedas hacerlo. Sabíamos que era una parte esencial de nuestra fe”, dijo Patrick, feligrés de la parroquia Assumption en Denver y Caballero de Colón de cuarto grado. «Todos somos diferentes, ya sea por nuestra cultura, nacionalidad, religión o punto de vista político, pero al final todos somos seres humanos y necesitamos ayudarnos unos a otros, sin importar nuestras creencias o de dónde venimos».
Si bien su ministerio personal de llevar cobijas y comida a los pobres estuvo de alguna manera presente desde su niñez, no fue hasta el año 1994 cuando comenzó a hacerlo de manera más consistente e intencional.
“Encontraba personas sin hogar en el área, y cada vez que tenía dinero extra, cargaba mi coche y les llevaba comida y ropa”, recordó.
Así lo hizo durante cinco años hasta que se mudó a Arizona. Pero el ministerio no se detuvo allí, solo cambió según las circunstancias. El distrito donde trabajaba rodeaba un complejo con una comunidad necesitada, y Patrick sabía que no podía quedarse de brazos cruzados.
Con la ayuda de otros compañeros de trabajo, comenzó a llevarles comida durante todo el año, especialmente durante fechas especiales como Acción de Gracias, Navidad y Pascua. También organizaba fiestas para la comunidad tres veces al año. Cuando empezó a trabajar para el equipo de baloncesto de los Phoenix Suns, tanto el equipo de los Suns como el de los Arizona Rattlers comenzaron a regalarle juguetes y ropa para los niños.
Sin embargo, después de mudarse de nuevo a Brooklyn y regresar a Arizona un año más tarde, descubrió que el complejo había sido demolido y las personas de la comunidad se habían dispersado.
Hace poco más de tres años, Patrick se mudó a Denver junto con su familia y trajo su misión a la ciudad, pero tuvo un encuentro que lo impulsó a hacer mucho más.

El deseo de Patrick Lubrano de ayudar a los más necesitados nació en la educación que recibió de sus padres, quienes le enseñaron desde pequeño que ayudar al prójimo era una parte esencial de la fe. (Foto provista)

“Cuando llegué a Denver, vi la creciente población que vivía en las calles de la ciudad”, dijo. “Vi a un hombre que se congelaba y sostenía un letrero que decía: ‘Cualquier cosa ayuda’. Cuando le di una cobija, notó mi gorra de los Caballeros de Colón y me preguntó: ‘¿A qué consejo perteneces?’, y luego me dijo: ‘Soy un exsacerdote’”.
Desconcertado por su respuesta, Patrick le pidió que se subiera al auto para poder ayudarlo, pero el hombre respondió: «No pasa nada, es solo que me encanta ser católico y me encanta lo que estás haciendo en este momento. Gracias.»
Patrick le dio dos cobijas, $20 y su número de teléfono antes de irse. “Me agobiaba ver a uno de los nuestros sufrir así”, dijo.
Esta experiencia lo llevó a acercarse al Gran Caballero de su consejo y buscar apoyo para dar cobijas a las personas sin hogar en Denver. Con gusto, el consejo financió los primeros cientos de dólares para comprar cobijas, ropa y comida.
No obstante, sabía que tenía que buscar el apoyo de más personas, por lo que comenzó una página de GoFundMe y en unos meses pasó de recaudar $500 a alrededor de $4,000, logrando comprar cerca de 500 cobijas, además de comida, camisetas, calcetines y más.
“Me veo obligado a hacerlo porque veo la necesidad. No pierdo la fe en nadie; creo en las segundas y terceras oportunidades”, dijo. “También quiero que la gente vea que los católicos son buenas personas y que los Caballeros de Colón ayudamos a muchos”.
Patrick es principalmente quien visita a las personas sin hogar y reparte cobijas, ropa y comida. Su experiencia como ex agente de seguridad le ha ayudado a hacerlo de manera prudente, ya que reconoce que, en ocasiones, el ministerio le obliga a ponerse en situaciones vulnerables. Pese a eso, en sus interacciones, ha visto principalmente la gratitud y la amabilidad de la gente.
“A veces, cuando veo a alguien en un banco o en el suelo, me detengo para ver si está bien y luego le pregunto si está bien darle una manta o una almohada. El miedo es que la gente muera de frío en las calles”, aseguró.
Durante este invierno, Patrick ha repartido más de 500 cobijas, además de ropa y comida, a través de su ministerio personal. (Foto provista)

“En ocasiones es agotador porque estoy solo, pero mi esposa me apoya mucho. A veces salgo a las 9 de la noche, y mi esposa me dice: ‘¡Pero hace mucho frío!’. Y yo le respondo: ‘Por eso salgo, porque hace mucho frío’. Y ella simplemente sonríe y dice: ‘Ten mucho cuidado'».
Patrick sabe que a veces los católicos sienten un profundo anhelo de ayudar, pero se sienten abrumados porque no saben cómo hacerlo ni por dónde empezar. Pero agregó que no siempre es necesario hacerlo en persona como lo hace él.
“Empieza en tu iglesia para ver si están recolectando ropa o comida. Ayuda a tus bancos de alimentos. Hay muchas personas que están luchando financieramente en este momento, ayúdalas de alguna forma», agregó. “Ver la necesidad de estas personas y no hacer nada al respecto: esa es la tragedia cuando uno tiene la capacidad de ayudar”.
“Me gustaría que la gente supiera que la Iglesia Católica y los Caballeros de Colón estamos aquí para ayudar. Si necesita comunicarse con nosotros, puede hacerlo. Comuníquese con el Consejo de Caballeros de Colón en su parroquia”, concluyó Patrick. «Le digo a todos mis compañeros católicos: si ven a alguien que está batallando, busquen a alguien que pueda ayudarlos, envíenlos a la Iglesia, refugios, bancos de alimentos… Si hiciéramos eso como una comunidad entera, estaríamos ayudando a todos».
 
Patrick Lubrano: patricklubrano@yahoo.com.

Vladimir Mauricio-Pérez
Vladimir Mauricio-Pérez es el editor de El Pueblo Católico y el gerente de comunicaciones y medios de habla hispana de la arquidiócesis de Denver.
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