Detengan la cultura de violencia enfrentando el aborto

Muchas personas están preocupadas por el aumento de violencia en nuestro país y, en las últimas semanas, tres estados han aprobado leyes que abordan un tema que contribuye grandemente a la cultura de violencia. Me refiero a lo que santa Madre Teresa llamaba “el mayor destructor de la paz en nuestros días”: el aborto.

El mes pasado, tres estados aprobaron proyectos de ley que reconocían esta realidad limitando el aborto. Aplaudo estas leyes que intentan hacer justicia a los más vulnerables entre nosotros: a los niños indefensos, no nacidos. Cada niño tiene el derecho a la vida y este no debería ser desechado por su padre o madre, independientemente de las circunstancias de su concepción.  No debemos aceptar el argumento ilógico de que los bebés no nacidos no tienen los mismos derechos que nosotros que sí hemos nacido. Si aceptamos este razonamiento fallido, entonces es muy fácil poder decir que otra clase de personas tiene menos derechos.

Cuando la santa Madre Teresa se dirigió a la asamblea de legisladores en el Desayuno de Oración Nacional en 1994, denunció el aborto con valentía. Les dijo: “El aborto es el mayor destructor de la paz en nuestros días porque es una guerra en contra del niño, un asesinato directo de un niño inocente…”

En cambio, se debería ayudar a padres y madres a amar, lo que implica “estar dispuestos a dar hasta que duela”, lo cual incluye el respeto “a la vida de su niño”, aseguró. La comunidad cristiana debería ser la primera en ayudar a los padres que están esperando un hijo, aunque toda la sociedad debería participar en este asunto.

Muchas personas lamentan debidamente la plaga de violencia que ha tomado la vida de tantas personas inocentes. Hemos reaccionado con horror a estas tragedias que han acortado tantas vidas jóvenes, pero no hemos examinado las razones por las que esto está pasando. Hay muchos factores complicados detrás de la violencia que ha evadido a nuestro país y a muchos otros lugares en el mundo, pero un factor que no se debería ignorar es lo que nuestras leyes y nuestra sociedad enseñan a las personas, especialmente a los jóvenes. En las palabras de la santa Madre Teresa: “Cualquier país que acepta el aborto no le está enseñando a las personas a amar, sino a usar violencia para obtener lo que quieren. Por eso el mayor destructor del amor y la paz es el aborto”.

El aborto toma la vida de un niño no nacido violentamente e introduce la muerte en nuestros corazones y en el corazón de la sociedad. El asesinato de un adulto hace lo mismo. Y, aunque en menor grado, rechazar a alguien en necesidad también nos perjudica a nosotros y a los demás. Grande o pequeño, el pecado nos afecta a nosotros mismos y a los demás. Nos debemos preguntar: ¿Qué le estamos enseñando a los nuestros cuando permitimos que se lastime al pobre, al vulnerable, al enfermo y al indefenso no nacido? Las leyes que autorizan esto solo refuerzan lo que el Papa Francisco llamó “la cultura del descarte”.

En vez de permitir que los padres elijan no amar a sus hijos, nuestros estados y país deberían servir de ejemplo, proporcionando a los padres toda oportunidad para recibir a sus hijos con amor. En el fondo, la cuestión del aborto se trata de elegir amar – de dar hasta que duela – o elegir no amar.

Una persona que entendió esto profundamente fue Jean Vanier, el fundador de L’Arche Community, quien murió el 7 de mayo a los 90 años. Vanier nunca se casó, pero dedicó su vida ofreciendo el don de su amistad a las personas con discapacidad mental.

Vanier se dio cuenta de que, “Sobre todo querían un amigo. No estaban muy interesados en mis conocimientos o habilidades, sino que necesitaban mi corazón y mi ser”.

Lo que Vanier descubrió en su trabajo con los discapacitados también aplica a los no nacidos y a cualquier persona. Debemos amar a otros para ser amados por otros; sin este intercambio, nos marchitamos y nuestra sociedad se debilita.

“Yo creo firmemente”, escribió Vanier, “que Dios está escondido en el corazón de los más pequeños, en los más débiles, y si nos comprometemos con él, abrimos un mundo nuevo”. A menos que las leyes de nuestra sociedad valoren al más pequeño de todos, continuaremos enseñando a la próxima generación que solo ciertas personas merecen amor y dignidad, mientras que otras se pueden eliminar.

En una entrevista reciente, el Papa Francisco contestó a una pregunta acerca del aborto y la ley civil, diciendo: “Mi pregunta es anterior a la ley civil, a la ley eclesial, a lo humano: ¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo contratar a un asesino para resolver un problema? Todo lo demás proviene de esto. Esa es la cuestión esencial”.

La cuestión esencial es: ¿Respetamos la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural? Una cultura que ha adoptado el aborto hasta el nacimiento se ha deteriorado hasta aceptar igualmente el suicidio con ayuda médica en el otro extremo de la vida. En esencia, la sociedad comunica con sus leyes que la vida tiene poco sentido o valor. Por eso es también ciega al valor innato de cada vida humana dado por Dios.

Que Dios le de a nuestro país la gracia que necesita para rechazar el mal del aborto y aceptar la vida como un don suyo, independientemente de las circunstancias. Que los corazones endurecidos the las personas que aceptan el aborto hasta el nacimiento se abran a la verdad de la dignidad de la vida humana y del bebé no nacido.

Foto de Leptospira/Shutterstock

Próximamente: Sacerdote maronita de Denver hace llamado para ayudar a víctimas de la explosión en Líbano

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La explosión masiva de la semana pasada en Beirut, Líbano, ha dejado al país en gran necesidad. Es por eso que un sacerdote maronita local está pidiendo la intercesión de Nuestra Señora del Líbano para brindar ayuda y consuelo a tantas víctimas.

El padre Andre Mahanna, párroco de la iglesia maronita St. Rafka en Lakewood, hizo un llamado a los partidarios de la Misión de Esperanza y Misericordia de St. Rafka para que se unan en oración y apoyo financiero para ayudar a la gente del Líbano. Según los informes, la explosión mató al menos a 220 personas e hirió al menos a 7,000, cifras que siguen aumentando a medida que las autoridades libanesas continúan la búsqueda entre los escombros.

“Es una masacre humana, cultural, agrícola, religiosa y ambiental”, dijo el padre Andre.

Si bien la Misión de Esperanza y Misericordia de San Rafka es un apostolado cuyo enfoque principal es brindar ayuda a los cristianos perseguidos en el Medio Oriente, el padre Mahanna dijo que a raíz de la explosión, “la necesidad es grande” en el país, por lo que está movilizando voluntarios en tierras del Líbano para ayudar en lo que se pueda. Sobre todo, los hospitales están en extrema necesidad.

“Los principales hospitales de Beirut se vieron muy afectados”, dijo el padre Andre. “Se ha informado que el Room Hospital, el Rosary Hospital, el Jeetawi Hospital, el Rizk Hospital, y el Hotel Dieu Hospital han sufrido daños importantes o han sido completamente disueltos; no pueden operar (sin electricidad) y con uso de linternas para realizar operaciones. Muchos miembros del personal del hospital también resultaron heridos en la explosión. La necesidad es grande: llegaron al tope de su capacidad y se abarrotaron de heridos poco después de la explosión”.

En los días posteriores a la explosión las protestas públicas aumentaron la presión sobre el gobierno libanés, que ya estaba bajo la lupa por la actual crisis económica del país. Se informó que el gobierno sabía sobre el nitrato de amonio y otros químicos explosivos almacenados en el puerto de Beirut, pero no hizo nada al respecto.

A menos de una semana después de la explosión, el 10 de agosto, el gabinete y el primer ministro libanés anunciaron el que dejarían su cargo.

El padre Andre está pidiendo a la gente que considere hacer una donación a la Misión de Esperanza y Misericordia de St. Rafka para ayudar en el Líbano.

“Dios nos ayude a darnos el conocimiento para anticipar a lo que el Líbano despertará mañana y cuáles pueden ser sus necesidades”, dijo. “Dios misericordioso, ayúdanos. Nuestra Señora del Líbano, ruega por nosotros”.

Para hacer una donación, HAZ CLIC AQUÍ. Para asegurarte de que tu donación sea destinada a esta causa urgente, asegúrate de escribir “The Beirut Explosion Food-Medical-Housing and other emergencies relief fund” en la sección del memo.