Arzobispo Aquila: “Lamento profundamente” la tragedia del tiroteo en Boulder

Oficial fallecido era "un guerrero de Cristo"

23 de marzo de 2021

El 22 de marzo de 2021, diez personas murieron tras un tiroteo en el supermercado King Soopers de Boulder, Colorado. Mons. Samuel J. Aquila, arzobispo de Denver, publicó la siguiente declaración al respecto:

“Lamento profundamente la trágica y repentina muerte de las diez personas tras el tiroteo en el supermercado King Soopers de Boulder el día de ayer. He estado orando por todas las personas afectadas por este acto de violencia sin sentido y quiero asegurarles de mi compañía espiritual.

Al igual que el resto de la comunidad, estamos aguardando información más detallada sobre las personas fallecidas. Sabemos que el oficial Eric Talley era católico, y se le describe como un hombre de carácter y de gran fe, un padre amoroso de siete hijos, un esposo que se preocupaba profundamente por su familia y un guerrero de Cristo. La familia Talley y todos los que han fallecido están en mis oraciones, así como en las oraciones de los fieles de la arquidiócesis de Denver.

Sabemos también que el oficial Talley visitaba regularmente la iglesia de San Martín de Porres en Boulder y participaba en los eventos parroquiales, a pesar de no ser un feligrés de la parroquia. Para las personas que no estén familiarizadas con el área donde ocurrió el tiroteo, la iglesia de San Martín de Porres está localizada al otro lado de la calle del supermercado King Soopers. San Martín de Porres, el patrón de la parroquia, fue alguien que experimentó tragedias y dificultades en su vida, por lo que pedimos su intercesión en estos momentos difíciles, para que Dios saque el bien de esta gran maldad.

Aunque aún no conocemos los motivos que llevaron a este terrible acontecimiento, incidentes como este se han vuelto demasiado comunes en nuestro país y en nuestro estado. Debemos esforzarnos por promover una conversión más profunda del corazón, para que de esta manera nuestra vida se caracterice por la virtud de la caridad, que nos permite amar a Dios y al prójimo, fortaleciendo la estructura de nuestra sociedad y evitando actos de violencia sin sentido como este”.

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Contacto de prensa:

Mark Haas

Arquidiócesis de Denver

Mark.Haas@archden.org

303-698-5805

Foto: Oficial Eric Taller con el padre Joseph Tran en la iglesia católica San Martín de Porres en Boulder, 2016. Crédito: P. Tran.

Próximamente: La dignidad humana en el libro del Génesis

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Por el diacono Pedro Reyes, Parroquia St. William, Ft. Lupton.

Todo ser humano tiene una dignidad que le fue otorgada por Dios. San Juan Pablo II en su teología del cuerpo nos dice lo siguiente:

“El hombre es creado sobre la tierra y al mismo tiempo que el mundo visible. Pero, a la vez, el Creador le ordena subyugar y dominar la tierra (cf. Gén 1, 28): está colocado, pues, por encima del mundo. Aunque  el hombre esté tan estrechamente unido al mundo visible, sin embargo la narración bíblica no habla de su semejanza con el resto de las criaturas, sino solamente con Dios”.

Lo que san Juan Pablo II nos está recordando es que el hombre no fue creado de la misma manera que los demás seres vivos. Esto, naturalmente, nos hace diferentes al resto de la creación. No podemos darle los mismos derechos a una mascota, como un perro o un gato, que a un ser humano. Es triste que hoy en día la dignidad del ser humano sea despreciada a tal grado que muchas personas le dan más amor y atenciones a las mascotas que a los propios familiares. Hoy en día hay algunas personas que tratan a los animales como seres humanos y a sus semejantes, que son seres humanos,] como animales.

San Juan Pablo II nos dice también esto:

“En el ciclo de los siete días de la creación es evidente una precisa gradualidad; el hombre en cambio no  es creado según una sucesión natural, sino que el Creador parece detenerse antes de llamarlo a la existencia, como si volviese a entrar en sí mismo para tomar una decisión: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza…’ (Gn 1,26)”.

Nuevamente, san Juan Pablo II nos recuerda la manera tan diferente en la que Dios creó al hombre. Y aquí nos recuerda la principal diferencia entre los seres humanos y el resto de la creación. El hombre, a diferencia de los demás seres vivos, fue creado a “imagen y semejanza” de Dios. O sea, el ser humano tiene una dignidad única e inigualable que le ha sido otorgada por Dios.

En todo lo que hemos visto, podemos darnos cuenta de lo siguiente: cuando el autor del libro del Génesis narra la creación de todo, al referirse al ser humano, especifica que lo creó y lo bendijo. Sin embargo, la creación del hombre se distingue de todo lo demás creado de tal manera que le da ese grado de dignidad superior al resto de la creación.

Esto se puede ver claramente porque antes de crear al ser humano, Dios es presentado como si estuviera deliberando sobre cómo lo creará, mostrando el acto de crear al hombre como un acto muy importante. Igualmente, la excepcional dignidad del ser humano se muestra en su totalidad por la ‘semejanza’ con Dios. Por lo tanto, todos los seres humanos, sin importar raza, color de piel, país de origen, etc., tenemos una dignidad específica que debe ser respetada por todos. Y esta dignidad viene por el hecho de haber sido creados “a imagen y semejanza de Dios”.

 

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