Programa ofrece ayuda a padres que quieren una educación católica para sus hijos

El costo de la matrícula se ajustará al presupuesto de cada familia

Aaron Lambert

El superintendente de escuelas católicas Elías Moo tiene buenas noticias para las familias que quieran enviar a sus hijos a escuelas católicas pero creen que no tienen una opción financiera viable.

Por qué hoy, más que nunca, son importantes las escuelas católicas

Se trata de un programa de matrícula variable para las escuelas católicas de la Arquidiócesis que busca ajustar el precio de la matrícula a la realidad económica de cada familia. El programa fue implementado en un grupo selecto de escuelas arquidiocesanas, en el 2018.

Moo explica en un video cómo esta matrícula se hace variable y recuerda cómo Jesús le dijo a sus discípulos “Pedid y se os dará, buscar y hallaréis, llamad y se os abrirá”. “Has buscado una educación católica para tus hijos y estás tocando las puertas de nuestras escuelas”, dice. “Nuestras escuelas trabajarán para ti… para asegurar que las puertas de la educación católica estén abiertas”.

 

Dignas del nombre

El programa de matrícula variable es un aspecto de una visión más amplia de las escuelas católicas que tiene sus raíces en un simposio realizado en el año 2015 y dirigido por el arzobispo Samuel Aquila, el cual reunió a más de 200 profesores, rectores, párrocos y líderes arquidiocesanos para discutir las maneras de superar los desafíos que enfrentan las escuelas católicas.

Los frutos del simposio estuvieron articulados en dos documentos de visión titulados “Dignas del nombre” (2016) y “Dignas de inversión (2017).

Dignas del nombre describen cuatro áreas de trabajo: “En misión”, “Excelente en todo sentido”, “Accesible a todos” y “sostenible para el futuro”.

Trabajando en el último documento “Dignas de inversión” reiteramos que “no es suficiente para las escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver el simple hecho de permanecer abiertas. Nuestras escuelas deben continuar siendo comunidades vibrantes en los aspectos académico, social y espiritual”.

Además, el documento indica que las escuelas católicas “deben ser sostenibles para el futuro y asegurar la presencia de una educación católica a las familias del norte de Colorado para las generaciones venideras”.

Aunque el programa de matrícula variable inició el año pasado en solamente cerca de un tercio de las escuelas arquidiocesanas de educación básica, Moo tiene la intención de que eventualmente todas las escuelas participen en este programa.

“Estamos en una importante coyuntura en la historia de la educación católica en nuestra arquidiócesis”, dice Moo. “Queremos que nuestras escuelas continúen su labor por muchos años más, pero para hacer esto tenemos que trabajar juntos para fortalecer nuestro sistema y servir mejor a nuestras familias”.

“Una de las principales maneras en que fortaleceremos nuestro sistema educativo”, prosigue Moo, “es haciendo una educación católica transformadora esté más asequible a las familias”.

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Matrícula ajustada

Actualmente, la oficina de escuelas católicas junto con Seeds of Hope (Semillas de esperanza n.d.t) y otras escuelas individuales, trabajan en conjunto para calcular cuánto debe pagar cada familia, basados en información financiera que proveen las familias.

“Las escuelas también tendrán en cuenta los niveles de otras matrículas y otros ajustes para determinar el monto que deben pagar todos sus hijos”, dice.

Moo asegura que se trata de una práctica común para todas las escuelas pero que se debe analizar caso por caso.

“Mientras que el programa hace esta práctica uniforme, también permite todavía que cada escuela continúe su nivel local de control para determinar qué es lo mejor para sus familias. Esto beneficia a fin de cuentas todas las escuelas y familias”.

La meta final, dice, es “abrir nuestras puertas a ustedes y a sus familias para proveer una matrícula que se ajuste a su realidad”.

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Próximamente: La sabiduría de San Benito en nuestros tiempos

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Por el arzobispo Samuel J. Aquila.

“Levantémonos, pues, de una vez; que la Escritura nos exhorta”, nos insta la Regla de San Benito. “Abramos nuestros ojos a la luz… y nuestros oídos a la voz del cielo que todos los días nos llama… ‘Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón’” (Sal 95,8). El 11 de julio, la Iglesia conmemora a San Benito, y sus palabras de hace 1,500 años parecen perfectamente adecuadas para los tiempos desafiantes y cambiantes de hoy.

La Regla de San Benito se escribió alrededor del 530, una época en que el Imperio Romano se había derrumbado y la existencia del cristianismo en Europa estaba amenazada. Dada nuestra situación cultural actual y sus paralelos con su tiempo, creo que podemos encontrar fruto en las enseñanzas de San Benito.

San Benito creció rodeado de una cultura moralmente corrupta, pero con la gracia de Dios vivió una vida virtuosa. Después de pasar un tiempo estudiando en Roma, huyó de su decadencia moral para buscar una vida más solitaria. San Benito vivió la vida de ermitaño durante varios años antes de que finalmente fundara varios monasterios, que se convirtieron en centros de oración, trabajo manual y aprendizaje.

San Benito comienza su regla instando a los monjes a “escuchar atentamente las instrucciones del maestro y atenderlas con el oído de su corazón” (Regla, Prólogo 1). Para nosotros, esto significa establecer un tiempo diario para escuchar al Señor, tanto en la lectura de las Escrituras como en la oración conversacional y la meditación.

Nuestra base segura durante estos tiempos difíciles debería ser la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, no los mensajes en constante cambio que nos bombardean en las noticias o en las redes sociales. Para algunos, cada tendencia en línea se ha convertido en una forma de evangelio que debe cumplirse con convicción religiosa. Pero la fe que nos transmitieron los Apóstoles es el único Evangelio verdadero y el único que puede salvar almas. Aunque los tiempos y la tecnología eran diferentes, San Benito entendió la importancia de escuchar “las instrucciones del maestro”.

En su libro El misterio del bautismo de Jesús  el predicador de la familia papal, el padre Raniero Cantalamessa, aborda la necesidad de que los sacerdotes se armen para la batalla “contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad actual” (cf. Jn 10: 12) En el centro de su reflexión está la idea de que “Jesús se liberó de Satanás mediante un acto de obediencia total a la voluntad del Padre, de una vez por todas entregándole su libre albedrío, para que realmente pudiera decir: ‘Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.’ (Jn. 4,34)”.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Pongo primero la voluntad del Padre en mi vida, en cada decisión que tomo y en todo lo que digo y hago? Si colocamos la voluntad del Padre en el centro de nuestras vidas y realmente lo escuchamos con “los oídos de nuestro corazón” como enseñó San Benito, estaremos preparados para lo que suceda y siempre daremos testimonio del amor de Dios y de los demás. Vivimos en un mundo que ha eliminado a Dios de su cultura. La historia, tanto la historia de la salvación como la historia mundial, muestra claramente lo que sucede cuando esto ocurre. Cuando Dios es eliminado, algo más se convierte en “dios”. Las sociedades descienden y eventualmente caen y desaparecen a menos que regresen al Dios verdadero y se conviertan en culturas que promuevan una vida de santidad y virtud.

Hay por menos una lección más de la regla de San Benito que es aplicable en estos tiempos de desunión y división social. Los monjes y hermanas de la familia espiritual benedictina son conocidos por su hospitalidad. La Regla enseña esta virtud de esta manera: “A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo, porque él dirá: ‘era forastero y me acogieron’ (Mt 25,35). Hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe (Gálatas 6:10) y a los peregrinos” (Regla, # 53).

Pidamos en nuestra oración poder ver a otros como Cristo mismo que viene a nosotros, incluso si están vestidos con lo que Santa Madre Teresa llamó “el disfraz angustiante de los pobres”. Si buscamos continuamente la voluntad del Padre y pedimos en oración por la configuración de nuestro corazón al suyo y nuestra voluntad a la suya, entonces podremos resistir cualquier desafío.