Centro San Juan Diego celebra su quinceañera

 

Entrevista con Juan Carlos Reyes

Centro San Juan Diego cumple 15 años. Hablamos con su director Juan Carlos Reyes Mendoza

Posted by El Pueblo Católico on Wednesday, October 3, 2018

 

“Las naciones más prósperas tienen el deber de acoger (…) al extranjero que busca la seguridad y los medios de vida que no puede encontrar en su país de origen”, (Catecismo de la Iglesia Católica, 2241).

Con esta misión en mente y la visión de atender una necesidad urgente de la creciente comunidad hispana en Colorado, fue que el entonces arzobispo de Denver monseñor Charles Chaput (hoy arzobispo de Filadelfia) y su obispo auxiliar monseñor José Gomez (hoy arzobispo de Los Ángeles) dieron vida al Centro San Juan Diego en el año 2003.

Han pasado quince años y la misión de CSJD continua más viva que nunca.

Juan Carlos Reyes, director ejecutivo de Centro, explicó que entre 1996 y 2004 llegó a los Estados Unidos lo que podría considerarse la ola más grande de inmigrantes en la era moderna del país. Es por eso que la creación de Centro era necesaria “para que el católico migrante encontrara a mamá Iglesia recibiéndolo y para que pudiera participar activamente en la vida de la Iglesia”. Era un servicio que se brindaría a la comunidad inmigrante, independientemente de su fe, para que fueran atendidos socialmente.

Cerca de 5 mil hispanos llegan anualmente a recibir los servicios de educación y formación de fe en Centro San Juan Diego.

Con el Instituto Pastoral, los ministerios de familia, jóvenes y jóvenes adultos, así como los programas de liderazgo, Centro se ha convertido en el mayor proveedor de recursos tanto para el residente de largo tiempo como para el recién llegado.

En Centro San Juan Diego los estudiantes pueden tomar clases de inglés, prepararse para el examen de ciudadanía y/o convertirse en emprendedores tomando los cursos de pequeños negocios. Además, dos veces al mes ofrece una “Noche Legal” donde se proporciona asesoría gratuita por parte de abogados en diferentes áreas de la ley.

Por otra parte, durante la temporada de declaración de impuestos, se ofrecen servicios a bajo costo. También están disponibles las clases de certificación de preparador de impuestos para aquellos que deseen prosperar en esa área.

Aunque quizá “uno de los programas que más reconocimiento nos ha dado es el convenio con una universidad en Puebla, México, que ofrece licenciaturas en español con validez en los Estados Unidos”, afirmó Juan Carlos Reyes. Se refiere a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) que en el 2012 comenzó su alianza con Centro y que ofrece licenciaturas a un bajo costo -9 mil dólares- a cualquier hispanoparlante.

Centro un efecto positivo en las familias 

Reyes recordó que una de las historias más impactantes compartidas por un estudiante de Centro fue la de Mónica Chávez, primera egresada del convenio con UPAEP. “Durante la ceremonia de graduación al presentar su discurso, hizo una pausa para dirigirse a sus hijos y decirles que ahora ellos ya no tienen excusas para no continuar [a la universidad]”, dijo con emoción. “Lo que esta estudiante recibió, tiene un efecto directo en su vida y estamos casi seguros de que sus hijos irán a la universidad [debido al ejemplo de su madre]”, afirma Juan Carlos.

Pero eso no es todo, la misión de Centro es continúa. A principios de este año, para honrar el legado de la hermana Alicia V. Cuarón, se fundó el fondo educacional que lleva su nombre. “Este fondo es una herramienta efectiva para responder al llamado de la Iglesia de ayudar a los inmigrantes, sin importar su etnia o estatus económico”, afirmó Reyes. El fondo de educación apoya a los servicios familiares y otros programas en CSJD.

El futuro de CSJD

Al celebrar sus 15 años de existencia, la directiva de Centro considera extender sus servicios. Dentro de sus prometedores planes se pretende “establecer oficinas regionales en el este y oeste del estado para así llegar a la comunidad inmigrante en esas áreas” y -en un futuro próximo- “extender los cursos de educación y vocación dentro de la arquidiócesis; crear nuevos programas que atenderán a las crecientes y diversas necesidades de los inmigrantes tales como educación, liderazgo y capacitación en diferentes áreas”.

 

Para conocer más de Centro San Juan Diego y su incesante labor, visite la página:
centrosanjuandiego.org.

Próximamente: Una profesión a puerta cerrada: “Dios me pidió desprenderme de todo”

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Estaba postrada frente al altar con su vestido blanco, pero no en la iglesia que había soñado ni del modo que ella había imaginado. Aun así, después de tantos años de espera e innumerables noches de oscuridad, Lara estaba a punto de realizar el sueño más profundo de su corazón: entregarse a Jesús por toda la eternidad.

Fue así como Lara Montoya hizo su profesión perpetua en la Fraternidad Mariana de la Reconciliación el pasado 31 de mayo, Domingo de Pentecostés: en una humilde capillita en Perú y con pocas hermanas de comunidad presentes debido a las restricciones por la pandemia del coronavirus.

La nueva profesa -que en sus años de formación ejerció varios oficios apostólicos en Denver, incluyendo 10 años como periodista en El Pueblo Católico-, siempre imaginó que se entregaría completamente a Jesús en una bella catedral, ante la presencia de sus familiares, amigos y el obispo local, por ser ese un día tan especial. Sin embargo, Dios tenía otros planes, y la llevó por un camino de desprendimiento que le ayudaría a entregarse completamente a él y experimentar cómo Dios siempre cumple sus promesas.

Lara Montoya, quien del 2005 al 2015 ejerció como periodista en El Pueblo Católico, hizo su profesión perpetua en la Fraternidad Mariana de la Reconciliación el pasado 31 de mayo en Perú. (Foto provista)

El primer desprendimiento con relación a su profesión perpetua llegó a solo tres semanas de esta. “Se me heló el corazón”, afirmó Lara al escuchar que Perú había ordenado el confinamiento por el coronavirus. “Una de las cosas que siempre le pedía era que mis papás estuvieran presentes, y eso significaba que quizá mis papás no podrían venir.”

A los pocos días se anunció el cierre de los aeropuertos, lo que confirmó su temor, y al poco tiempo se le comunicó que tendría que celebrarse con muy poca gente: habría que elegir a solo 20 personas. Así llegó el segundo desprendimiento, pues ella siempre había soñado hacer su profesión rodeada de todos sus seres queridos.

Aunque era doloroso aplazar este evento que había esperado con ansias por tantos años, un rayo de esperanza de poder tener a su familia presente aparecería brevemente cuando le avisaron que su profesión tendría que esperar. No obstante, la situación no mejoraba, lo que al final la llevó a hacer su profesión en la humilde capilla del pueblo donde vive con su comunidad, sin el obispo y sin familiares o amigos. Ese fue el tercer gran desprendimiento que Jesús le pidió antes de su profesión.

Debido a la pandemia del coronavirus, Lara tuvo que hacer su profesión perpetua en la humilde capilla del pueblo donde vive con su comunidad. (Foto provista)

“Cuando esto pasó me quedé solita y dije: ‘Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Por qué has permitido que esto se prolongue tanto? ¿Qué estás haciendo en mi corazón?”

Fue entonces que recordó un sueño que tuvo años atrás cuando contemplaba pedir la profesión perpetua por primera vez. Este sueño profético le ayudaría a ver todo lo acontecido desde la Divina Providencia.

Un sueño con Cristo

“Soñé que escribía mi carta a la superiora para pedir la profesión perpetua, y ella me decía: ‘Sí, pero la harás en tres días’. Y yo decía: ‘¡Qué hago!’ No tenía ni iglesia, ni vestido, ni anillo, nada”, recordó Lara. Entonces tuvo que conseguir a otro sacerdote y hacerla en la pequeña iglesia de su pueblo natal. Por si fuera poco, en su sueño nadie asistió a la ceremonia; después de la profesión no había una sola persona para felicitarla.

“Yo estaba sola en una esquina de una iglesia sencilla y estaba triste. En eso se me acercó el Señor y me preguntó con mucha ternura: ‘Lara, ¿por qué estás tan triste?’ Yo empecé a quejarme: ‘Mira esta iglesia sencilla, no tengo vestido, no hay obispo, no hay nadie; este día es tan horrible…’ Entonces él me miró y me dijo solamente esto que atravesó mi alma hasta el día de hoy: ‘¿Por qué estás haciendo esto, por todas estas cosas o por mí?’”.

Lara aseguró que todos los contratiempos y dificultades que experimentó an su camino hacia la profesión perpetua le mostraron que Dios siempre escucha las súplicas de su pueblo. (Foto provista)

Al despertar, Lara se dio cuenta de que no estaba lista para hacer su profesión perpetua: “Me importaban mucho esas cosas”, aseguró, “y a mí siempre me ha dado mucho miedo no darle un corazón puro a Jesús”. Pero nunca se imaginó que ese sueño de muchas maneras se convertiría en realidad. Sus largos años de espera hasta finalmente poder hacer su profesión perpetua y las largas noches de sufrimiento por enfermedad y muchas otras razones la llevarían por un camino de “desprendimiento tras desprendimiento”, hasta dejarla solo con los más profundo y esencial en el día de su profesión: el deseo de comunión con Jesús.

“El corazón es como una cebolla y conforme vas pelando la cebolla, vas entrando cada vez más a lo que esconde las huellas de divinidad en tu alma. El Señor me obligó a pelar la cebolla,” dijo Lara con una sonrisa. “Así me fui quedando con lo más hondo, y eso quedó al desnudo”.

El gran día

Así se presentó Lara el día de su profesión: con la inmensa alegría de al final hacer su sueño realidad, de unir su corazón al de Cristo, realidad que se manifestó en su deslumbrante sonrisa.

A pesar de haberse realizado en una humilde capilla y sin la presencia de sus familiares, para Lara lo más esencial era entregarse completamente a Jesús. (Foto provista)

“En el día de mi profesión perpetua todo se ha aclarado; la luz del Espíritu Santo me ha permitido leer mi recorrido vocacional con una nueva perspectiva,” aseguró Lara. “Ese día entendí el gran ‘para qué’: ¿para qué tan larga espera que comprendió un largo costo de sufrimiento, no solo por la espera, sino porque en ese tiempo de espera todo se puso a prueba?”

“Y esto es lo que pienso: el gozo que sentí en ese día fue tan, pero tan profundo y enorme que creo que no lo hubiera sentido de ese modo si antes no hubiera saboreado las aristas más amargas de mi vocación”.

Por ello en el discurso después de su profesión pudo decir: “Hoy siento que el Señor ha cumplido todas sus promesas… El Señor cumple tus sueños y hoy a cumplido los míos de una manera muy misteriosa.”

Jesús la llevo de “desprendimiento en desprendimiento” hasta que lo único que quedó fue su verdadero deseo de comunión con Cristo. (Foto provista)

No era un día soleado, como ella había pedido, pero aún así el verdadero sol que es Jesús “ardía” en su pecho. No estaban sus padres, familiares y amigos, pero aún así habían visto la ceremonia “en primera fila”, junto a más de mil personas de diversas partes del mundo que se unieron a la transmisión en vivo, y a las que Lara dirigió unas palabras de agradecimiento, incluyendo a las personas de Denver que recuerda con tanto afecto.

“Señor, cómo deseo ser un libro abierto… un libro que cante tus maravillas, un libro que esté a disposición de los demás”, concluyó Lara, refiriéndose a la historia de su vida. “Que quien desee pueda acercarse a leer tus maravillas y cantarte también himnos de alabanza, porque inmensa es tu misericordia”.

Lara agradeció a todas las personas que han marcado su vida, incluyendo a las personas de Denver, a quienes recuerda con un cariño especial. (Foto provista)

De esta manera, con el anhelo de unirse definitivamente a su Amado después de esta vida, Lara se dio cuenta de que en medio de tantas pruebas Cristo la había transformado para ese día de su profesión, en el que lo más esencial estuvo presente: Jesús mismo y su ardiente deseo de entregarse completamente a él.