Día de Acción de Gracias… ¿a quién?

La importancia de ser agradecido, tanto con Dios como con los demás

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Por: Aleteia.org

Thanksgiving Day, conocida en español como Día de Acción de Gracias y en francés como Jour de l’action de grâce, es una celebración tradicional, tanto en los Estados Unidos como en Canadá.

En Estados Unidos se celebraba originalmente el último jueves de noviembre, aunque actualmente es el cuarto jueves de este mes. En Canadá se celebra el segundo lunes de octubre.

Aunque originalmente esta celebración era de carácter religioso, en nuestros días está considerada como una festividad secular.

Desde 1621 hasta 1863 se celebró en distintas fechas y siempre era una celebración religiosa, pero fue el presidente Abraham Lincoln quien decretó el feriado nacional en 1894, en plena guerra civil. Algunos gobernadores de diferentes estados del país consideraron que el decreto de Lincoln interfería con el carácter religioso de la festividad.

La historia

Thanksgiving Day tiene sus orígenes en Europa. Debido a las persecuciones religiosas ocurridas en el siglo XVII, muchas personas de Inglaterra y de Alemania huyeron a Holanda, y de allí emigraron a los Estados Unidos.

Aunque no está confirmado aún el origen del Día de Acción de Gracias, la versión más aceptada es la de que los inmigrantes llegaron a Plymouth, Massachusetts, en 1621. Pero existe otra versión que sostiene que la primera celebración fue hecha en 1598 en Texas por exploradores españoles provenientes de México. Y una tercera versión dice que el primer Día de Acción de Gracias se celebró en San Agustín, Florida, el 8 de septiembre de 1565 por los españoles.

Centrándonos en la celebración de los inmigrantes ingleses y alemanes en 1621 en lo que hoy es la ciudad de Plymouth, la celebración consistía en darle gracias a Dios por la buena cosecha, igual que lo celebraban anteriormente en sus países de origen. Pero debido a que los 102 inmigrantes que conformaban la primera comunidad no contaban con suficientes recursos, fueron los nativos de la tribu Wamponoag quienes contribuyeron con ellos, dándoles semillas y enseñándoles a pescar, y ayudándoles además a sobrevivir el crudo invierno.

Los inmigrantes, en agradecimiento por la ayuda recibida, invitaron a 90 indígenas, quienes además llevaron la comida: pavo, pato, venado, mariscos, pan blanco, pan de maíz y verduras.

La tradición en los Estados Unidos

En Estados Unidos se celebra la festividad con reuniones familiares en los hogares, en donde se celebra un banquete. El plato principal consiste en un gran pavo asado o al horno, acompañado con un relleno hecho de pan de maíz. Además se acompaña también con jalea o salsa de arándonos rojos y verduras, tales como judías verdes o ejotes, papa dulce como boniato o camote, y puré de papa con salsa hecha con el jugo del pavo. Y pastel de manzana

Da la impresión de que actualmente el objetivo de dicha festividad es únicamente el de celebrar las reuniones familiares que suceden en esta fecha, en donde si algo debe agradecérsele a Dios es por haber creado el pavo, o quizás darle las gracias al pavo por existir.

Pero muchas familias y grupos de amigos no invitan a Dios a esta cena, aunque con seguridad Él estará llamando a la puerta de todos los hogares pese a que ha sido ignorado.

Lo más importante de esta fecha es el énfasis que se ha puesto a lo largo de los años sobre la importancia de ser agradecido, tanto a Dios como con los demás, lo cual es un elemento vital en nuestra vida como cristianos. Nunca dejemos que se pierda el agradecimiento en nuestra vida, tal como nos dice la Palabra de Dios:

“En todo dad gracias a Dios, pues esto es lo que Él, en Cristo Jesús, quiere de vosotros” (1ª. Tes. 5. 18).

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”