En Saint Cajetan se vive la acogida y la caridad

Mavi Barraza

¿Qué es lo que hace tan especial a la comunidad de la parroquia Saint Cajetan? “Creo que es su gran apertura y bienvenida a la comunidad en general”, asegura su párroco, el padre Heriberto Torres, quien destaca también “su espiritualidad que es de servicio y caridad a ejemplo de San Cayetano (Sacerdote italiano fundador de los padres teatinos)”.

“Pertenezco a la parroquia desde el 1993, casi cuando llegamos a Colorado”, dice Teresa Cárdenas, una de sus feligreses-. Ella es miembro del grupo del Sagrado Corazón, al cual se unió hace tres años, tras la muerte de su hijo mayor, y es lectora ocasional de la misa dominical de 9 de la mañana. Tanto el padre Tomás Fraile como el padre Salvador Cisneros marcaron su vida, especialmente este último, quien “me ayudó mucho cuando murió mi hijo, no teníamos ni idea que hacer, pero él nos aconsejó y yo me recargué en el grupo para aliviar mi dolor”.

Así es la comunidad de Saint Cajetan. Y ha sido así desde mayo de 1922 cuando se estableció la que sería la primera parroquia hispana de Denver.

Padre Heriberto Torres, párroco de Saint Cajetan.

Según nos cuenta en entrevista para El Pueblo Católico el padre Heriberto Torres, el entonces obispo de Denver John Henry Tihen estableció la parroquia y llamó al padre Bartholomew Caldentey, sacerdote de la comunidad de los teatinos  para hacerse cargo de la comunidad hispana que en ese entonces se reunía en el sótano de la Iglesia de Saint Leo para celebrar misas en español.

La comunidad hispana creció y con ella la participación a la misa, lo cual ocasionó que la iglesia se mudara a Auraria Campus donde continuó hasta 1973, año en que se reubicaron en el sur oeste de Denver. Allí se construyó la nueva Iglesia en 1975, bajo la dirección del Padre Jaime Prohens y el Padre Tomas Fraile, (ambos teatinos) y quienes sirvieron a la parroquia por 34 años. Posterior a la muerte de ambos sacerdotes, fue asignado como administrador parroquial el Padre Lorenzo Uribe y como asistente el Padre Salvador Cisneros.

El pasado 19 de marzo el Padre Heriberto Torres, oriundo de Guadalajara, México fue asignado como nuevo administrador parroquial con la asistencia del Padre Miguel Guzmán.

“La comunidad de Saint Cajetan está bendecida con toda clase de dones y carismas en sus miembros, es muy generosa, tiene gran fe y un gran hambre de Dios”, dice el párroco. Su alegría y el amor por el voluntariado de los miembros de esta comunidad parroquial, puede observarse durante “el bazar anual que se ha celebrado ya por 76 años. Es una gran oportunidad para la convivencia familiar, así como el crecimiento espiritual y”, acotó.

“Al ser designado a esta comunidad no puedo más que sentirme bendecido y honrado de poder servir y ser parte de esta gran familia de Dios”, dijo el padre Heriberto. “Es un gran compromiso y reto, pero tengo la confianza en el Dios providente que Él es quien nos guía y da la gracia para hacer su voluntad y colaborar un poco en la construcción del Reino”.

El ayudar con las necesidades de la vida parroquial cambia la vida de las personas. Iván Virgen es ejemplo de ello. “No estaba cerca de Dios, pero empecé a ir a la iglesia una vez al mes, hasta que conocí a la hermana Martha López (quien sirvió como voluntaria en esta parroquia). Por ella Dios me impulsó, ella me trasmitía mucha seguridad y me exhortaba a involucrarme a la iglesia. Mi vida ha cambiado para bien”. Este feligrés que participa como lector de la misa dominical de 5 p.m. es padre de 4 hijos y tanto ellos como su esposa participan en diferentes actividades en la iglesia. Dos de sus hijos son monaguillos.

Entre los ministerios que se realizan en la parroquia, están el grupo de jóvenes -uno de los más grandes de la arquidiócesis-, Misioneros para Cristo, Cristo y Yo, Misioneros con pies descalzos, Grupo de Oración Carismática, Encuentro Matrimonial, Movimiento Familiar Cristiano, Adoración Nocturna, el grupo de liturgia (integrado por ministros extraordinarios de la Eucaristía, lectores, monitores, acomodadores, acólitos, y coros). También están el grupo de estudio de la Biblia en español e inglés y grupo del Sagrado Corazón y los Caballeros de Colón.

Según la información del párroco, Saint Cajetan actualmente está formada por unas 1.500 a 1.700 familias, de las cuales el 95 por ciento son hispanos y el cinco por ciento, de habla inglesa.

Entre los planes está continuar ofreciendo servicios médicos gratuitos e integrar servicios sociales y educativos. Pero lo más importante, continuarán trabajando en la integración de la comunidad como una unidad de culturas hispanoamericana en un solo Dios, y la formación de líderes y agentes de pastoral para un mejor liderazgo y servicio a la Iglesia. (Escuela de la Fe, Retiros y talleres).

El padre Heriberto se siente agradecido con Dios “por esta gran bendición y oportunidad que me ha dado para la santificación de su pueblo”.

Próximamente: Santos fuertes para nuestros tiempos de duda

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“Declaro en verdad y con alegría en mi corazón – ante Dios y sus santos ángeles – que nunca he tenido ningún motivo en mi trabajo que el de predicar la Buena Noticia y sus promesas. Esta es la única razón por la que regresé aquí a Irlanda – lugar del que apenas escapé vivo”. Estas palabras del libro La Confesión de San Patricio reflejan la fuerza del Espíritu Santo que se desarrolló a través de Jesús cuando dio su vida en la cruz,  cuando inspiró a San Esteban, el primer mártir, y cuando continúa moviendo a personas alrededor del mundo para ser testigos de Cristo, sin importar el costo.

Esta semana celebramos las fiestas de dos hombres fuertes: San Patricio y San José. Ambos vivieron durante tiempos difíciles y buscaron vivir plenamente la fe. El ejemplo de estos hombres, nuestros predecesores en la fe nos proveen un modelo de una Cuaresma provechosa y también de una labor evangelizadora en una cultura que duda de todo.

San José era, de acuerdo con el evangelio de San Mateo, un “hombre justo” (Mt. 1:19) cuyo deseo de seguir a Dios en todo lo que hacía era evidente en sus acciones. Bajo la ley judía, José debía divorciarse de María porque la había encontrado embarazada luego de que ellos se habían comprometido, pero antes de que vivieran juntos. Y así, José vio cuán pura y buena era María.

Cuando un ángel apareció a San José en un sueño y le dijo que María estaba embarazada por obra del Espíritu Santo, él no dudó en traerla a su casa, aún cuando sus compañeros creyentes ciertamente cuestionaran su integridad y la de ella. Esta es una lección muy valiosa para las personas de fe de hoy. Es mucho mejor seguir el plan de Dios para nosotros que estar de acuerdo con lo que la sociedad considera sabio.

Esto lo vemos también en la disposición de San José de huir a Egipto a instancias de otro sueño angelical. Quizás él tendría que conformar su corazón con el del plan del Padre cuando escuchó al profeta Simeón predecir que una espada atravesaría el corazón de María y que Jesús sería un “signo de contradicción” (Lc. 2: 22 – 36). Seguramente su corazón pudo haber estado movido por el deseo de proteger a su esposa y a su hijo adoptivo, pero él también pudo ver que Dios estaba en sus obras y en las de su familia.

Cuando San Patricio tenía unos 15 años, fue capturado de su casa en Gran Bretaña occidental por piratas irlandeses y fue vendido en esclavitud. Pasó seis años como esclavo cuidando los rebaños de su amo, pero durante este tiempo se fue acercando progresivamente a Dios y a la fe que previamente había desechado.

Después de regresar a casa cuando escapó de la esclavitud en Irlanda, Patricio tuvo una visión en la cual los irlandeses lo llamaron para que regresara. “¡Niño santo!”, clamaron usando el apodo con el que se burlaron de él cuando eran esclavos: “Ven y camina con nosotros”. Curiosamente, en lugar de enojarse, San Patricio dijo que su corazón se conmovió con estas plegarias.

San Patricio supo lo que estaba enfrentando. Una tierra poblada de 150 tribus cada una liderada por un rey, una sociedad influenciada por los druidas (clase sacerdotal que tenían una gran influencia en la sociedad celta n.d.t) y otras religiones paganas y la Iglesia cristiana contaban probablemente solo en cientos. Pero San Patricio no se desanimó y con fe y alegría se dirigió a Irlanda.

En las mentes y corazones de Irlanda había muchas ideas en conflicto (muchas de ellas dañinas) compitiendo como ocurre ahora. Mientras recorremos nuestro camino a lo largo de la Cuaresma y buscamos una intimidad más grande con Dios – quien es el camino, la verdad y la vida – pidamos la fe fuerte de San José y San Patricio que nos ayude en nuestro caminar. Escuchemos la voz de Dios, la voz de Jesús y no la del mundo, o lo que es peor, la del diablo.

Con el don de la fe y la fuerza del Espíritu Santo, digamos como San Patricio: “Dios escuchó mis plegarias para que yo, por tonto que fuera, pudiera atreverme a emprender una misión tan santa y maravillosa en estos últimos días – que, a mi manera, podría ser como aquellos que Dios dijo que vendrían a predicar y ser testigos de las buenas nuevas para todos los no creyentes … “.

Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa @CalenVilla