Los números de Nuestra Señora de Guadalupe

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Por: Carmen Elena Villa y Mavi Barraza

Desde el cielo una hermosa mañana, la Guadalupana, bajo al Tepeyac… En la tilma entre rosas pintada su imagen amada se dignó dejar…

Estas son frases de la canción La Guadalupana, el himno que año tras año se entona en honor a nuestra madre la Virgen de Guadalupe, no solo en su santuario en la Basílica sino en todo el mundo para celebrar a la Emperatriz de América.

La noche del 11 al 12 de diciembre, millones de fieles llegan al recinto Guadalupano a cantarle a la Virgen. Este día tan especial, la explanada se llena además de danzantes que, con sus trajes típicos y muy coloridos, bailan fervorosamente para agradar a la Virgen Morena.

En esta edición, y en honor a su mes, compartimos con nuestros lectores algunas curiosidades en torno a la Morenita.

En honor a su mes, compartimos con nuestros lectores algunas curiosidades en torno a la Morenita.

4 veces se le apareció Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego.

12 de diciembre de 1531 durante su última aparición, la Virgen plasmó su imagen en la tilma de San Juan Diego

14 días después de la última aparición de la Virgen de Guadalupe, fue concluida la construcción de una sencilla ermita en su honor.

8 años suele durar una tilma del mismo material y en las mismas condiciones de la tilma de San Juan Diego. La tela donde quedó estampada la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe tiene 485 años y se conserva intacta.

116 años estuvo la tilma expuesta sin ningún tipo de protección y no sufrió ningún daño.

1666, periodo en que un equipo de expertos de arte, provenientes de España, dijeron que sobre una superficie tan tosca como la tela de la tilma no pudo haber sido pintada una imagen tan perfecta y que la única razón por la que la imagen de la Virgen está estampada allí “es Dios”.

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Imágenes de Dibujos para la Catequesis

1785 fue el año en que se derramó un ácido nítrico sobre la tilma y no lesionó el lienzo. Solo dejó una mancha opaca sobre la imagen.

1921, en noviembre, un hombre llamado Luciano Pérez colocó una bomba a los pies de la tilma. Esta destrozó el altar, los candelabros y el crucifijo de la iglesia que albergaba la imagen, pero la tilma quedó intacta.

46 estrellas adornan el manto de la Virgen, una extraordinaria coincidencia entre la posición de las estrellas y las constelaciones que estaban en el cielo sobre la ciudad de México el día en que fue plasmada la imagen en la tilma.

40 fotos infrarrojas de la imagen tomadas por el Dr. Phillip Callahan, concluyen que la imagen original es inexplicable como creación humana -en mil novecientos setenta y nueve.

13 personas se reflejan en los ojos de la Virgen, esto se descubrió mediante un proceso de digitalización de imágenes por computadora (el pequeño diámetro de las corneas descarta que las imágenes hayan sido pintadas).

1 familia en el centro de su mirada compasiva…En el estudio hecho a los ojos de la virgen se encontró que de las 13 personas que se reflejan en sus ojos, al centro en sus pupilas se encuentra una familia.

1950 marcó el año en que los ojos de la Virgen de Guadalupe fueran examinados por varios oftalmólogos de talla internacional y coinciden en que los ojos de la imagen tienen las características de un ojo humano vivo -el efecto Púrkinge-Sánsom.

san_juan_diego_30040.000 muertos en la ciudad de México fueron el resultado de una epidemia de peste. Después de que las autoridades sanitarias no pudieron hacer nada al respecto, los cabildos eclesiásticos y civiles, proclamaron, bajo solemne juramento en 1737, a la Virgen de Guadalupe patrona principal de México, para que tomase a su pueblo bajo su protección que estaba desapareciendo por el contagio. Al poco tiempo cesó la epidemia.

36 grados y medio es la temperatura en la que se mantiene constantemente la tilma pese a estar colocada sobre una placa metálica, cuya temperatura oscila alrededor de los 15 grados centígrados. 36 grados y medio, es la temperatura de un cuerpo humano sano.

10 millones de fieles llegan anualmente a La basílica de Guadalupe lo que la hace el templo más visitado después de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Referencias: Nuestra Señora de Guadalupe: Madre de la Civilización del amor. De Monseñor Eduardo Chávez y Carl Anderson. Algunas preguntas y respuestas sobre la Virgen de Guadalupe. De Eduardo Merlo Juárez. Nican Mopohua. El milagro guadalupano.

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”