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lunes, diciembre 5, 2022
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«Una bendición familiar»: Casi 700 personas reavivaron dones y carismas en congreso carismático

"Trabajemos los dones y carismas recibidos para el bien de la Iglesia"

Cerca de 700 personas acudieron al congreso anual de grupos de oración de la Renovación Carismática el pasado 18 de junio en Boulder. Bajo el lema “Dones y carismas”, se invitó a todos los fieles a renovar los dones y carismas del Espíritu Santo y a usarlos para el bien de toda la Iglesia. El poder de la oración se hizo patente en el impacto que el evento tuvo en jóvenes y adultos.

“Mi experiencia fue una bendición”, dijo Sara Meraz, coordinadora del grupo de oración de la parroquia de Santa María en Eagle, Colorado. “Pudimos llevar nueve jovencitos con nosotros. Me llenó de gozo mirar que, aunque al principio estaban desganados, después de hacer oración por ellos, su actitud cambió completamente. El Espíritu Santo obra en las vidas de las personas, y ellos son el futuro de nuestra fe y de la Renovación Carismática”.

Pero eso no fue lo único que llenó a Sara de alegría. Además de que las charlas la hicieron reflexionar sobre su servicio a Dios y la llevaron a entregarse más a él, le conmovió de manera especial el impacto que el congreso tuvo en la vida de sus propios papás.

(Fotos provistas)

“El otro gran milagro que pude ver y experimentar en mi familia fue a través de mis papás, que estaban visitando desde México”, dijo Sara. “Mis hermanas y yo les decíamos que fueran, pero al principio no querían: mi papá tiene dolor en una rodilla y no quería salir”.

Pidieron a Dios que abriera el corazón de sus papás para que se dieran la oportunidad, y al final decidieron hacerlo.

“Estaba preocupada porque mi papá no dura mucho tiempo parado y le cuesta caminar. Aun así, se quisieron quedar durante todo el evento. En la procesión de la hora santa, miré que mi padre se arrodilló y que, conforme iba pasando el Santísimo, él iba dando vuelta de rodillas. Y yo todo el tiempo pensaba cómo mi papá podía hacer eso si estaba enfermo y a mí ya me dolían las rodillas”, recordó Sara con lágrimas en los ojos.

Después de la oración, pidieron que las parejas pasaran al frente, y a Sara le impresionó cómo su papá se levantó rápido sin ninguna molestia, tomó a la mamá de Sara de la mano y pasó al frente con ella: “Hace años que no los veía tomados de la mano”.

Santísimo
(Foto provista)

Desde el congreso, Sara no solo ha visto que su papá ya no se queja tanto, sino que incluso ha notado en él un gran cambio de ánimo. “Todavía ayer mi hermana nos mandó un video en el que anda bailando con su nietecita de siete meses”, dijo alegremente.

Asimismo, asistir al congreso ayudó a su mamá de una manera profunda.

“Mi madre decía que siempre sentía una tristeza que no se iba, y desde ese el congreso no ha dejado de sonreír”, aseguró Sara. “Es una persona completamente diferente. He visto una fortaleza que no había visto en mi madre antes. ¡Cómo no estar agradecida con Dios, cómo no darle la gloria por todo lo que ha hecho!”.

El testimonio de Sara y de sus padres es solo un ejemplo del poder que Dios tiene para entrar en nuestra vida, nuestros problemas, alegrías, tristezas y enfermedades.

Durante el congreso, los predicadores —el diácono Santiago Guerrero, asesor espiritual de la región 8 de la Renovación, y Abram León, director asociado de los movimientos laicales de la arquidiócesis de Denver— alentaron a los participantes a abrirse al Espíritu Santo, que ha otorgado a cada uno dones y carismas, y poner estos al servicio de Dios para el bien de la Iglesia.

(Foto provista)

“Los dones y carismas son importantes. Los recibimos en el bautismo, pero es importante trabajarlos, embellecer ese don de Dios para que dé fruto en el cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia”, dijo Nancy Loera, miembro del grupo directivo del Movimiento de la Renovación Carismática de la arquidiócesis de Denver. “Cada vez que se hace este tipo de eventos es una oportunidad para que todas las personas vengan y conozcan el amor de Dios, que tengan una experiencia personal del Espíritu Santo; después él hace su obra”.

Nancy también recordó que este tipo de eventos está abierto a todos los fieles, lo que refleja la importancia de trabajar juntos como miembros de la misma Iglesia para llevar a más personas a Cristo.

“A la luz del Sínodo, es hora de pensar en una misma dirección, de trabajar juntos en la misma misión, sin hacer divisiones, sin decir: ‘Yo solo soy de este movimiento o de este otro’”, concluyó. “Lo que queremos es predicar el kerigma [el mensaje del Evangelio] y que la gente se enamore de Dios y le pueda decir que sí”.

Vladimir Mauricio-Pérez
Vladimir Mauricio-Pérez es el editor de El Pueblo Católico y el gerente de comunicaciones y medios de habla hispana de la arquidiócesis de Denver.
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