Celebra la fiesta de los arcángeles como católico

El 29 de septiembre es la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel 

Vladimir Mauricio-Perez

Los ángeles son unos de los seres más populares de nuestro tiempo, sin importar lo religiosas que sean las personas. De hecho, son seres que aparecen no solo en las creencias cristianas, sino en muchas otras y, por ello, el cristiano debe tener cuidado. Aquí unas de las enseñanzas de la Iglesia sobre los ángeles y cómo celebrar esta fiesta el 29 de septiembre, fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, pidiendo su intercesión sin dejarse guiar por conceptos erróneos de estos.

Esto enseña la Iglesia sobre los ángeles (Catecismo de la Iglesia Católica 328-36):

  • Su existencia es “una verdad de fe”, testimoniada por la Tradición y las Santas Escrituras.
  • El nombre de “ángel” indica su oficio, pero en naturaleza son “espíritu”.
  • Le pertenecen a Cristo porque fueron creados por Él y para Él.
  • Su oficio es de ser servidores y mensajeros de Dios y de “asistir a los que han de heredar la salvación”.
  • La vida humana está rodeada de la custodia e intercesión de los ángeles.

creencias de la New Age 

La New Age (Nueva Era) nos muestra una imagen muy diferente a lo que nos enseña la Iglesia y por ello debemos saber reconocer estas creencias que no van de acuerdo con nuestra fe.

Esto lo muestra el Padre Daniel Gagnon, fundador del proyecto Red de Investigadores de Movimientos, Iglesias y Religiones (REDIMIR) de México.  Aquí tres teorías erróneas de autores de la New Age sobre los ángeles: Son como dioses – “La New Age es casi politeísta en su entendimiento de [los ángeles],” dice el sacerdote. Según la creencia, estos seres tienen países, meses, días de la semana y signos del Zodiaco bajo su protección. No tienen que ver con Dios. Son ellos los que tienen el poder y hacen milagros.

Eres tú – para otros, un ángel es “la chispa de luz que cada hombre lleva consigo… comunicarse con él es comunicarse consigo mismo” y ese ángel interior “crecerá mientras busquemos expandir nuestra conciencia,” asegura el padre Daniel.

Son amuletos – El sacerdote dice que, en esta creencia, los ángeles son muchas veces los que dan la suerte o son la suerte, de modo que, si uno está rodeado de ángeles, nada malo le puede pasar.

La “comunicación” en la New Age

Además, en la New Age existe la forma de comunicación con los ángeles, que representa aún otro problema para católicos. Aquí algunas formas erróneas de comunicación: Para la New Age, hay que vaciar la mente y entrar en un estado de “trance” para entrar en contacto con un ser celestial y hasta hacerse un “médium”.

Otra manera, según la New Age, es por la imaginación. Uno se imagina escenas detalladas e introduce a los ángeles que le comienzan a hablar.

“Cristales angelicales”. Según la creencia, estos cristales se utilizan durante la meditación y son “cargados” con energía de los ángeles, haciéndolos poderosos.

Otras maneras incluyen por medio de colores y dejando que el ángel “escriba” por medio de la persona.

“Insistimos, todas estas teorías son totalmente anticristianas,” reitera el padre Daniel. “Los cristianos sabemos que el único medio de comunicación con los ángeles es la oración.”

Por qué alejarse de estas prácticas

Además de que estas creencias muestran un concepto erróneo y anticristiano sobre los ángeles, el padre Daniel habla de los peligros de estas prácticas.

Uno de los problemas es que la Biblia “nos recuerda que no todas las experiencias con los ángeles son verdaderas. Pablo dice que el diablo se disfraza como ángel de luz” (2 Cor 11,14), aclara el sacerdote. Cuando se usan estos medios para querer comunicarse con otras entidades espirituales, existe el riesgo de que el demonio se disfrace, pues, siendo el padre de la mentira, busca cualquier forma de alejarnos de Dios y poner nuestra a tención y confianza en otras cosas.

Otro problema con este concepto de los ángeles es que la atención se detiene en ellos, como si fueran dioses, y no dirigen a Dios, que es la misión primordial de los ángeles.

“Yo como católico creo firmemente en la existencia de los ángeles. Creo que es bueno orarles para que nos ayuden,” dice el clérigo. “Lo que la Iglesia advierte es que no hagamos demasiada especulación en cuanto a ellos. Basta por ejemplo con que nuestro ángel de la guarda nos haga recordar la Providencia de Dios que nos cuida aún mucho más que a las aves del cielo (Mt 6,26)”.

Los arcángeles

Varios autores cristianos, como Santo Tomás de Aquino, han hablado sobre los “coros celestiales” mencionados en la Biblia. Entre estos se encuentran serafines, querubines, virtudes, potestades, principados, dominaciones y tronos, además de ángeles y arcángeles (Is 6,2-6; Ex 25,18; Ef 1,21; Col 1,16). Entre todos los tipos de ángeles, hay tres arcángeles que llevan nombre y en la Biblia se muestran llevando a cabo misiones especiales de Dios. Aquí su descripción y cómo puedes pedir su intercesión.

Arcángel Miguel

Su nombre significa “Quién como Dios” y aparece en la Biblia protegiendo al pueblo de Dios (Dan 10,13-21; 12,1) y luchando contra el dragón, Satanás (Ap 12,7-9). Se implora la intercesión de San Miguel para la protección del maligno y ayuda en la batalla espiritual. En su tiempo, el Papa León XII ordenó que la oración a San Miguel se rezara por la Iglesia después de cada misa.

Arcángel Gabriel

Su nombre significa “Fortaleza de Dios” y en la Biblia aparece llevando mensajes a seres humanos. Entre ellos están el mensaje a Zacarías sobre San Juan Bautista (Lc 1,19) y el mensaje de la Encarnación (Lc 1,26). Tradicionalmente se pide la intercesión de San Gabriel para abrir el corazón y gozar del misterio de la Encarnación.

Arcángel Rafael

Su nombre significa “medicina de Dios” y se encuentra en la Biblia ayudando y guiando al profeta Tobías en su viaje (Tob 5,4) y curando a Tobit, padre de Tobías (12,14). Por ello se le considera patrono de los viajeros y de los médicos. A San Rafael tradicionalmente se le pide la intercesión de guiarnos y llevarnos con bien en la peregrinación de esta vida.

 

Próximamente: El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

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Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza