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domingo, mayo 22, 2022
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El nacimiento del Mesías desde la Biblia

Para poder comprender el verdadero misterio de la Navidad y lo que implica para nosotros, es importante descifrar algunos de los pasajes bíblicos claves en torno al nacimiento del Mesías. En esta ocasión, lo haremos de la mano de la obra del papa emérito Benedicto XVI Jesús de Nazaret.

 

Genealogía de Jesús: La gran noticia

El Evangelio de Mateo tiene como introducción una larga lista de nombres que llevaría a cualquier lector a dejar de leer por aburrimiento. Pero, aunque a nosotros una genealogía pueda parecernos un comienzo bastante aburrido, para los judíos del tiempo de Jesús era la noticia de primera plana. El mensaje de la genealogía comunicaba la noticia más grande de su tiempo: el Mesías que tanto habían esperado había llegado y su nombre era Jesús

Mateo presenta la genealogía como una prueba de la identidad de Jesús. A continuación, explicamos algunos aspectos importantes que Mateo pretende comunicar.

JESÚS ES EL CUMPLIMIENTO DE LA PROMESA DE DIOS a Abraham hace cientos de años: “Por él (Abraham) serán bendecidos todos los pueblos” (Gen 18,18). Al final del Evangelio, Mateo muestra cómo Jesús cumple esta promesa: “Hagan discípulos de todas las naciones” (Mt 28,19).

DE LA CASA DE DAVID Según la promesa, el Mesías sería descendiente de David: “Tu casa y tu reino permanecerán para siempre” (2 Sam 7,16). Mateo comprueba que Jesús pertenece a la Casa de David y que es el cumplimiento de la promesa.

14 GENERACIONES Mateo divide la genealogía en tres partes que contienen 14 generaciones cada una. Ya que en hebreo cada letra tiene valor numérico, el nombre “David” equivale al número 14. Así el Evangelista muestra que toda la historia apunta al heredero de David: Jesucristo

MUJERES Además de María, Mateo incluye a cuatro mujeres: Tamar, Rajab, Rut y la mujer de Urías. Aunque hay diferentes interpretaciones de este pasaje, estas cuatro mujeres tienen algo en común: no son judías. Mateo resalta nuevamente el cumplimiento de la promesa universal de Dios a Abraham: que la salvación llegaría a todas las naciones.

VIRGEN MARÍA El orden de la genealogía cambia con María: ya no se dice que el Niño Jesús es hijo de José, sino que nació de su esposa María. Con esto, Mateo recalca el origen sobrenatural de Jesús. No fue concebido por hombre alguno, sino que proviene de Dios. Sin embargo, José sigue siendo importante: es el padre legal de Jesús y actuará como tal; esa es su misión.

 

Relato fidedigno

El Evangelio de Lucas nos cuenta de forma más detallada la infancia de Jesús. Por eso es de suma importancia resaltar que el evangelista se dio a la tarea de investigar todos los hechos de la vida de Jesús para poder contarla de manera precisa:

“Después de haber investigado cuidadosamente todo desde el principio, también a mí me ha parecido bueno escribir un relato ordenado”. (LC 1,3)

Los lugares, fechas y testigos que nombra son señas de ello. Veremos ahora dos de estos datos y su significado más profundo.

 

CÉSAR AUGUSTO Y JESÚS

“Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio” (Lc 2,1). Existe una relación entre Cristo y Augusto que va más allá del dato histórico. Augusto no se consideraba un emperador cualquiera, sino un semidiós. En su tiempo, se conocía como “salvador” y “redentor”. “Augusto” significa “digno de adoración”. Se creía que él traería un cambio inigualable al mundo, una nueva era, un tiempo de paz. Por ello, es interesante que en el reinado de esta figura naciera el verdadero Salvador y Redentor, el que en verdad es digno de adoración y quien traería la paz verdadera.

CENSO

El censo ha sido un tema de gran discusión. Se realizaba para recaudar impuestos de los ciudadanos. Hay documentos no bíblicos que atestiguan el hecho de que el censo ocurrió durante el reinado de Herodes el Grande, quien murió en el año 4 a. C. Por otro lado, el historiador judío contemporáneo de Jesús, Flavio Josefo, dice que se realizó en el año 6 a. C.

Esto puede parecer problemático, asegura el papa Benedicto XVI, porque el censo parece haber sucedido antes del nacimiento de Jesús, y no al mismo tiempo, como el Evangelio lo dice. Sin embargo, hay dos puntos que deben tomarse en cuenta. Primero, que el monje que en la Edad Media se encargó de calcular el inicio del nuevo calendario romano desde el nacimiento de Jesús evidentemente cometió un error de cálculo, por lo que el año del nacimiento de Jesús de hecho fue antes del año 1. Por otro lado, se debe tomar en cuenta que el censo, debido a su magnitud, era un proceso que tomaba varios años y no solo uno, por lo que el dato de Lucas no es incorrecto.

 

¿Cristo nació en una cueva?

Existe una tradición muy antigua que dice que Jesús nació en una cueva o gruta. Y, de hecho, se sabe que a las afueras de Belén había grutas que se usaban como establos en el tiempo de Jesús. Era costumbre construir casas en frente de estas, de tal manera que las grutas se convertían en una habitación más reservada para los animales.

La prueba más antigua proviene de san Justino mártir (100 – 165 d. C.), quien escribe: “Cuando el Niño nació en Belén, puesto que José no pudo encontrar un alojamiento en ese pueblo, instaló su morada en una cueva cerca de la aldea” (Diálogos con Trifón).

Asimismo, el cristiano Orígenes, en torno al año 235 d. C., escribe:

“En Belén se conoce la cueva donde nació [Jesús], y el pesebre dentro de la cueva donde estaba envuelto en pañales. Y el rumor corre en esos lugares, y entre aquellos que no pertenecen a la fe, que ciertamente Jesús nació en esta cueva, que es venerada y reverenciada por los cristianos”. (CONTRA CELSO)

Esta tradición se ve reforzada por la Basílica de la Natividad en Belén, que está construida sobre una cueva. La iglesia fue construida en el año 330 por Constantino y remodelada por el emperador Justiniano en el siglo VI.

Algunos historiadores han dicho que Jesús no pudo haber nacido en esta cueva donde se sitúa la iglesia porque se sabe que hubo ahí un antiguo culto al dios romano Adonis que supuestamente precedía al culto cristiano. Sin embargo, existe evidencia para decir lo contrario: primero fue un lugar de culto cristiano que fue paganizado y luego de nuevo recuperado por los cristianos.

La evidencia la provee san Jerónimo, que en el siglo V llegó a Belén para vivir en una cueva al lado del lugar donde Jesús había nacido. En el año 420 d. C., escribió que el emperador Adriano había destruido el lugar de culto cristiano y lo había convertido en un templo para Adonis en el año 131 d. C.

¿Es posible que el lugar donde se construyó la Basílica de la Natividad sea el lugar exacto donde nació Jesús? Hay buenas razones para creerlo. Al final, como dice el papa Benedicto XVI al respecto:

“Con frecuencia las tradiciones locales son una fuente más fiable que los archivos escritos”.

 

Pastores: Primeros testigos

Se puede decir que Jesús se revela primero a los humildes pastorcitos porque él es el buen pastor (Jn 10,11). Algunas de las figuras más importantes del Antiguo Testamento que prefiguraron a Jesús eran pastores, como Abraham, Jacob, Moisés y el rey David. El rey David fue ungido entre sus hermanos después de cuidar a las ovejas y así se convirtió en pastor del pueblo de Israel (2 Sam 5,2). Aún más, el profeta Miqueas profetizó que de Belén saldría el Mesías y añadió: “Él se alzará y pastoreará con el poder de Yahveh” (Mi 5,1-3).

Aún más, los pastores representan a los hijos pequeños y humildes que recibirán al Señor: “Yo te bendigo, Padre…, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños” (Lc 10,21). Este hecho es una invitación para nosotros: Cristo se revela a aquellos que humildemente están a la espera de él día tras día, en sus responsabilidades cotidianas.

 

Nacimiento: Prefiguración de su muerte

Los padres de la Iglesia han interpretado el nacimiento de Jesús como una prefiguración de su muerte. Incluso esta interpretación se ha visto reflejada en el arte. A continuación, mostramos algunos paralelos entre el nacimiento y la muerte de Cristo.

¿Reyes y magos?

Los Reyes Magos son quizá unas de las figuras más misteriosas del Nuevo Testamento. ¿Quiénes eran estos “magos que venían del Oriente” y que llegaron a Belén para adorar al “rey de los judíos” (Mt 2,1-2)?

El papa Benedicto XVI nos ayuda a contestar esta pregunta. Primero dice que la palabra “mago” tenía diferentes significados. Primero, podía referirse a los sacerdotes persas, cuyas creencias estaban basadas en la filosofía y quienes se consideran los maestros de los filósofos griegos. Asimismo, la palabra podía referirse a personas con poderes o conocimiento sobrenaturales o a impostores y seductores.

El Nuevo Testamento nos presenta estos dos tipos de “magos”. Encontramos en Hechos de los Apóstoles al mago Bar Jesús, “un falso profeta judío” que Pablo deja ciego por su perversidad (He 13,10). Pero encontramos también a estos magos del Oriente que reconocen a Jesús y viajan hasta Belén para adorarlo.

Esta realidad nos muestra algo importante sobre la religión en general, explica el papa: “[La religión] puede convertirse en el camino al verdadero conocimiento, el camino que llega a Jesucristo. Pero cuando, en su presencia, no logra abrirse a él y al contrario se opone a él, entonces se convierte en algo demoniaco y destructivo”.

Se han hecho otros intentos por des[1]cifrar con más exactitud quiénes eran estos personajes. Se ha planteado que eran astrónomos, y es evidente que hasta cierto punto tenían que serlo. Mas eso en sí no explica la convicción tan grande que los llevó a emprender un viaje de aquella magnitud para encontrar al rey de los judíos, o la inmensa alegría que sintieron al encontrarlo. Más que astrónomos, tenían que ser personas que buscaban profundamente la verdad, que vivían para ella. Son una imagen de aquellas personas que nunca se cansan de buscar la verdad hasta que la encuentran en Cristo.

 

¿ERAN REYES?

Tampoco se sabe con exactitud si estos magos eran reyes. La imagen de los reyes con camellos surgió cuando la Iglesia leyó este pasaje a la luz de dos profecías del Antiguo Testamento. La primera proviene del Salmo 72: “Los reyes de Tarsis y las islas traerán tributo… todos los reyes se postrarán ante él” (Sal 72,10). Otra profecía similar proviene de Isaías 60 y dice que reyes extranjeros se pondrán a su servicio. Tiempo después, otra tradición desarrolló el aspecto de universalidad de estas profecías y consideró que cada uno de ellos pertenecía a una raza distinta.

 

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Vladimir Mauricio-Pérez
Vladimir Mauricio-Pérez es el editor de El Pueblo Católico y el gerente de comunicaciones y medios de habla hispana de la arquidiócesis de Denver.
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