La obesidad y sobrepeso en las mujeres

Mavi Barraza

La educación alimentaria, la actividad física, la salud emocional, pero sobre todo el amor propio parecieran ser la clave para encaminarse a una vida más saludable, prevenir y combatir la obesidad y en las mujeres, quienes son el sexo más afectado por este mal.

Este fue el caso de Julissa y Areli, dos mujeres que vencieron la obesidad.

Ser obeso tiene consecuencias en la salud. Así lo descubrió Julissa Soto quien a sus 41 años cuenta que el ser “la gordita de la familia” le trajo muchas enfermedades físicas y psicológicas. “Me sentía mal, tenía colesterol, presión alta y depresiones”, recuerda.

A los  treinta y seis  años y después de pesar casi doscientas libras, esta mujer de 5’1” de estatura tomó la decisión de dar un cambio a su vida. Todo comenzó con querer sentirse bien por lo cual inició con cambiar su manera de comer y recurrir a diferentes programas de ayuda, ya que presentó altibajos emocionales donde sentía frustración, estrés y ansiedad al no ver los resultados que ella deseaba. Julissa no se dio por vencida y ahora tiene un peso adecuado a su estatura, se convirtió en fisicoculturista y lleva una vida basada en la alimentación y el ejercicio.

Areli Tovar es una instructora de “fitness” que desde hace 7 años conoció la maravilla de llevar una vida saludable, no sin antes haber pasado por períodos de frustración: “Unas veces bajaba cinco libras, pero subía diez; otras bajaba diez y subía cinco”, aseguró. Fue a sus 26 años y mientras vivía en Hawái que esta chica decidió que su volumen no era saludable (pesaba 175 libras y medía 5’ pies de estatura) y comenzó a educarse en el tema de la nutrición. Al cabo de un año, Areli logró bajar 65 libras y cambiar su estilo de vida, implementando la actividad física como parte de su rutina.

 

Las dietas no funcionan

Precisamente sobre la educación alimentaria, Malena Perdomo, MS, RD, CDE, nutricionista-dietista quien ha trabajado en diferentes campañas educando a los latinos en Estados Unidos acerca de la nutrición, indica que lo más importante es desarrollar el hábito de comer saludable por la salud y no por lo estético.

Perdomo enfatiza que las dietas no funcionan: “Quitarse la mentalidad de estar a dieta es esencial para mantenerse saludable”, dijo la nutricionista. Ella explica que cuando una persona se pone “a dieta” se desarrolla la mentalidad de “esperar únicamente al resultado final que es bajar de peso”, pero una vez alcanzada la meta, la mayoría de las personas dejan la dieta y recuperan el peso perdido. “Se debe de pensar en realizar cambios del estilo de vida, del comportamiento a la hora de comer y de la manera de cocinar”, agregó.

 

¿Existe la receta perfecta?

No existe una receta perfecta para bajar de peso ya que cada caso es diferente, pero el factor más importante es “hacer una reflexión sobre el cuidado que le brindamos a nuestro acompañante desconocido e ignorado, que es nuestro cuerpo”, sugiere la psicóloga Yolanda Barrera.

“Hay personas que cuando se sienten cansadas sienten la necesidad de comer para sentir la energía que produce el alimento, como existen también los comedores emocionales (aquellas personas que comen por ansiedad o por depresión, etc.)”

Es por eso que desde el punto de vista psicológico, el equilibrio en los diferentes aspectos de la vida de la persona es fundamental para una mente y un cuerpo sano.

 

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo más comunes de la obesidad y sobrepeso se encuentran las alteraciones en el sueño, la depresión, el estado de ánimo, la ansiedad y la ingesta y gasto de calorías, así como una baja autoestima.

 

Recomendaciones

Perdomo recomienda llevar un diario de lo que se ingiere diariamente, así como de las cantidades y el horario de comidas para estar más conscientes de los cambios que se pueden realizar. Además, sugiere hacer del momento de comer un tiempo sagrado, evitando comer de prisa, sentado frente al televisor o mientras se está en el vehículo, y también mantenerse hidratado, tomando la mitad de tu peso en onzas de agua.

Por su parte, la doctora Barrera sugiere que si el cuerpo es el templo que el Creador dio a cada uno de sus hijos, es importante plantearse la pregunta: ¿Estoy respetando mi templo? Eso hará que la persona esté más consciente del cuidado que se presta a sí mismo.

 

Estadísticas y datos curiosos

La obesidad afecta a unos grupos más que a otros, siendo los hispanos el segundo grupo más afectado (42.5%).

Las mujeres que tienen un postgrado son menos propensas a este mal, comparadas con las mujeres con menos educación.

 

 

 

 

 

 

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”