La teología del chocolate

Stargazer Fine Chocolates está en el negocio de la alegría

Aaron Lambert

Mientras un padre y su hija pequeña caminan por la puerta de Stargazer Fine Chocolates, la niña explora con entusiasmo la tienda y señala a los hipopótamos de chocolate y las trufas coloridas, John D’Onofrio observa con una sonrisa y dice: “Esa es mi alegría”.

Karen, la hija de John, es responsable de elaborar a mano las deliciosas golosinas que llenan los estantes de Stargazer Fine Chocolates, pero como dice John, su negocio realmente es el de brindar alegría a la comunidad.

“Lo que realmente creo que hacemos es difundir el sentimiento de comunidad y la alegría”, dijo John.

Stargazer solo ha estado abierto por un año, pero en ese momento, han logrado una gran huella en el vecindario Hale de Denver, principalmente a través de elogios de boca en boca llenos de chocolate. Y el chocolate realmente habla por sí mismo. Lo más dulce, sin embargo, es la historia tan poco probable de cómo llego a formarse Stargazer.

 

¿De la teología al … ¿chocolate?

La familia D’Onofrio son feligreses de la parroquia Christ the King, que es donde comienza la historia de Stargazer. Después de especializarse en Estudios Internacionales en la Universidad de Denver, Karen pasó dos años en el Congo haciendo trabajo misionero con las Hijas de la Caridad Kenoshan. Servir a la gente de África fue una experiencia que le cambió la vida a Karen, pero a su regreso, decidió que quería pasar tiempo en su propia comunidad. Sin embargo, también regresó con un nuevo entusiasmo por la fe y comenzó a obtener una maestría en Teología a través del Augustine Institute.

“La mayoría de los graduados de AI hacen [algo] en la educación religiosa, pero a mí no me interesaba eso”, dijo Karen. “Lo vi más como un título de vida, saber más sobre mi fe me ayudaría en la vida”.

Karen se graduó de la Augustine Institute en 2015 y se encontró con otra encrucijada en su vida. ¿Qué sería lo siguiente? Tal como sucedió, su vida daría un giro inesperado, uno que ni ella, ni su padre ni ninguno de sus familiares habrían adivinado, pero ha sido una bendición desde el principio.

Comenzó con un chocolatero al que había ido la familia D’Onofrio durante años. John se había hecho amigo de él a lo largo de los años y, tras su retiro, consideraron hacerse cargo de su tienda. Si bien eso no terminó pasando, Karen, recién salida de la Augustine Institute con un título en teología y sin saber qué hacer, se dedicó a instruirse con el chocolatero familiar y aprendió cómo hacer chocolate. Mientras John y su esposa, Norene, inicialmente se preguntaban por qué Karen había pasado todo ese tiempo estudiando teología para comenzar a hacer chocolate, vieron lo feliz que la hacía.

“Cada vez que iba a la tienda de chocolates y la veía trabajar en la parte de atrás, tenía una sonrisa”, recordó John. “Eso fue lo más importante para mí”.

Después de sumergirse en todo lo relacionado con el chocolate y aprender todo lo que había que saber, Karen se convirtió en una maestra chocolatera. Luego vino la parte divertida: hacer chocolate.

“Me instalé en el comedor y me puse a trabajar”, dijo. La primera iteracción de lo que se convertiría en Stargazer comenzó repartiendo los chocolates a amigos y familiares. Eventualmente, decidieron “ir por ellos” como a un negocio normal.

Después de mudarse temporalmente a una comisaria en Montbello, el padre Daniel Leonard, quien era párroco de Christ the King, ofreció la cocina de la parroquia como el nuevo espacio de trabajo de Karen. John, que tiene experiencia como abogado, saltó a través de arduos obstáculos para conseguir que la cocina de Cristo Rey tuviera las licencias adecuadas para poder vender.

Mientras Stargazer trabajaba en la parroquia Christ the King, John recuerda con afecto que los niños de allí lo llamaban Willy Wonka debido a todo el chocolate que siempre llevaba consigo. Desde el principio, una parte clave de Stargazer ha sido retribuir a la comunidad, y esto comenzó en la parroquia.

“Comenzamos a hacer nuestro chocolate allí”, dijo John. “Teníamos ventas en el salón de la iglesia después de ciertas Misas. Dimos todas nuestras ganancias de esas ventas a la escuela”.

 

Un asunto de familia
Después de crecer de manera constante y controlar la producción, llegó el momento de que Stargazer encontrara un hogar. Ubicado en 700 Colorado Blvd., al lado de Snooze y frente a Trader Joe’s, Stargazer ofrece sabrosas golosinas para que todos disfruten, y ha agregado una selección de bebidas calientes como café y, por supuesto, chocolate caliente, a su menú. Incluso pueden crear barras de chocolate personalizadas con logotipos corporativos y otros elementos, lo que han hecho anteriormente para el Seminario Teológico St. John Vianney.

Stargazer ha operado como un negocio de familia desde el principio. John se encarga de la parte comercial y del mercadeo; el hermano de Karen, Tim, es el ayudante de chocolatería de la tienda, y la madre de Karen, Norene, se encarga de todo lo demás.

“Sin [mi madre], nos derrumbaríamos”, dijo Karen. “Ella empaca casi todo, encuentra las cajas que necesitamos … cualquier cosa que necesitemos, ella se encargará”.

El nombre Stargazer proviene de stargazer lily (lirio), que la mayoría de los católicos saben que es una alusión a San José, el santo patrón del trabajador. Incluso tienen una imagen de San José colgada en la pared de su tienda.

“También nos gusta mucho el nombre Stargazer porque es soñador, romántico y [es] chocolate”, dijo Karen. “[El nombre] encajaba con todo el sentimiento de lo que buscábamos”.

No encontrarás Wi-Fi gratis ni una ventana de auto servicio en Stargazer. Lo que encontrarás es un ambiente acogedor y amistoso que invita a la conversación cara a cara, el compañerismo y, por supuesto, la oportunidad de disfrutar de un delicioso chocolate.

Karen insiste en que su trasfondo teológico y su comprensión de la fe son útiles cuando prepara los chocolates. De hecho, desde una perspectiva espiritual, hay mucho más en el chocolate de lo que las personas se dan cuenta, dice ella.

“Trato de hacer que mis chocolates sean hermosos y ofrecer esa belleza al mundo también es algo que está arraigado en mi fe: hacer algo que se vea hermoso y tenga un sabor hermoso que pueda brindarte alegría”, dijo. “Creo que el chocolate es realmente algo que tiene un valor teológico porque crece en el árbol de cacao y es muy diferente. Los seres humanos tenemos que involucrar a nuestro intelecto que Dios nos dio para descubrir cómo hacer chocolate con el grano de cacao”.

Estos guiños al catolicismo, aunque sean sutiles, son intencionales por parte de Stargazer, aunque Karen bromea sobre tener un “personal teológicamente competente”. La fe de la familia D’Onofrio no es solo el fundamento de cómo tratan a otras personas; Es el corazón de cómo manejan su negocio. John recordó haber invitado a una mujer mayor que esperaba por una mesa en Snooze para que entrara a la tienda a tomar asiento. Cuando la mujer comentó que no iba a comprar nada, John dijo que no le había pedido que lo hiciera. Él simplemente le pidió que se sentara.

“Es así de simple”, dijo. “No tienes que ver muy lejos para ser un buen cristiano o un buen católico. Las oportunidades abundan”.

La simplicidad es todo para Karen, John y el resto de la familia D’Onofrio, ya que quieren que Stargazer sea conocido como un negocio que simplemente aporta alegría a la comunidad.

“Es un negocio tan feliz”, dijo Karen. “Es alegre”.

Próximamente: “Todo es posible”: Tres madres hispanas obtienen licenciatura a través de Centro San Juan Diego

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“¡Gracias por atreverse a soñar y a buscar un mundo mejor!” Con estas palabras Alfonso Lara, director de Centro San Juan Diego, dio la bienvenida a las tres graduadas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), cuya graduación se llevó a cabo el viernes, 14 de junio, en CSJD en Denver.

Las tres licenciadas – Jovana López González, Leticia Morales Gonzáles y María Guadalupe Sánchez Casarrubias – obtuvieron sus respectivos títulos gracias a la alianza establecida entre CSJD y UPAEP en el 2012, la cual le ha permitido a CSJD ofrecer licenciaturas y maestrías en línea, en español, válidas en los Estados Unidos y a un precio asequible.

La graduación de estudiantes de la Universidad Popular del Estado de Puebla (UPAEP) que obtuvieron su licenciatura a través de Centro San Juan Diego, se llevó a cabo el 14 de junio en Denver. (Fotos de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

La ceremonia fue dirigida por el distinguido periodista Rodolfo Cárdenas, como maestro de ceremonias, y contó con la presencia de los cónsules de Guatemala, El Salvador y Perú en Denver; así como de tres representantes de UPAEP, quienes viajaron desde Puebla para la ocasión; el Vicario General de la Arquidiócesis, padre Randy Dollins; la hermana Alicia Cuarón, y otros estudiantes, amigos y familiares.

Aquí presentamos a las nuevas licenciadas.

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Jovana López González

Lic. en Administración de Empresas

Originaria de la Ciudad de México, Jovana fue impulsada por su deseo de ser un buen ejemplo para su hijo y para la comunidad hispana a la hora de comenzar su carrera en Administración de Empresas en UPAEP Online por medio de CSJD.

“Me siento contenta, muy satisfecha y con un logro cumplido, más que nada, para mí y para mi familia”, dijo a El Pueblo Católico Jovana, quien llegó hace 19 años a este país. “Nunca pensé que esto se fuera a hacer realidad. Fueron más de 4 años y decía yo ya al final: ‘a lo mejor no puedo’, porque tomé más materias para poderla terminar más rápido, pero aquí estoy”.

Jovana López González obtuvo su licenciatura en Administración de Empresas. (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Aseguró que su camino no fue fácil, ya que uno de sus retos más grandes fue el comenzar con un nivel de computación muy básico, lo que la obligó a aprender computación y llevar sus materias a la vez.

Sin embargo, dirigiéndose a las personas que están indecisas sobre si deberían o no emprender el camino de una carrera universitaria, asegura “que nunca es tarde. No importa la nacionalidad, no importa la edad – que siempre hay oportunidad. El tiempo se lo da uno, y cuando uno quiere, se puede. Y que no dejen su sueño atrás, que lo hagan realidad, que todos los días se levanten con el sueño de seguir adelante”.

 

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Leticia Morales Domínguez

Lic. en Gestión de Tecnologías de Información

Debido a diversos problemas, Leticia tuvo que dejar sus estudios universitarios en México, pero, tras mudarse a los Estados Unidos con su esposo, nunca olvidó su sueño: “Me prometí a mí misma que iba a estudiar algo, aunque fuera algo sencillo”.

La oriunda de Chalchihuites, Zacatecas, estuvo “tocando puertas” por más 20 años. Estudió inglés, obtuvo su GED, pero su sueño de estudiar una carrera parecía lejano – hasta que escuchó la oportunidad que CSJD ofrecía a través de UPAEP Online, “y no lo pensé dos veces”, aseguró.

Siendo madre de tres hijos, el más pequeño de 2 años, las dificultades no fueron pocas. “Fue difícil coordinar las actividades como alumna, madre y además como empleada… Tuve que estar estudiando en el turno de la noche para poder culminar mis estudios”, dijo Leticia a El Pueblo Católico.

Leticia Morales Domínguez obtuvo su licenciatura en Gestión de Tecnologías de la Información (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Pero ahora, para la catequista y feligrés de St. Michael the Archangel en Aurora, este logro la hace sentir como si estuviera sentada en la cima de una montaña “divisando el paisaje hermoso”.

“No hay obstáculos que no podemos vencer. Todos tenemos las capacidades, los dones que Dios nos dio para poder lograr nuestros sueños.

“Me gustaría (decirles a) todas las personas que tengan este sueño, que se acerquen a UPAEP, al CSJD, porque es posible, y hay un gran equipo detrás de nosotros para apoyarnos. No vamos solos en esta carrera”.

 

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

María Guadalupe Sánchez Casarrubias

Lic. en Innovación y Asesoramiento Educativo

“El amor: el amor a mí, el amor a los demás y el amor a mi familia” es lo que llevó a María, madre inmigrante de la Ciudad de México, a obtener su licenciatura en Innovación y Asesoramiento Educativo en CSJD. “No sabía identificar qué era lo que me había motivado, hasta que, empezando este proceso, me di cuenta de que era por amor, amor de entrega hacia los demás”.

María ve este hito en su vida como el comienzo de algo nuevo: “Esto es apenas el principio de lo que me gustaría hacer, que es apoyar a la comunidad hispana”, dijo la graduada en diálogo con El Pueblo Católico, expresando los muchos sueños que tiene por cumplir.

María Guadalupe Sánchez Cassarrubias obtuvo su licenciatura en Innovación y Asesoramiento Educativo. (Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

No obstante, su camino no ha sido todo color de rosa. “Lo más difícil fue empezar una licenciatura a ya más de los 40 años y las barreras de la tecnología: yo no sabía usar una computadora”. Aun así, no se rindió, y anima a otros a seguir luchando por sus sueños.

“Les diría a las personas indecisas que se animen. La educación es algo que nos va a permitir ser más grandes, y nos va a permitir ver el mundo de diferente manera y entregarnos de diferente manera al mundo… No hay límites si uno no los tiene en la mente”, aseguró María.

(Foto de Nissa LaPoint | Centro San Juan Diego)

Para más información sobre cómo obtener una licenciatura a través de CSJD, visite:

centrosanjuandiego.org/upaep/ o llame al (303) 295-9470.