Lleva a Cristo contigo a las urnas el día de las elecciones

Aaron Lambert

A medida que se acerca el día de las elecciones, los votantes de Colorado se preparan para lo que seguramente será un momento crucial en el futuro político del estado.

Como mostraron las elecciones presidenciales del 2016, Colorado es un estado azul [demócrata] lo que significa que los republicanos han estado trabajado muy duro para regresar al estado a la derecha. Con Jared Polis en el lado Demócrata y Walker Stapleton en el lado Republicano como favoritos -para ser el sucesor de John Hickenlooper, el actual gobernador del Colorado-, este voto será crucial.

La Iglesia Católica no les dice a los feligreses por qué candidato votar. Es responsabilidad de cada persona educarse y saber más sobre cada candidato, sus creencias, los valores que defienden y a qué tipo de legislaciones apoyan o a cuáles se oponen. Antes de las elecciones presidenciales de 2016, el arzobispo Samuel J. Aquila escribió una columna titulada “Votando como católico” que contenía información importante sobre los temas que los católicos deben tomar en cuenta al salir a las urnas. La guía que él escribió en ese entonces es también relevante para las próximas elecciones. “Esta es la guía más importante que puedo ofrecer”, escribió. “Permitan que sea su encuentro personal con Cristo y la Iglesia los que guíen sus decisiones políticas. Y digo esto porque creemos que esta verdad sobre nosotros mismos y el mundo en que vivimos es revelada en y a través de Él. Nuestra sociedad sufre y ha sufrido desde hace tiempo porque muy pocas personas viven una vida íntegra en la que no se vea dividido ‘lo personal’ de ‘lo público’”.

Aunque los temas de las elecciones estatales difieran de las del año pasado, se aplica el mismo principio. Los católicos deben considerar las enseñanzas de Cristo y de su Iglesia al momento de votar. El arzobispo Aquila brinda tres consejos:

“[Primero], ver quién está formando tu conciencia”. escribió. “¿Es tu encuentro personal con Jesucristo y la Iglesia, -la voz de Dios que no puede contradecir la verdad o la revelación-, o la ideología de algún partido político?” “Segundo, mira cómo has influenciado en la sociedad. ¿Como has buscado el bien común y los valores del Evangelio, especialmente al servir a los pobres, los necesitados, los no nacidos y los moribundos? Por último, les imploró a los feligreses a que “vean como cada una de las plataformas políticas apoya la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, la libertad de religión y la libertad de conciencia, la familia y los pobres”.

Es una tentación para los católicos alinearse con el partido Republicano, ya que generalmente promueven valores y políticas que tienden a estar más en línea con las enseñanzas de la Iglesia. Sin embargo, el arzobispo Aquila destacó que ser un fiel seguidor de Cristo no es un acto partidista, y que uno no debe pensar en su papel en el proceso democrático en esos términos.

“Si tú vives tu fe católica no podrás estar completamente alineado con ningún partido político, lo cual está bien”, indicó el Prelado.

En lo que respecta a temas específicos, quedará a conciencia de la persona cómo votar. Sin embargo, el arzobispo Aquila enfatizó que cuando se trata de defender la dignidad de la vida, mientras que “hay algunos temas que los cristianos pueden debatir legítimamente, como cuáles son las políticas más efectivas para cuidar a los pobres, cada seguidor de Jesucristo debe oponerse en todo momento al asesinato directo de seres humanos inocentes”.

 

“No hay excepciones legítimas a esta enseñanza”, subrayó.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.

Próximamente: Santos fuertes para nuestros tiempos de duda

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“Declaro en verdad y con alegría en mi corazón – ante Dios y sus santos ángeles – que nunca he tenido ningún motivo en mi trabajo que el de predicar la Buena Noticia y sus promesas. Esta es la única razón por la que regresé aquí a Irlanda – lugar del que apenas escapé vivo”. Estas palabras del libro La Confesión de San Patricio reflejan la fuerza del Espíritu Santo que se desarrolló a través de Jesús cuando dio su vida en la cruz,  cuando inspiró a San Esteban, el primer mártir, y cuando continúa moviendo a personas alrededor del mundo para ser testigos de Cristo, sin importar el costo.

Esta semana celebramos las fiestas de dos hombres fuertes: San Patricio y San José. Ambos vivieron durante tiempos difíciles y buscaron vivir plenamente la fe. El ejemplo de estos hombres, nuestros predecesores en la fe nos proveen un modelo de una Cuaresma provechosa y también de una labor evangelizadora en una cultura que duda de todo.

San José era, de acuerdo con el evangelio de San Mateo, un “hombre justo” (Mt. 1:19) cuyo deseo de seguir a Dios en todo lo que hacía era evidente en sus acciones. Bajo la ley judía, José debía divorciarse de María porque la había encontrado embarazada luego de que ellos se habían comprometido, pero antes de que vivieran juntos. Y así, José vio cuán pura y buena era María.

Cuando un ángel apareció a San José en un sueño y le dijo que María estaba embarazada por obra del Espíritu Santo, él no dudó en traerla a su casa, aún cuando sus compañeros creyentes ciertamente cuestionaran su integridad y la de ella. Esta es una lección muy valiosa para las personas de fe de hoy. Es mucho mejor seguir el plan de Dios para nosotros que estar de acuerdo con lo que la sociedad considera sabio.

Esto lo vemos también en la disposición de San José de huir a Egipto a instancias de otro sueño angelical. Quizás él tendría que conformar su corazón con el del plan del Padre cuando escuchó al profeta Simeón predecir que una espada atravesaría el corazón de María y que Jesús sería un “signo de contradicción” (Lc. 2: 22 – 36). Seguramente su corazón pudo haber estado movido por el deseo de proteger a su esposa y a su hijo adoptivo, pero él también pudo ver que Dios estaba en sus obras y en las de su familia.

Cuando San Patricio tenía unos 15 años, fue capturado de su casa en Gran Bretaña occidental por piratas irlandeses y fue vendido en esclavitud. Pasó seis años como esclavo cuidando los rebaños de su amo, pero durante este tiempo se fue acercando progresivamente a Dios y a la fe que previamente había desechado.

Después de regresar a casa cuando escapó de la esclavitud en Irlanda, Patricio tuvo una visión en la cual los irlandeses lo llamaron para que regresara. “¡Niño santo!”, clamaron usando el apodo con el que se burlaron de él cuando eran esclavos: “Ven y camina con nosotros”. Curiosamente, en lugar de enojarse, San Patricio dijo que su corazón se conmovió con estas plegarias.

San Patricio supo lo que estaba enfrentando. Una tierra poblada de 150 tribus cada una liderada por un rey, una sociedad influenciada por los druidas (clase sacerdotal que tenían una gran influencia en la sociedad celta n.d.t) y otras religiones paganas y la Iglesia cristiana contaban probablemente solo en cientos. Pero San Patricio no se desanimó y con fe y alegría se dirigió a Irlanda.

En las mentes y corazones de Irlanda había muchas ideas en conflicto (muchas de ellas dañinas) compitiendo como ocurre ahora. Mientras recorremos nuestro camino a lo largo de la Cuaresma y buscamos una intimidad más grande con Dios – quien es el camino, la verdad y la vida – pidamos la fe fuerte de San José y San Patricio que nos ayude en nuestro caminar. Escuchemos la voz de Dios, la voz de Jesús y no la del mundo, o lo que es peor, la del diablo.

Con el don de la fe y la fuerza del Espíritu Santo, digamos como San Patricio: “Dios escuchó mis plegarias para que yo, por tonto que fuera, pudiera atreverme a emprender una misión tan santa y maravillosa en estos últimos días – que, a mi manera, podría ser como aquellos que Dios dijo que vendrían a predicar y ser testigos de las buenas nuevas para todos los no creyentes … “.

Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa @CalenVilla