No dejes que tus hijos se aburran en casa este verano

Rocio Madera

Aunque nuestro maravilloso estado continúa sorprendiéndonos con días de nieve y bajas temperaturas, la diversión del verano está más cerca de lo que piensas y la inscripción para las actividades de verano ha comenzado. Nunca es demasiado pronto para planear con anticipación.

Aquí algunas opciones para actividades de verano que estarán llevándose a cabo este año.

 

Steubenville de las Rocosas

Por 23º año consecutivo, los estudiantes de preparatoria están invitados a un gran fin de semana en la Conferencia Steubenville of the Rockies, que se llevará a cabo en el hotel Crowne Plaza DIA de Denver.

Será un fin de semana lleno de oradores inspiradores, adoración eucarística, música estimulante, diversión y compañerismo con más de 2,000 adolescentes católicos de todo el país. Si no cursas la preparatoria, pero aún quieres asistir a la Conferencia de Steubenville, puedes ser parte del Escuadrón de la Misericordia para jóvenes adultos de entre 18 y 25 años.

La inscripción para la Conferencia Steubenville of the Rockies, ya está abierta. Asegura tu lugar y obten más información en archden.org/eflm/conferences-retreats/Steubenville.

 

Highlight Catholic Sports Camps

Anteriormente conocido como Frassati Sports y Adventure Camp, Highlight Catholic Ministries ha ampliado sus programas para incluir campamentos deportivos para niños y niñas.

Frassati Sports Camp comenzó como un ministerio de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes en el 2016, este campamento es una división de Highlight para niños que incluye béisbol, baloncesto, fútbol y más. Badano Sports, nombrado por la Beata Chiara “Luce” Badano, es la división femenina de Highlight que inició en el 2018.

Todos los campamentos incluyen oración, simulacros, catequesis, concursos, juegos, tutoría católica, oradores, obsequios y premios.

Para inscripciones y detalles sobre los campamentos de verano, visita highlightcatholic.org.

 

Annunciation Heights

Si estás buscando un lugar donde tu o tus pequeños puedan encontrar a Dios a través de la belleza de la creación, Annunciation Heights es el lugar.

Annunciation Heights es un campamento católico para jóvenes y familias ubicado en el corazón de las majestuosas Montañas Rocosas de Colorado. Los programas del campamento de verano incluyen actividades como senderismo, escalada y tirolesa, al igual que misa diaria, confesión, formación y oración.

Este año, habrá seis campamentos de junio a julio para campistas de cuarto a 12 grado, además de tres campamentos familiares.

La inscripción para Annunciation Heights Summer Camp 2020 ya está abierta y el espacio es limitado. Regístrate visitando annunciationheights.org.

 

Totus Tuus

Totus Tuus (latín para Totalmente tuyo) es un programa catequético de verano divertido y enérgico para estudiantes de primer grado hasta el 12, en todo el país. El programa consiste en enviar a estudiantes universitarios y seminaristas de todo Estados Unidos en equipos de cuatro para organizar eventos y ayudar a los asistentes del programa a desarrollar una relación con Jesucristo, y aprender un ejemplo vibrante de fe por parte de los jóvenes adultos.

Este año marcará 20 años que el programa Totus Tuus ha estado en la Arquidiócesis de Denver. Las parroquias pueden solicitar un programa Totus Tuus para que se lleve a cabo en su parroquia, y los jóvenes adultos también pueden solicitar ser instructores.

Para obtener más información sobre el registro y las parroquias participantes, visite archden.org/totustuus.

Próximamente: Cómo responder a la violencia y confusión en el Capitolio

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

En estos tiempos turbulentos, todos se están haciendo la misma pregunta: “¿Cuál es la verdad?”. Según se conteste esta pregunta, y dado el relativismo de nuestro día, nos dividimos en bandos. La división se hizo totalmente manifiesta cuando un grupo de personas irrumpió en el Capitolio en Washington D.C. el pasado 6 de enero. En ese momento, vimos estallar claramente la ira y la violencia, generados por sentimientos de supresión de derechos, justo como lo habíamos visto los meses anteriores en muchas de nuestras ciudades más grandes. Tanto la derecha como la izquierda han recurrido a la violencia, lo cual es inaceptable en una sociedad civil y democrática.

¿Cuál es la raíz de esta agitación? Nuestro país está sufriendo de la descomposición de la integridad moral común y las verdades que la constituyen y que nos han permanecido unidos por unos 245 años. Ahora, cuando las personas buscan la verdad sobre casi cualquier tema, no encuentran una sola respuesta. En cambio, se encuentran con una multitud de voces contrapuestas, cada una con su propia agenda. Cada vez es más difícil encontrar una persona o una organización que busque el bien común.

Pero ¿qué debería un católico hacer durante este tiempo? ¿Cómo deberíamos responder a los constantes ataques a nuestros valores nacionales y religiosos y el deterioro de la buena intención hacia nuestro prójimo?

La única solución que reparará la debilitada integridad moral de la sociedad es la búsqueda de Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida. Recuerdo ahora mismo ese verso del salmista que dice “Aunque braman las naciones y tiemblan los reinos, él lanza su voz y la tierra se deshace. El Señor de los Ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob” (Sal 46,7-8). Él es el único que puede penetrar nuestra postura y retórica y disipar la tiniebla de la confusión. Jesús, la Palabra de Dios, nos revela a nosotros mismos y nos muestra el camino a la felicidad verdadera, como individuos y como sociedad.

Para permitir que Dios haga esto, debemos redescubrir el valor del silencio y pasar tiempo con él en su Palabra y los sacramentos. Tal como Dios se mostró a Elías en el monte Horeb, no estaba en el gran viento, en el terremoto o en el fuego; estaba en “el susurro de una brisa suave” (cf. 1 Reyes 19,9-12). Esto significa que debemos poner nuestra confianza de salvación en Cristo y buscar su sabiduría sobre cómo vivir, en vez de convertirnos en comentaristas, políticos o partidos políticos. Ellos pueden promover legislaciones o dar discursos que contienen verdad, y eso es loable y debe apoyarse cuando suceda. Pero no debemos olvidar que estamos hechos para el cielo y estamos llamados a construir el reino de Dios, no una utopía en la tierra. Jesús nos recuerda que primero debemos buscar “el reino de Dios” y “la voluntad del Padre”. San Pablo les recordó a los romanos, y hoy nos recuerda a nosotros, “No os acomodéis a la forma de pensar del mundo presente; antes bien, transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto” (Rom 12,2).

Esto significa ver tanto a nuestros amigos como a nuestros enemigos como hijos e hijas del Padre, sin importar sus creencias, etnias o afiliación política. Esto implica adoptar la visión de la Madre Teresa, de San Francisco o de Julia Greeley. Vieron a otros como Jesús lo hace.

Cuando Jesús se encontró con la mujer sorprendida en adulterio, no la condenó, sino que la llamó al arrepentimiento. Tanto San Francisco como la Madre Teresa experimentaron un llamado a cuidar de los despreciados, lo que ciertamente aplica a nuestro ambiente sobrepartidista. En vez de los leprosos o enfermos abandonados a su muerte en los desagües que San Francisco y la Madre Teresa cuidaron, se nos está pidiendo a cada uno de nosotros que veamos a nuestros vecinos, familiares, amigos o enemigos con los ojos de Jesús. San Francisco se conmovió y besó a un leproso y después se dedicó a cuidarlos. La Madre Teresa fue llamada a recoger a los enfermos y moribundos y defender a los no nacidos. Nosotros estamos llamados a hacer las mismas obras de misericordia, pero también a amar a otros como Cristo no ha amado. No podremos hacer esto al menos que recibamos el amor de Dios y reconozcamos que él es real.

Que nuestra Santa Madre, Reina de la Paz, interceda por nosotros y nuestro país, para que nos arraigamos más completamente a la Verdad, que nuestra mente se convierta en la mente de Cristo, y que nuestro corazón sea más como el Sagrado Corazón de Jesús.