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martes, mayo 24, 2022
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El rostro hispano de la Colecta Anual del Arzobispo

Celia García, una madre y esposa trabajadora que inmigró con su familia desde Zacatecas, entró en grandes apuros el día en que su mamá de casi 90 años se puso muy grave y tuvo que ser internada en el hospital.

“Después que la atendieron en el hospital University de Aurora, llenamos la aplicación para conseguir ayuda económica pero no calificaba para Medicare. La querían mandar a un asilo para ancianos y le iban a hacer más estudios, pero al ver a toda la familia reunida se dieron cuanta de que no era la mejor idea, que la mejor idea era que fuera a casa con uno de sus hijos”, dijo Celia.

Por eso refirieron a la familia a Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Denver para ver si podían conseguir algún tipo de ayuda.

“Estamos muy agradecidos por todo lo que hicieron por mi mamá. Le prepararon su recámara en casa, le dieron medicina, una cama especial, pañales, oxígeno… La visitaban enfermeras tres veces por semana, la bañaban y hasta le cortaban las uñas. También recibía ayuda psicológica”, aseguró Celia. “Y nunca nos cobraron un solo centavo”.

Esta experiencia movió grandemente a Celia y su familia.

“Estamos muy agradecidos con Dios y con la arquidiócesis. No podremos nunca recompensar esa ayuda tan importante que nos dieron”, dijo.

Como miles de inmigrantes, Celia y su esposo han salido adelante trabajando arduamente en restaurantes y supermercados, ganando el salario mínimo.

“Aunque sé que nunca podremos recompensar toda la ayuda que hemos recibido, mi esposo y yo decidimos apuntarnos para dar $10 al mes a la Colecta Anual del Arzobispo, porque nos dimos cuenta de que es lo que hace todo esto posible,” Celia afirmó. “Sé que no es mucho, pero al menos ese dinero no se desperdicia y ayuda a otras personas como nosotros”.

Otra razón que la motivó a contribuir a esta colecta fue la ayuda que recibió directamente en el proceso de nulidad de su matrimonio anterior.

El proceso de nulidad -el cual determina si un matrimonio fue válido o inválido desde el principio- puede ser largo y costoso.

“Tuve que ir a cuatro cortes y la última fue en Filadelfia”, dijo Celia. “Me iba a costar más de $7,000 y la arquidiócesis casi me cubrió todo. Tuve que pagar muy poco”.

La madre de tres y abuela de cinco invita a todos hispanos a apoyar igualmente a la misión de la Iglesia a través de esta Colecta, aunque solo puedan dar poco, pues hace posible que muchas personas reciban ayuda espiritual y material en tiempos de necesidad.

“No hay que detenernos en dar ayuda porque Dios siempre nos da el ciento por uno. Es una oportunidad para dar gracias a Dios por lo que ya nos ha dado, que es primero la vida y también lo que tenemos”, aseguró.

“Cuando Dios nos llame a dar cuentas no nos va a preguntar cuánto ganamos, sino cuánto y cómo lo compartimos. Él mismo dice: ‘¿Me diste de beber?’”, concluyó Celia. “Nosotros ganamos el mínimo, pero nunca nos ha faltado nada por dar; Dios nos bendice de muchas formas más. Y tengo entendido que el que tiene la mano abierta para dar también la tiene abierta para recibir”.

Para contribuir a la Colecta Anual del Arzobispo, haga clic AQUÍ.

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