La alegría de dar una mano a los que lo necesitan

Escritor Invitado

Michael Sinnett es Vicepresidente de Refugios en Catholic Charities de la arquidiócesis de Denver.

En una reciente misión médica a la ciudad de Ayaviri, en lo alto de las montañas de los Andes en el sur de Perú, conocí a un hombre cuyos codos se habían congelado en un ángulo de 45 grados durante 20 años. Él no podía vestirse solo. Después de un examen, uno de los doctores le puso una inyección al hombre en los codos. En cuestión de minutos, tenía un rango de movimiento. El empezó a llorar. Y estaba emocionado de ir a casa para darle un abrazo a su esposa.

Mi trabajo era como voluntario. No tengo antecedentes médicos, por lo que registraba a los pacientes para obtener su estatura y peso, y luego tomar su temperatura. Luego serían llevados a una tabla de clasificación para determinar su dolencia y la prioridad de su cuidado. Las edades de los pacientes oscilaron entre los seis meses y los 93 años. La pobreza es increíble, pero la cultura de la fe es profunda allí. Intentas ver el rostro de Jesús en las personas que necesitan ayuda y amor en ellos. Había una niña que tenía un tumor en la mejilla. Y un hombre mayor con una grave infección del ojo. Los doctores pudieron ayudarlos.

Durante más de 10 años, Ken y Dede Chism han coordinado Misiones Médicas a Perú, junto con Caritas, el equivalente de Caridades Católicas en Ayaviri. Hace años, su hija Abby y mi hijo Justin (que están casados) comenzaron a ayudar con la coordinación de la misión. Hace tres años, mi esposa fue. Ahora era mi turno de ir. No es barato, alrededor de una inversión de $ 3,000 por persona. Unos 70 proveedores de atención médica y voluntarios viajaron el viaje del 12 al 20 de octubre. Había gente de Florida, Texas y California, y de Colombia. Nuestro grupo voló de Denver a Miami, de Lima a Cusco, donde recorrimos la Catedral de Cusco, que se construyó a partir de mediados del siglo XVI y se terminó a mediados del siglo XVI.

Luego tomamos un viaje en autobús de cinco horas a Ayaviri en un camino de grava. No son unas vacaciones. Los proveedores médicos están dejando los hospitales y sus prácticas para estar en Perú. El grupo incluyó doctores de la vista, fisioterapeutas, pediatras, obstetras / ginecólogos y diez dentistas. Proporcionaríamos medicamentos farmacéuticos y vitaminas, suministros médicos y servicios continuos. Todo fue pagado a través de donaciones recaudadas por el equipo de la misión. Más de 1,400 personas fueron atendidas en un área muy remota donde no se puede acceder fácilmente al cuidado, y mucho menos a un costo asequible. Antes de que llegáramos, Caritas organizó publicidad por radio y folletos para anunciar que la misión médica estaba llegando. Para el control de multitudes, emitieron boletos. La gente del pueblo sabe que vamos a ir y preparan su ciudad recogiendo la basura y barriendo las carreteras para darnos la bienvenida. Su gratitud es profunda en esta cultura que tiene tantas carencias. Un paciente lo categorizó de esta manera:

“Los amamos y los esperaremos porque cuidan nuestros cuerpos y nuestras almas”. Un paciente apareció en la parte de atrás de un carrito. Justin, un capitán del Departamento de Bomberos de Littleton, salió, la recogió y la llevó directamente a la inscripción y la terapia física. Es una experiencia increíble. Nos alojamos en un seminario en Ayaviri, donde reside su obispo, monseñor Kay Schmalhausen. Celebró misa cada mañana y escuchó confesiones. Estuvo muy presente en la misión y sirvió como traductor. La mayoría de las personas habla español, pero las personas andinas mayores todavía hablan su dialecto nativo, el quechua. Los niños son hermosos. Y todas las damas tienen sombreros, ninguno de ellos duplicado. Las mamás usan mantas como mochilas, hacen un burrito de los bebés y se lo atan a sí mismas. Después de cuatro días en la clínica, hicimos algunas visitas domiciliarias el último día y también llevamos arroz y macarrones. Las casas son muy sencillas, hechas de barro y concreto, con techos galvanizados. En una casa en la que entré, la esposa había estado en cama durante 10 años.

En conclusión, lo que me lleve conmigo de esta misión es que no importa dónde te encuentres, hay personas pobres que tienen necesidades. Ya sea en Perú o en el centro de Denver, la gente necesita ayuda, no un folleto.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza. 

Próximamente: Colorado marcha para celebrar la vida 

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Tras una mañana fría de nieve, miles de católicos de la Arquidiócesis de Denver se reunieron el 12 de enero para para participar en la Marcha Para Celebrar la Vida al pie del Capitolio del Estado de Colorado – el primer lugar que permitió la legalización del aborto en los Estados Unidos hace más de 50 años – buscando restablecer el respeto al derecho más fundamental de todos: el derecho a la vida.

Recordando que Colorado fue el primer estado en legalizar el aborto, David Bereit, quien sirvió como maestro de ceremonias del evento y fue cofundador y director general de 40 Days for Life (40 Días por la Vida), motivó a los presentes a continuar luchando para revertir la maldad que había comenzado en el edificio que estaba frente a ellos.

“Aunque en el presente se siguen perdiendo vidas, hemos visto, gracias a las oraciones y esfuerzos de fieles en Denver, y a través de Colorado y del país, que la situación está cambiando en favor de la vida”, dijo el presentador, asegurando que de las 2,200 clínicas de aborto que existían en 1992, menos de 600 siguen en funcionamiento. El 79 por ciento de los centros de aborto han cerrado sus puertas, en parte debido a las acciones y las oraciones por parte de grupos pro-vida.

Miles de católicos salieron a las calles del centro de Denver para celebrar la vida, buscando que se reconozca el respeto por esta desde la concepción hasta la muerte. (Foto de Brandon Young)

“La tasa de abortos sigue disminuyendo… La gran mayoría de [los miembros de nuestro país] se identifican como pro-vida desde Roe v. Wade. Más leyes pro-vida se han aprobado en los últimos tres años que en los 30 años anteriores a eso… Ahora comprendemos que los días de Roe v. Wade están contados. ¡El aborto va a terminar! Nuestro trabajo aún no acaba, y por ello estamos reunidos aquí. Lo que comenzó en este lugar, debe terminar en este lugar”.

La Marcha Para Celebrar la Vida llegó en un tiempo importante en el ámbito político, ya que las elecciones del mes de noviembre vieron la derrota de algunos legisladores de Colorado que apoyaban áreas importantes de la enseñanza moral de la Iglesia respecto a la dignidad de la vida, aseguró el arzobispo de Denver Samuel J. Aquila.

El arzobispo de Denver Samuel J. Aquila incitó a los participantes a mantenerse fieles a la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana. (Foto de Brandon Young)

Por ello alentó a los participantes a ser una luz en la oscuridad, defendiendo la dignidad de la vida desde la concepción hasta la muerte en el ámbito público.

“En las pasadas elecciones de medio término algunos legisladores que apoyaban las enseñanzas de la Iglesia en temas claves fallaron en obtener un escaño, lo que hace nuestra labor de mantenernos vigilantes y comprometidos en este día, incluso más importante”, señaló.

Igualmente, el prelado pidió la abolición de la pena de muerte en Colorado, la cual aseguró ser innecesaria; y citando al Papa Francisco, rechazó la idea de que la Iglesia se debe acomodar a estas leyes bajo el lema del progresismo, pues “no es progresivo intentar resolver problemas eliminando vidas humanas”.

El mitin también contó con la presencia de Elizabeth Felix, una estudiante universitaria y líder en la organización Students for Life (Estudiantes por la Vida), quien insistió que ser pro-vida significa ser pro-mujer, pro-hombre y pro-niños; la familia McGarity, quienes hablaron sobre la dignidad de los niños con Síndrome de Down; y Elías Moo, el superintendente de escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver.

Tras compartir el testimonio de su madre que eligió la vida, Elías Moo, el superintendente de esculas católicas de la Arquidiócesis de Denver, aseguró que ser cristiano es ser pro-vida. (Foto de Brandon Young)

En un discurso bilingüe, Elías aseguró que las escuelas católicas de la arquidiócesis enseñan a sus estudiantes a comprender la dignidad de la vida desde la concepción hasta la muerte. Y contó el testimonio de su madre, quien rechazó la propuesta de un médico de abortar a su hermano menor por estar en riesgo de nacer con discapacidades.

La respuesta de su madre al doctor fue: “Yo amo la vida porque yo amo a Jesucristo”.

“Que en cada rincón de esta ciudad y de este estado vean que celebramos y amamos la vida porque amamos a Jesús”, concluyó el superintendente.

Marchando con alegría

Por el segundo año consecutivo, unas jóvenes integrantes del grupo ENDOW (Educando sobre la Naturaleza y Dignidad de las Mujeres) por sus siglas en inglés – un apostolado católico que ayuda a las mujeres formar comunidades para aprender sobre su fe y dignidad – encabezaron la marcha luciendo sus vestidos de quinceañera.

Las jóvenes del grupo ENDOW guiaron el paso de la marcha luciendo sus vestidos de quinceñera para testificar que el apoyo a la vida está ligado al apoyo a la mujer. (Foto de Brandon Young)

“Son las defensoras de la vida. Están justo en esa edad cuando pueden decir: ‘Esto es lo que significa ser mujer, y así es como puedo proteger la vida desde ahora’”, dijo Marcela García López, coordinadora de crecimiento del programa de ENDOW. “Planned Parenthood y otras organizaciones dicen que las minorías necesitan el aborto debido a la pobreza o a los muchos retos que tienen que enfrentar. Pero, de hecho, miren a estas jóvenes. Pueden decir que sí [a la vida] y desafiar eso”.

“Una vida es una vida, sin importar si el embarazo fue planeado o no”, dijo Litzy Morán, una de las quinceañeras que participaron en el evento, y aseguró que, si más jóvenes tuvieran a alguien con quién hablar sobre sus miedos por un embarazo no planeado, más de ellas elegirían la vida.

El toque latino se hizo presente en la marcha por medio de bailables folclóricos, así como de mariachis y matachines. (Foto de Brandon Young)

Conforme la masa de personas caminaba por las calles del centro de Denver al son del mariachi y de los cantos de los seminaristas del Camino Neocatecumenal, y algunos incluso al compás de bailables folclóricos, la mirada atenta de ciertos espectadores daba testimonio a las palabras de Martin Luther King Jr. citadas por el arzobispo de Denver: “Respondiendo con odio al odio multiplica el odio, agregando una oscuridad más profunda a una noche ya falta de estrellas. La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio; solo el amor puede hacerlo”.