Las “Naciones Unidas” en una parroquia 

Queen of Peace celebró los 50 años de existencia

Carmen Elena Villa

Cuando al padre Félix Medina lo nombraron párroco de Queen of Peace en Aurora, monseñor Michael Glenn, ex rector del seminario le dijo: “¡Te vas a las Naciones Unidas!” y afirmó esto porque la mayoría de los países están representados en los feligreses de esta parroquia, desde refigurados hasta hijos de inmigrantes.

Semanalmente participan unos 6 mil feligreses en alguna de las ocho misas dominicales que ofrece Queen of Peace. “Vienen también inmigrantes africanos, de países pequeñísimos de Oceanía como las islas Fiji o Palau”, cuenta el padre Medina en diálogo con El Pueblo Católico.

“Hemos recibido fieles de Paquistán, quienes nos comparten cómo sufren con la persecución con el islam.  A algunos les han quitado la casa, los han llevado a tribunales y los acusan con falsos testigos de estar practicando el cristianismo”, afirma el párroco.

“Todos los días me encuentro con personas que me cuentan cómo se vive la fe en esa parte del mundo. Vienen aquí porque somos parte de ellos y ellos de nosotros”, agrega.

Según el padre Medina un 75 por ciento de los fieles son de origen hispano. En primer lugar, están los mexicanos, seguidos de los salvadoreños y luego los peruanos.

Historia de cinco décadas

Queen of Peace fue erigida parroquia en 1968 con el entonces arzobispo James Vincent Case. Estaba a cargo de la comunidad de los oblatos de María Inmaculada y luego pasó a manos de sacerdotes diocesanos. Aurora fue creciendo, fueron llegando inmigrantes de más países y por ello inauguraron un nuevo templo en el año 2000. El padre Medina es su párroco desde el 2013.

La parroquia ofrece decenas de ministerios de diversa índole, desde liturgia hasta ayuda a personas en dificultad. También funcionan allí algunos movimientos e iniciativas apostólicas como el Encuentro Matrimonial, el Camino Neocatecumenal, Endow, Movimiento Familiar Cristiano, los talleres de oración y vida del padre Larrañaga entre otros.

Queen of Peace abre sus puertas a las 6 de la mañana y las cierra a las 10 de la noche “pero la capilla de adoración continúa abierta toda la noche”, recuerda el párroco. Según el padre Medina, allí se encuentra el corazón de la parroquia pues los fieles van, a cualquier hora del día o de la noche, a ofrecerle a Jesús sus sufrimientos y a compartir sus alegrías. En este pequeño lugar el Señor sacramentado transforma nuestras dificultades, divisiones y lo que nos fatiga en vida y en alegría”, dice el padre Felix.

“Trabajamos mucho con los ministros de hospitalidad para tener un espíritu de acogida, para recibir a las personas con alegría y que vean que esta persona está interesada en ayudar. Somos una parroquia de acogida”, dice el sacerdote.

Los fieles que quieran hablar con el párroco sin cita previa pueden hacerlo en lo que se llama “lunes de puertas abiertas”. Cada feligrés puede llegar con sus preocupaciones o propuestas y será atendido en el orden de llegada.

Para Amalia Figueroa, procedente de Guadalajara, México e integrante del grupo de Betania que reúne por más de 11 años a algunas señoras hispanas de Queen of Peace, la comunidad parroquial se ha convertido en la familia que no tiene aquí en los Estados Unidos. “En mi grupo nos reunimos a aprender sobre algún tema o a veces simplemente a platicar. Esto nos ayuda mucho para ver que, como somos mujeres y tenemos los mismos problemas de parejas, de familias, nos damos cuenta de que nos podemos ayudar mutuamente”, comparte Amalia, quien también da clases para las quinceañeras de la parroquia.

Por su parte, René Cerón, de 25 años y proveniente de El Salvador, hace parte del grupo de jóvenes adultos de Queen of Peace desde el 2014, cuando llegó a los Estados Unidos. Para él, formar parte de esta comunidad parroquial le ha ayudado a “tener una relación más directa con Dios” y también a “experimentar la alegría que Jesús me quiere contagiar”. Y comenta que cuando tiene algún problema o necesidad, los miembros del grupo “oran por mí, me dan apoyo moral”. Y muchas veces se maravilla al ver que “el tema de la reunión es muy apropiado para lo que estoy viviendo”.

Para el padre Félix Medina resulta fundamental la dimensión misionera de esta parroquia “que no sea de mantenimiento sino de misión, que todos tengamos el amor de Cristo y no nos quedemos indiferentes frente al sufrimiento de los demás.  Siendo misioneros seremos realmente quienes somos y fieles al amor que hemos recibido”, concluye el párroco de Queen of Peace.

Próximamente: Torneo arquidiocesano de futbol crea comunidad a través del deporte

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El buen ambiente y el olor a carne a la parrilla no faltaron el sábado pasado, cuando con pasión y entrega, jóvenes de diferentes parroquias de la Arquidiócesis de Denver disputaron la final del torneo de futbol para hombres y mujeres, organizado por la Pastoral Juvenil.

(Fotos provistas)

“Aunque fue un torneo muy competitivo, puedo decir que los jóvenes demostraron valores cristianos dentro y fuera del campo”, dijo Alejandra Bravo, coordinadora de la Pastoral Juvenil Hispana de la Arquidiócesis de Denver, señalando cómo el deporte y la fe pueden unirse sanamente y crear comunidad.

El torneo, que contó con la participación de seis equipos de jóvenes adolescentes y jóvenes adultos, acompañados también por dos seminaristas y un sacerdote -el padre José Anibal Chicas de Sacred Heart of Jesus en Boulder-, comenzó el 15 de junio y culminó con la gran final el pasado 13 de julio en Casey Middle School en Boulder.

La final se disputó entre el equipo de jóvenes adultos de Queen of Peace y el equipo “APS”, compuesto por jóvenes adolescentes y adultos de las parroquias Annunciation, Ascension, Presentation of Our Lady, St. Helena, St. Therese y dos seminaristas.

Tras un partido intenso que duró en empate a cero hasta casi el último minuto, el equipo “APS” se coronó campeón por la mínima diferencia.

El grupo de jóvenes adultos de Queen of Peace quedó en segundo lugar y los jóvenes adolescentes de la parroquia Sacred Heart of Jesus en Boulder se llevaron el tercero, seguidos por los jóvenes adolescentes de Ascension y los jóvenes adultos de Our Lady Mother of the Church y de Ascension.

También las porras formaron parte de la competencia y, gracias a su entusiasmo y apoyo, la porra de Our Lady Mother of the Church fue nombrada la mejor.

“Demostraron valores cristianos: apoyaron a jugadores de otros equipos cuando se lastimaban, les echaban porra a todos, fueron comprometidos y nunca faltaron a ningún partido”, aseguró Alejandra.

El premio a la porra más atrevida se otorgó a la porra de Queen of Peace, y la porra más universal fue la de los jóvenes adolescentes de Ascension.

El reconocimiento al mejor portero de la competencia se lo llevó Emily del equipo de jóvenes adolescentes de Ascension, siendo la única mujer que jugó en dicha posición.

“Puedo decir que me siento muy orgullosa de este evento pues fue un evento que fomentó la comunidad y amistad entre los jóvenes”, Alejandra concluyó.

“Las familias de los jóvenes y los párrocos de Sacred Heart se hicieron presentes y brindaron apoyo y ánimo a los jóvenes. Este torneo unió a las familias y aunque veníamos de diferentes parroquias, fuimos una sola Iglesia”.