No deje de ver “Pablo, el apóstol de Cristo”

Escritor Invitado

Por: Religión en libertad.

El próximo 23 de marzo, Viernes de Dolores, se estrena la gran superproducción religiosa del momento, Pablo, el apóstol de Cristo, que llegará a los cines de cara a la Semana Santa presentando el papel de San Pablo, conocido como el apóstol de los gentiles, en la expansión de la Iglesia debido a su abnegada vida evangelizadora.

Pablo de Tarso decidió entregar su vida para dar a conocer al  mundo a Jesús, al que nunca llegó a encontrar personalmente pero sí a conocer. Lucas, un médico inteligente y amante de las lenguas pudo convivir con Pablo largos años y transcribió palabra a palabra todo aquello que vio y oyó, dando lugar tanto al Evangelio como a los Hechos de los Apóstoles.

Jim Caviezel hace de San Lucas
La cara más conocida para el público católico será la de Jim Caviezel, que interpretará a San Lucas. Anteriormente fue protagonista de La Pasión de Cristo y que volverá a repetir en la secuela  que ya prepara Mel Gibson.
De San Pablo hará James Faulkner, protagonista de varios episodios en Juego de Tronos y que interpretó al Papa Sixto en una serie en la BBC. En el pasado, interpretó pequeños papeles en películas bíblicas como en la Pedro y Pablo (1981), que fue protagonizada por Anthony Hopkins y en Ben Hur (2010).

Otros actores conocidos que participan en el filme son Olivier Martínez, Joanna Whalley y John Lynch.

La película sobre San Pablo viene la garantía de haber sido dirigida por Andrew Hyatt, autor también del guión, que ya rodó la película Full of Grace (Llena de gracia), centrada en la figura de la Virgen María.

Pablo, preso en Roma
La nueva producción de AFFIRM Films, distribuida en España por Sony Pictures International,  muestra la persecución a los primeros creyentes en la Antigua Roma y cómo a pesar de ello la Iglesia de los primeros tiempos siguió adelante.

La película muestra como Pablo sufre en soledad en una prisión romana, a la espera de su ejecución por orden del emperador Nerón. A Mauricio, el ambicioso prefecto de la prisión, le cuesta imaginar qué clase de peligro podría suponer este hombre destrozado.

El  concepto de perdón
En otro tiempo, fue Saulo de Tarso, un brutal asesino de cristianos de alto rango. Ahora, su fe inquieta a Roma. Corriendo un gran riesgo, Lucas, el galeno, visita al anciano Pablo para confortarlo y atenderlo… así como para preguntarle, transcribir y sacar clandestinamente las cartas de Pablo a la creciente comunidad de creyentes. Pese a la inhumana persecución a la que los somete Nerón, estos hombres y mujeres difundirán el Evangelio de Jesucristo y cambiarán el mundo.

Rich Peluso, vicepresidente de Affirm Films, indicó que “junto a Jesús, nadie jugó un papel más central en el crecimiento de la iglesia primitiva que el apóstol Pablo”. Y añadió que este santo “escribió una vasta franja del Nuevo Testamento y viajó más de 10.000 kilómetros a pie para predicar el Evangelio de Jesucristo”.

Los responsables de la producción también han querido resaltar un aspecto importante de la película. “Su vida (la de Pablo) personifica el perdón, concepto que hoy parece casi imposible, pero desesperadamente necesario”, agregan.

Próximamente: El seminario de Denver tiene un riguroso proceso de selección y formación de sus sacerdotes

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Debido a los escándalos de abuso sexual ocurridos en Estados Unidos mucha gente se pregunta con qué criterio se admiten a los jóvenes en los seminarios. Por ello ofrecemos este artículo en el que explicamos cómo los seminarios de la Arquidiócesis de Denver evalúan a aquellos jóvenes que vienen con la inquietud sobre la vocación al sacerdocio.

La Arquidiócesis de Denver cuenta con dos seminarios: Saint John Vianney y Redemptoris Mater han liderado durante casi 30 años la investigación diligente de seminaristas y la formación de futuros sacerdotes sanos.

“Nuestra tarea consiste en formar hombres virtuosos con el corazón de Jesús, que mueran a ellos mismos, que estén dispuestos a servir donde estén llamados y que sirvan a los fieles confiados a su cuidado con caridad pastoral”, dijo el arzobispo Samuel Aquila. “El sacerdocio no se trata de uno mismo, sino de servir a Cristo y a la Iglesia, donando la propia vida como Cristo donó su vida por nosotros”, aseguró.

Por su parte el padre Daniel Leonard indicó que “la generación actual de seminaristas es la más estudiada”. Christina Lynch, quien ha trabajado durante 12 años como directora de servicios psicológicos del seminario, asegura que las pautas para examinar candidatos han evolucionado con el tiempo y siguen siendo cada vez más estrictas. “Lo que ocurrió en el pasado nos muestra que si tú no quieres ver algo no lo ves”, dice. “Esto ha cambiado en los seminarios”.

“Creo que la diferencia no es solo el espíritu de transparencia sino que funciona en ambos sentidos”, asegura. “Los hombres sienten que sus formadores están ahí para su mejor interés.

 

 

Selección

El proceso de selección en el seminario comienza en el momento en que los hombres están interesados en seguir el sacerdocio.

Para el St. John Vianney, los candidatos deben tener un encuentro primero con el director de vocaciones, el padre Ryan O´Neill, quien busca conocer la vida personal, espiritual y familiar de cada hombre durante un período de tiempo.

El siguiente paso consiste en llenar una aplicación que consta de aproximadamente 20 páginas, el certificado de no antecedentes penales, una autobiografía, cuatro cartas de referencia y, si se aplica, el certificado de inscripción a la universidad.

De otro lado, para aquellos interesados en ingresar al Redemptoris Mater deben someterse a un doble proceso de admisión que vienen del Camino Neocatecumenal y que “incluye la selección de candidatos en un proceso que consta de cuatro partes, entre ellos, una selección por parte de sacerdotes y laicos antes de que ellos sean recomendados por una admisión al seminario tanto a nivel local como regional y nacional”, dice el padre Tobias Rodriguez-Lasa, rector de este seminario.

“Si estos procesos de selección culminan de manera exitosa y si los candidatos se sienten preparados, ellos son invitados a participar en el retiro vocacional internacional en el que son analizados una cuarta vez”, dice.

Después los candidatos pasan por un el proceso estándar que tiene la Arquidiócesis.

Quienes aspiran ingresar a ambos seminarios deben pasar por un proceso psicológico integral donde se evalúa si tienen la capacidad para ingresar al seminario. La evaluación cubre una variedad de áreas, incluyendo el desarrollo psico-sexual y la historia familiar. Los análisis también detectan si tiene algún tipo de adicción que el candidato pueda tener o si sufre de atracción al mismo sexo.

“Hacemos preguntas muy rigurosas en esta entrevista y luego elaboramos una serie de pruebas como personalidad y pruebas de proyección”, dice la doctora Lynch. “Es una entrevista extremadamente profunda”.

Finalmente el comité de admisiones (que incluye rectores y otros miembros del equipo del seminario) elabora una entrevista al candidato.

Los aspirantes pueden ser rechazados en cualquier momento del proceso de selección. De acuerdo con la doctora Lynch y el padre O’Neill, los problemas comunes que impiden que los hombres sean aceptados son adicciones, tendencias homosexuales profundamente arraigadas o trastornos de personalidad que pueden incluir la inhabilidad para controlar las inclinaciones sexuales poco saludables.

“La Iglesia católica es para todos”, dice el padre O’Neill, “pero el seminario no. El hecho de que un joven quiera ser sacerdote no quiere decir que necesariamente llegará a serlo”.

 

Dentro del seminario

La selección no termina cuando se entra al seminario. “Una vez ellos son admitidos, son evaluados constantemente por un equipo de formación, por supervisores de apostolado y por sus mismos compañeros”, dice el padre Leonard.

Una mayor parte de la vida del seminario es la formación la cual, en el St. John Vianney, tiene cuatro pilares: humano, intelectual, pastoral y espiritual. Además los seminaristas realizan  un año de espiritualidad dedicado a la oración y el discernimiento.

“Es un año en el cual los candidatos están verdaderamente desconectados del mundo para que puedan así sumergirse en las partes más profundas y misteriosas de su corazón”, dice el padre O´Neill.

“El año de oración enseña al candidato cuál es la prioridad en su vida cristiana”, agrega “y permite un honesto discernimiento en el celibato sacerdotal”.

La formación en el seminario Redemptoris Mater de Denver dura alrededor de diez años, los cuales incluyen dos o tres años experiencia misionera. Durante este tiempo los seminaristas son monitoreados por los sacerdotes y laicos en diferentes situaciones fuera del seminario.

“El hecho de que sea un tiempo más largo y exista una variedad de lugares no institucionales la experiencia de los seminaristas le da al equipo de formación más y mejores oportunidades para identificar y actuar sobre cualquier potencial problema que puede aparecer en la evaluación psicológica inicial, durante la formación o los años de estudio o durante la experiencia misionera”, dice el padre Rodríguez-Lasa.

El doctor David Kovacs, psicólogo clínico del seminario St. John Vianney, dijo que el vivir en el seminario hace que sea difícil que permanezcan ocultas aquellas dificultades más profundas que pueda presentar el candidato.

Las evaluaciones son una gran herramienta para ver lo que sucede debajo de la superficie, aquello que la gente no puede ver”, dice el Dr. Kovacs. “Y una vez ellos ingresan ahí hay muchos ojos observando a ese muchacho”.

Los dos seminarios de Denver tienen como formadores a personas que los acompañan y que monitorean su comportamiento, así como evaluaciones rutinarias.

El equipo del St. John Vianney y del Redemptoris Mater continúa así esforzándose por alcanzar la transparencia, el análisis riguroso de los seminarios y, especialmente la excelencia para formar a los sacerdotes de la mejor manera posible – los que están comprometidos a servir al pueblo de Dios y llevarlos a un encuentro con Jesucristo.

 Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa