¿Por qué llamamos a María el “Arca de la Nueva Alianza”?

El papel de la Virgen en el plan de Dios

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “María: ¿Por qué la amamos?” Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

Por Rocio Madera y Vladimir Mauricio-Pérez

Entre otras maneras, la Biblia muestra la importancia de María en la historia de la salvación al presentarla como el “Arca de la Nueva Alianza”, un cumplimiento de la prefiguración del Arca de la Alianza en el Antiguo Testamento.

Jesús, además de ser el nuevo Adán es considerado el “nuevo Moisés”, quien trajo un nuevo Éxodo. “Éxodo” significa “salida” o “viaje”. Moisés llevó a cabo el éxodo de Egipto a la tierra prometida y Jesús el éxodo de esta tierra al Paraíso en el cielo.

(María es la “nueva Eva” y juega una parte esencial en el plan de Dios)

Así como el Arca de la Alianza fue pieza clave por la cual Dios guio a los Israelitas a la tierra prometida, María también es un elemento esencial en la historia del nuevo éxodo de Jesús.

¿QUÉ ERA EL ARCA DE LA ALIANZA?

Después de ser liberados de la esclavitud de Egipto y darles los 10 mandamientos, Dios pidió a Moisés y a su pueblo construir un santuario (la “Tienda del encuentro”) y, dentro de este, un Arca (“cofre” en hebreo) sobre el cual habitaría en medio de ellos (Ex 25, 8-22). Así, vemos que el Arca es lo siguiente:

  1. El lugar donde Dios habitaba en la tierra (Ex 25, 22)
  2. El cofre donde se encontraban las tablas de los 10 mandamientos, algo de maná y la varilla de Aarón (Heb 9,4).
  3. Estaba hecha de “madera de acacia”, que es madera “incorruptible” según la traducción griega y la tradición judía (LXX: Ex 25,10).
  4. Estaba cubierta completamente de oro para representar santidad absoluta (Ex 25,11)
  5. El lugar donde la nube de la Gloria de Dios descendía (Ex 40, 34).
DAVID, LA DESAPARICIÓN DEL ARCA Y UNA PROMESA

Ya en la tierra prometida, el rey David decide trasladar el Arca a Jerusalén para construirle un templo a Dios. Aquí se da un evento muy importante para los judíos: David recibe el Arca de la Alianza con danza y júbilo (2 Samuel 6).

Después de la deportación a Babilonia y la destrucción del Templo, el Arca se pierde y no ha sido encontrada desde entonces. El segundo libro de los Macabeos nos dice que el profeta Jeremías la escondió, e hizo una profecía: el Arca no volvería a encontrarse hasta que la Gloria de Dios volviera a aparecer en la nube (2 Mac 2,4-8).

Esta profecía se cumple en María, la nueva Arca. Aquí veremos cómo.

MARÍA, EL CUMPLIMIENTO

En su Evangelio, Lucas presenta a María como el cumplimiento y la reaparición de esa Arca de la Alianza con el lenguaje que utiliza. María pasa a ser el lugar donde Dios habita. Veamos la comparación entre varios pasajes del Antiguo Testamento y del Evangelio de Lucas:Ver la tabla:

  1. Lucas casi copia el versículo del Éxodo textualmente, excepto que intercambia la “nube” por el “Espíritu Santo” y a María por el santuario que contiene el Arca. Usa la misma acción para María: “cubrir con su sombra” (“epizkiazo” en griego).
  2. El evangelista también utiliza el lenguaje en este episodio de David para darnos a entender que está haciendo una comparación continua, presentando a María como la nueva Arca.
  3. Isabel tiene exactamente la misma reacción al ver a María que David tiene al ver el Arca: ambos se sienten indignos. Lucas reemplaza “Arca” por “madre”.
  4. Al igual que David “dio saltos” con “aclamaciones” al ver el Arca, Juan en el vientre “dio saltos” e Isabel “aclamó en voz alta” al ver a la nueva Arca: María.
  5. Lucas continúa el paralelo entre María y el Arca al decir que María se quedó en la casa de Zacarías -un sacerdote-, ubicada en los cerros de Judá. La casa de Obed-Edom –quien también era sacerdote- estaba ubicada en los cerros de Judá.
EL ARCA Y LA MUJER EN EL CIELO

La mujer a punto de dar a luz en el libro del Apocalipsis que representa a María (ver p. 8-9) también nos dice mucho de la nueva Arca. El libro del Apocalipsis dice que, tanto el Arca de la Alianza como a la “Mujer” están presentes en el templo celestial (Ap 11,19 – 12,2).

Ambas son símbolos de una sola realidad: María. Y esto lo vemos porque san Juan hace una conexión explícita: presenta a ambas con la misma palabra: “apareció el Arca de la Alianza… apareció en el cielo una señal: una mujer…”. En griego la palabra es “ophthe”.

Esa Arca en el cielo no es el Arca de Moisés, sino su cumplimiento, es decir, María, la que llevó al Dios-hombre en su mismo cuerpo, siendo su nuevo habitáculo. Así lo entendían los primeros cristianos.

 

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Imagen del padre William Hart McNichols, SJ.

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