Puntos destacados de la ordenación episcopal

A propósito de la ordenación del obispo Jorge Rodríguez

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La Misa de Ordenación de un obispo puede ser una liturgia larga. Si no sabes lo que está pasando, puedes perder mucho del simbolismo y del significado detrás de los diversos momentos del rito.

He aquí un breve resumen de los momentos clave de una ordenación episcopal.

Procesión: La procesión de entrada es uno de los momentos más emotivos y fotogénicos de cualquier gran liturgia, y la misa de ordenación del viernes no será una excepción. Más de 160 sacerdotes, obispos y un cardenal se trasladarán a la Basílica Catedral de la Inmaculada Concepción, a partir de las 12:15 pm, y la procesión tomará aproximadamente 15 minutos. Como una nota de pie de página, el coro de 54 personas, dirigido por el Dr. Mark Lawlor, estará representado por miembros de varias parroquias en toda la Arquidiócesis de Denver, e incluyendo a muchos seminaristas.

Veni, Creator, Spiritus: La oración “Ven, Espíritu Santo” se canta después de la lectura del Evangelio y marca el comienzo del Rito de Ordenación de la Misa. La antigua oración invoca al Espíritu Santo.

Presentación del Elegido: El obispo electo es presentado al obispo consagrante por dos sacerdotes auxiliares de la archidiócesis: Mons. Michael Glenn de Our Lady of Peace en Silverthorne y Mons. Jorge de los Santos de la Parroquia Holy Rosary en Denver. Mons. Glenn le pedirá al obispo consagrante que ordene al obispo electo en nombre de la Arquidiócesis de Denver.

Carta Apostólica: La carta apostólica del Papa Francisco es leída en voz alta por el arzobispo Christophe Pierre, nuncio apostólico en los Estados Unidos. Esta carta da testimonio del deseo del Vicario de Cristo de que un hombre reciba el tercer y último “grado” del Sacramento de la Orden, es decir, el episcopado.

Consentimiento: Después de leer el documento, todos los presentes dan su aceptación a la elección del obispo diciendo: “Demos gracias al Señor”.

Nueve Promesas: Después de la homilía, se hacen nueve preguntas al obispo electo para determinar si el candidato está: 1) preparado para cumplir este deber sagrado hasta el final de su vida; 2)  permanecer “fiel y constante” en la proclamación del Santo Evangelio, 2) Sin cambiar el “depósito de fe” que los apóstoles han pasado a lo largo de los siglos, 4) “construir la Iglesia como Cuerpo de Cristo”, 5) “permanecer unidos a ella dentro de la Orden de los Obispos bajo la autoridad del sucesor del apóstol Pedro, 6) guiar al pueblo de Dios “como un padre devoto”, 7) “ser acogedor y misericordioso con los pobres”, 8) “buscar a las ovejas que se desvían” 9 ) Y orar incesantemente por el pueblo de Dios.

Letanía de los Santos: El consagrante principal invita a todos los fieles a orar por el obispo electo, que luego se prosterna mientras toda la congregación canta la Letanía de los Santos.

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Fotos archivo de la ordenación de Mons Conley. Mayo de 2008.

Imposición de Manos y Oración de Ordenación: El consagrante principal pone las manos sobre la cabeza del obispo electo. Entonces, el Libro de los Evangelios abierto se coloca sobre la cabeza del obispo electo, mientras que el consagrante principal ofrece la Oración de Consagración, en parte con todos los obispos consagrantes.

bishop4Unción e Investidura: El Libro de los Evangelios es removido de encima de la cabeza de los nuevos obispos. El consagrante principal unge la cabeza del nuevo obispo con el Sagrado Crisma, le entrega el Libro de los Evangelios, le coloca el anillo en el dedo, la mitra en la cabeza, y le da el báculo pastoral.

 

bishop5Asiento del nuevo obispo: El nuevo obispo ocupa el primer lugar entre los obispos co consagrantes.

Beso de Paz: Antes de que la Misa continúe, el Rito de Ordenación termina con el beso de paz del consagrante principal y de todos los demás obispos presentes.

 

 

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”