Reflexión sobre la carta de los obispos de Denver apoyando la Propuesta 115

Por Abram León

“La Gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios” (San Irineo)

Nosotros creemos en un Dios de vivos, no en un Dios de muertos; así respondió nuestro Señor Jesucristo a los saduceos que negaban la resurrección de los muertos:  “Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven” (Lc 20,37-38).

El dogma más grande y el más importante de la fe cristiana es la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, el triunfo de la vida sobre la muerte. Esto es lo que creemos, esto es lo que profesamos, esto es lo que da sentido a nuestra fe, porque san Pablo dice: “Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: estáis todavía en vuestros pecados” (1 Cor 15,16-17).

Quiero basar una reflexión sobre estas grandes verdades de fe que nos sostienen y nos iluminan en todo tiempo. Hace unas semanas nuestros obispos de Denver nos hicieron la invitación para apoyar la Propuesta de Ley 115. Todo católico ya debe saber de qué se trata esta enmienda y su gran importancia.

Hay tres cosas que me llamaron la atención sobre esta carta y que van de la mano con las lecturas aquí expuestas. Primero, la verdad intrínseca del valor de la vida humana porque está en la visión de Dios. Por eso, en la carta leemos que ya son 40 estados en este país quienes ya actuaron a favor de la vida prohibiendo el aborto después de las 20 semanas de embarazo. Colorado es uno de los 7 estados que aún permiten el aborto hasta momentos antes del nacimiento del ser humano.

Segundo, que una gran cantidad de médicos profesionales y científicos de Colorado han comprobado y afirmado que, después de las 20 semanas de gestación, el niño ya “siente y reacciona a influjos internos”. Aquí vemos la hipocresía de muchos que niegan esta verdad científica, justificando el asesinato de un ser humano con el argumento del “derecho de la mujer”. Igual que los saduceos niegan la resurrección de los muertos, hoy muchos niegan la vida en el vientre de la madre. De no ser así, la protegerían.

Tercero, como cristianos católicos hispanos, tenemos una cultura rica en los verdaderos valores que están basados en nuestra fe, de los cuales el de la vida es el más importante. Los hispanos somos provida. Si no apoyamos la vida de los más vulnerables en el seno de la madre, nuestra fe es vana, “porque la gloria de Dios consiste en que el hombre viva y la vida del hombre consiste en la visión de Dios”.

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, no apoyar la Propuesta 115 sería contradecir estas verdades de fe, sería ir en contra de lo que profesamos. Como católicos hispanos que vivimos en este estado de Colorado, tenemos una gran misión: promover la propuesta con todos aquellos hermanos y hermanas que tienen derecho a votar este próximo mes de noviembre. Y para los que pueden votar, que nos apoyen con un ¡sí a la vida! Sí a la 115 ¡Sí a la Gloria de Dios!

Abram León es especialista de movimientos laicales en la Arquidiócesis de Denver.

Próximamente: Propuesta 115: La verdad detrás del aborto tardío

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Esta vez, quiero centrarme específicamente en una parte del tema: el aborto tardío. Hago esto porque Colorado votará sobre medidas electorales para limitar estos abortos tardíos. Actualmente, somos uno de los siete estados sin límites en cuanto a la edad gestacional en la que se puede realizar un aborto. La Propuesta 115 prohíbe los abortos en Colorado después de 22 semanas, a menos que la vida de la madre esté en peligro inmediato. La medida prevé sanciones para los médicos que realicen tales abortos, pero especifica que no se podrán presentar cargos contra las mujeres que se sometan a ellos.

Creo que quizás se ha llegado el momento de echar un breve vistazo al tema.

En primer lugar, entendamos de qué estamos hablando. Un aborto después de las 22 semanas se realiza mediante un método llamado dilatación y extracción, lo que básicamente significa que el cuello uterino está dilatado y que el bebé, que pesa entre una libra y el peso completo al nacer, es “extraído” del útero y destruido. La forma en que se realiza es inquietante, por decir lo menos. (Considere esto como mi “advertencia desencadenante” para lo más delicado). El médico comienza inyectando el corazón del bebé para matarlo. Esto, según Wikipedia, se hace para “ablandar los huesos”. En una “extracción no intacta”, el médico utiliza unas pinzas para agarrar, torcer, aplastar y separar las distintas partes del bebé, hasta que el útero está vacío. Luego, el bebé se vuelve a montar en una mesa para asegurarse de que no se hayan dejado partes. En una “extracción intacta”, el bebé nace, con los pies primero, hasta que solo queda la cabeza dentro del cuerpo de su madre. Y luego el médico aplasta la cabeza del bebé o le clava unas tijeras en la parte posterior del cráneo y succiona el cerebro.

Es espantoso. Y me enferma físicamente pensar que no podemos encontrar una forma más humana de resolver los problemas de las mujeres, sean los que sean.

Entonces, ¿por qué alguien piensa que este terrible procedimiento debería ser, o seguir siendo, legal? Veamos los argumentos en contra de la Propuesta 115, extraídos directamente de BallotPedia:

“La medida no incluye excepciones por riesgos para la salud de la mujer o para una mujer que ha sido víctima de violación o incesto”.

La salud de la madre es obviamente el argumento más poderoso. Pero pensemos en esto. Este no es un embrión diminuto. Es un feto entre las 22 y las 36 semanas de desarrollo. El primer bebé prematuro que sobrevivió nació a las 21 semanas. Dejando de lado por el momento la opción de St. Gianna Molla de una madre que sacrifica su vida por su hijo, ¿no sería más compasivo dar a luz al niño y hacer todo lo posible para tratar de salvar ambas vidas? En cuanto a la violación o el incesto, me opongo a esos abortos en cualquier etapa. ¿Pero incluso un partidario del aborto encontraría la necesidad de permitirlos después de que una mujer ya haya estado embarazada de cinco a nueve meses?

“La decisión de interrumpir un embarazo es a menudo una decisión seria y difícil, y debe dejarse únicamente en manos de la mujer, en consulta con su médico y de acuerdo con sus creencias”.

¿En qué otra área de la ley o de la vida permitimos que una persona tome la vida de otra “de acuerdo con sus creencias”?

“Además, no ofrece excepciones para la detección de una anomalía fetal grave después de las 22 semanas, lo que puede obligar a las mujeres a llevar a término un embarazo no viable”.

Este es un bebé actualmente vivo, pero se espera que muera más tarde. Así que, no. No cortamos a los bebés ni les chupamos el cerebro porque tienen una esperanza de vida corta. Entiendo que es un sacrificio tremendo para una mujer tener un bebé que no se espera que sobreviva mucho después del nacimiento. Pero se sabe que esos bebés sorprenden incluso a los profesionales. Y, ya sea que vivan horas, días, semanas o meses, son creados a imagen y semejanza de Dios, amados por Él y destinados a la vida eterna en su tiempo (de Dios), no en el nuestro. Cuando terminamos prematuramente con sus vidas, nos hacemos dioses y anulamos el plan de Dios para el desarrollo de la vida de ese niño, por breve que sea.

“Después de 21 semanas, solo se inician 1.2% de los procedimientos de aborto”.

Y eso equivale a más de 8,000 incidentes por año en los EE. UU. Decir que esta brutalidad “solo” ocurre 8,000 veces al año no es un respaldo rotundo.

Particularmente triste para mí, es la cantidad obscena de dinero que se ha invertido para mantener legales estos procedimientos obscenos. Según BallotPedia, “La campaña que apoya [la Prop. 115] había recaudado $257,398 en contribuciones. Los opositores a la iniciativa habían recaudado 5.3 millones de dólares. “La gran mayoría de ese dinero proviene de varias organizaciones de Planned Parenthood.

Somos David, luchando contra Goliat.

Quiero dejar en claro que me uno a la Iglesia para oponerme al aborto en cualquier etapa, de cualquier forma que se realice. Para citar al Dr. Seuss, “una persona es una persona, no importa cuán pequeña sea”. Cada aborto detiene el latido de un corazón humano. Muchas mujeres que conozco y amo han tenido abortos. Algunas me consta, otras solo supongo. En los casos que conozco, han sufrido mucho como consecuencia. Simplemente no creo que podamos resolver los problemas de las mujeres tomando su dinero, invadiendo sus cuerpos, matando a sus bebés y enviándolas a casa.

Podemos hacer mucho más por las mujeres y sus hijos.

Sé que esta es una elección complicada, desordenada y difícil en muchos niveles. Pero les estoy pidiendo, implorándoles, que tengan en cuenta a los no nacidos al emitir sus votos.

Y vote sí en la Propuesta 115.