Meditaciones en video para la novena a la Virgen de Fátima por el fin de la pandemia

Esta página se actualizará diariamente del 4 al 12 de mayo del 2020 para añadir las meditaciones de la novena.

El Obispo Auxiliar de Denver, Mons. Jorge Rodríguez, alentó a la comunidad hispana a unirse a los obispos de Colorado en el rezo de la novena a la Virgen de Fátima por el fin de la pandemia, en una carta emitida el 30 de abril del 2020.

Aquí encontrará varias meditaciones en video para cada día de la novena, junto con el rezo de la misma.

Para leer el texto de la novena, haz clic AQUÍ.

Martes 5: Rezar a María y pedir su intercesión es lo que Jesús quiso cuando nos la dejó como Madre (Vladimir Mauricio-Pérez)

Miércoles 6:  El rosario: una oración fuertemente bíblica (Sandra Morales)

 

Jueves 7: El rosario: una oración centrada en Cristo (Doral Cabral)

 

Viernes 8: El rosario: una oración mariana  (Janeth Chávez)

Sábado 9: Los santos y la devoción al santo rosario (Ana Tiscareño)

Domingo 10: Dia de la Madre: Nuestra madre y la maternidad espiritual de María (Obispo Rodríguez)

Lunes 11:    La historia de las apariciones de la Virgen de Fátima (Ruth Luna)

Martes 12:   El mensaje de Fátima para nuestra vida (Mayé Agama)

Próximamente: La dignidad humana en el libro del Génesis

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Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “EL GRAN RESCATE”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

Por el diacono Pedro Reyes, Parroquia St. William, Ft. Lupton.

Todo ser humano tiene una dignidad que le fue otorgada por Dios. San Juan Pablo II en su teología del cuerpo nos dice lo siguiente:

“El hombre es creado sobre la tierra y al mismo tiempo que el mundo visible. Pero, a la vez, el Creador le ordena subyugar y dominar la tierra (cf. Gén 1, 28): está colocado, pues, por encima del mundo. Aunque  el hombre esté tan estrechamente unido al mundo visible, sin embargo la narración bíblica no habla de su semejanza con el resto de las criaturas, sino solamente con Dios”.

Lo que san Juan Pablo II nos está recordando es que el hombre no fue creado de la misma manera que los demás seres vivos. Esto, naturalmente, nos hace diferentes al resto de la creación. No podemos darle los mismos derechos a una mascota, como un perro o un gato, que a un ser humano. Es triste que hoy en día la dignidad del ser humano sea despreciada a tal grado que muchas personas le dan más amor y atenciones a las mascotas que a los propios familiares. Hoy en día hay algunas personas que tratan a los animales como seres humanos y a sus semejantes, que son seres humanos,] como animales.

San Juan Pablo II nos dice también esto:

“En el ciclo de los siete días de la creación es evidente una precisa gradualidad; el hombre en cambio no  es creado según una sucesión natural, sino que el Creador parece detenerse antes de llamarlo a la existencia, como si volviese a entrar en sí mismo para tomar una decisión: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza…’ (Gn 1,26)”.

Nuevamente, san Juan Pablo II nos recuerda la manera tan diferente en la que Dios creó al hombre. Y aquí nos recuerda la principal diferencia entre los seres humanos y el resto de la creación. El hombre, a diferencia de los demás seres vivos, fue creado a “imagen y semejanza” de Dios. O sea, el ser humano tiene una dignidad única e inigualable que le ha sido otorgada por Dios.

En todo lo que hemos visto, podemos darnos cuenta de lo siguiente: cuando el autor del libro del Génesis narra la creación de todo, al referirse al ser humano, especifica que lo creó y lo bendijo. Sin embargo, la creación del hombre se distingue de todo lo demás creado de tal manera que le da ese grado de dignidad superior al resto de la creación.

Esto se puede ver claramente porque antes de crear al ser humano, Dios es presentado como si estuviera deliberando sobre cómo lo creará, mostrando el acto de crear al hombre como un acto muy importante. Igualmente, la excepcional dignidad del ser humano se muestra en su totalidad por la ‘semejanza’ con Dios. Por lo tanto, todos los seres humanos, sin importar raza, color de piel, país de origen, etc., tenemos una dignidad específica que debe ser respetada por todos. Y esta dignidad viene por el hecho de haber sido creados “a imagen y semejanza de Dios”.

 

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